sábado, 19 de septiembre de 2009

Un animal literario, grafómano y escritor total


Francisco Umbral
(Madrid, 1932 - 2007)

LA TRISTEZA

La tristeza ha venido como un buque vacío,
la tristeza ha encallado en mi pecho de piedra.

Me trae en sus bodegas toda una vida vieja,
quintales de nostalgia
y el whisky que he bebido.
La tristeza ha venido con faros apagados.

No sé de dónde viene ni por qué me visita.



Yo mismo soy un puerto donde para la noche
el mar, como noviembre, va ya de retirada.

Somos un puerto unánime,
puerto de tierra adentro
donde llegan los meses
como veleros lánguidos.

La tristeza ha venido
y me golpea despacio
como el agua golpea
en los acantilados.


"Fishermen at the sea" (Pescadores en el mar)
de Joseph Mallord William Turner
(Londres, 1775 - 1851)

Soy un acantilado
de muertos sucesivos
y estoy aquí parado,
bajo una lluvia fina,
junto al silencio frío
del buque de la pena.

¿Cuánto dura noviembre, cuánto dura una vida,
cuánto durará un hombre que tiene ya en el pecho
ese peso dormido de los buques sin gente,
de los mares sin luna, de los mortuorios días?

[Poema del escritor Francisco Umbral, vallisoletano de origen, inserto en su libro póstumo titulado Obra poética (1981-2001), Barcelona, Seix Barral, 2009, edición al cuidado de Miguel García Posada, pp. 299, p.213]


Paco Umbral, cuyo verdadero nombre en realidad era el de Francisco Pérez Martínez, fotografiado en la calle de Alcalá confluyendo con la Gran Vía, donde se halla el edificio Metrópolis (inaugurado en 1911) coronado por una estatua que representa a la victoria alada

viernes, 18 de septiembre de 2009

Hoy he vuelto a pasear por aquel camino verde



ZONA DEPORTIVA

Éstas que ves, no sin dolor, penosas ruinas son
de las que mucho tiempo atrás fueron canchas ruidosas.
Aquí vibró el estrépito y la juventud ociosa
embridó su potro indómito. En ellas jugó

lo mejor de nuestra vida antes de agrietarse.
Ahora puedes ver, por doquiera fijes los ojos,
asomar en las rendijas variedad de abrojos
y sentir desnudos de vallas en que apoyarse

los perímetros de las palestras donde pugnábamos.
Solamente quedan rastros de mortero y grava
descostrados por el transcurso de gentes y años.

Todavía veo la alegría en las caras
de aquellas muchedumbres de estudiantes gritando
con tanto clamor como hoy el silencio es calma.

Antiguas canchas del IES Felo Monzón Grau-Bassas

jueves, 17 de septiembre de 2009

El satírico mordaz que flagelaba al socialismo


Jaime Campmany y Díez de Revenga

(Murcia, 1925 - Madrid, 2005)



EL ESTADO ESPAÑOL

Parece claro que Rodríguez Zapatero ha puesto en su Gobierno a José Bono para que de vez en cuando pronuncie la palabra «patria». Por ejemplo, Franco tenía siempre en sus gobiernos a un ministro falangista que hablaba de «la revolución pendiente». Felipe González tenía a Alfonso Guerra para que le organizara el «OTAN, de entrada NO» y a Matilde Fernández para convencer a los españolitos y españolitas a poner y ponerse el preservativo. A Rosa Conde la tenía para el negociado de los verbos irregulares. Y José María Aznar tenía a Rodrigo Rato para que se forraran Polanco y Villalonga, y para que Miguel Blesa cazara el oso del escudo de Madrid, incluso el que se comió a don Favila.

«Anda, Pepe -le dirá Zapatero a Bono- di dos veces «patria», que se me está encampanando el tripartito». Entonces, llega Bono y dice dos veces «patria», y a los compañeros de viaje de Zapatero les da la alferecía y se ponen a temblar como si tuvieran la perlesía y a bailar con el baile de San Vito. Durán i Lleida, que es muy fino aunque un tanto cursi, no dice patria, ni España ni nada de eso, sino «los pueblos del Estado español». Los soldados que vuelven de Iraq no vuelven a España, que vuelven al Estado español, y quizá por eso no vienen desfilando victoriosos sino llorando por los telediarios.

Ha hecho muy bien Zapatero en traérselos, que a lo mejor moría alguno y es muy triste y ridículo morir por el Estado español. Me acuerdo ahora de una anécdota de Agustín de Foxá políticamente incorrecta, de una incorrección política absoluta y vergonzosa. Pronunciaba Foxá un discurso en un teatro de Chile durante los años del franquismo. «El español es el último hombre sobre la tierra capaz de morir por el honor», enfatizaba el orador. «Aquí, en Chile, morimos por la democracia», le interrumpió un espectador. Apostilló Foxá: «Eso es lo mismo que morir por el sistema métrico decimal». Bueno, pues morir, no por España, sino por el Estado español, debe dar la impresión de que muere uno por el trópico de Capricornio o por el Océano Glacial Ártico. Yo tengo la vieja idea de que por la patria se muere, y por el Estado se cotiza.

(Extracto de un artículo publicado en "ABC" el 22 de abril de 2004)

ROMANCE DE FILESA

(FRAGMENTO)

Los sociatas tienen vacas, mas no vacas cualesquiera.
Si una se llama Rumasa, otra se llama Malesa,
Time Export y Viajes Ceres y otras muchas a docenas,
pero la más generosa, la más dulce, la más tierna,
la vaca más divertida que hay en toda la pradera
es esa vaca rosada conocida por Filesa.

Esa vaca da una leche que hasta en Suiza la celebran,
y por eso los lecheros se la llevan a Ginebra.
No hay que temer que estas vacas caigan de algún modo enfermas,
pues están inmunizadas contra cualquier emergencia,
y gozan de un buen seguro contra el Tribunal de Cuentas.

Las finanzas del partido de esas ubres se alimentan,
y ya saben los lectores lo que estos chicos ingenian
cuando se trata de echar monis a la faltriquera.
La vaca, vaquita, vaca, a todos les alimenta
y han de alimentar la vaca para que no se les muera.

Hay que aguzar el ingenio, calentarse la mollera,
hacerse los sesos agua y buscar una manera
de tener la vaca gorda y bien henchidas las tetas,
que cien años de honradez dejan delgado a cualquiera,
y ya se sabe que el hambre aguza la inteligencia.


miércoles, 16 de septiembre de 2009

La fama es un cadáver asediado por mosquitos


LA VERTIENTE PUBLICITARIA DE LA LITERATURA

Supe de una vez que el destino de un pobre poeta
es comprender que hacerse escuchar o meramente leer
resulta intolerable. La multitud no quiere poemas
y a lo sumo observa que quienes alcanzaron el mármol
de las estatuas son los únicos que no estorban. Así que,
en todo caso, la opción del silencio es la mejor de todas.

Además, está la evidencia de que los logros consumables
son unas cuantas ediciones para curiosos e iniciados,
una sala con butacas desiertas o llenas de aplauso
obligatorio. Recibir un premio a la obra en la vejez,
cuando de nada valga pero dé lustre y haga quedar bien.

Mientras tanto, habrá que acudir a contemplar el espectáculo
de las jerarquías estableciéndose, el clasismo vano
de los que se hacen hueco, organizan y dan recitales,
dictan conferencias, dirigen revistas, compran comentarios,
se editan bajo sellos de prestigio, afirman ser alguien.

La meta de un escritor es una serie de tonterías.
Conque pasen de mano en mano sus libros, ya es bastante.
Incluso así, si ni siquiera alcanzas notoriedad pública,
quizás sea preferible, pues la intimidad del escritorio
es lo más semejante al vacío en el eco de las masas.

Quienes quieran ser literatos debieran saber lo que pasa.
Al margen de los tráficos de las influencias editoriales,
fuera de vacuas operaciones de imagen orquestadas,
el único sustento es la soledad creadora y el ansia
por trascender en la escritura las inquietudes y obsesiones.

Creo saber que ningún privilegio de los espectadores
me satisfará nunca. No concitaré la afluencia de oyentes
ávidos de escuchar palabras, pero si así no fuera,
¿Qué importa? ¿Para qué sirve reunir a veinte o quinientas
personas concernidas? ¿Qué hacen? ¿De qué servirán sus palmas?
¿Figurar qué vale? ¿Estar antologado a qué conduce?
¿A dónde va el reconocimiento inmediato?

Para ser, precisas que te perciban, pero nada son las percepciones.

martes, 15 de septiembre de 2009

El poema de la excitación y el deseo


"RAMUNTCHO"

Entro distante -como casi siempre-
y la interrogo sin mirarla a los ojos:
¿Hay colonia de mujer? Sonríe,
y en su mirada observo distraído un lago de humedades.

Manipula perfumes, baraja olores
como una mujer experta en esas lides.

La marca poco importa: un aroma suave.
No estridente. Porque la perfumería es algo
personal de la piel de los ángeles.



No hay ritmo en las palabras. Todo se ruboriza
como un semáforo de calle en viernes.

No quiero untarla en mi piel y ella se ofrece
como buena dependienta. Me da a oler su muñeca,
luego su mano izquierda. Unta otra en el brazo,
me dice que espere. Aguardo. Me da luz verde.

Sin pensarlo extrae de la vitrina
un frasco bellísimo e indica que es de las más caras.

Aprieta dulcemente el botón con sus uñas pintadas en rosa
y unta su cuello. Me invita a oler junto a su rostro.

Cierro los ojos y todo mi cuerpo vibra
como una batidora eléctrica.

Se ha dado cuenta y sonríe. Dice que espere
y vuelve a invitarme de nuevo.

Sofía Villani Scicolone
"Sofía Loren"
(Roma, 1934)

La sangre me estalla en las sienes,
y observo con estupor que también ella cierra los ojos.

Somos extraños en la perfumería
y ella sabe perfectamente que hay otra mujer cuyo destino
es poseer ese perfume.

Me habla saboreando las palabras,
afina la dicción, está alterada.

Al fin, elijo el que ella misma me indicó al principio.

Lleva una falda corta de napa,
zapatos de tacón, medias de seda
y un niqui de angorina que invita
a acariciar sin rubor sus senos.

Se vuelve, da la vuelta, sale
del mostrador. Me mira fijamente
una y otra vez. Al fin, junto a la caja
se agacha para coger una bolsa.

Scarlett Johansson
(Nueva York, 1984)


En cuclillas su figura son muslos desnudos,
arropados apenas por las medias claras.

Al fondo del abismo se asoma
su monte de Venus: su sexo palpitante, entero.

Me estremezco y me mira. Se da cuenta
y sonríe compasiva, quizás, sin descaro.

Después de unos instantes eternos
se incorpora con la bolsa y el perfume
en sus manos. Lo envuelve
con lentitud, saboreando los instantes,
como si intentara detener el tiempo
para siempre. El papel de regalo,
un lazo rojo. Toda una eternidad de deseos sin fruto.

Me mira fijamente:
Y la perfumería de sus muslos
se graba en mi cuerpo para siempre.

[Poema de Antonio Rodríguez Jiménez extraído del libro Una hebra de esplendor (Antología poética 1979-1999), Excmo. Ayuntamiento de Málaga, 2000, pp. 234, p. 128]

Nota bene: el título del poema, "Ramuntcho", parece aludir al rótulo de la perfumería en cuestión. Al menos eso es lo que recuerdo de una conversación mantenida con el autor hace nueve años.

Antonio Rodríguez Jiménez

(Córdoba, 1959)

lunes, 14 de septiembre de 2009

La mayor catástrofe del cristianismo


Iglesia de Santa Sofía en Constantinopla

29 de mayo de 1453

Corrieron por la llanura
frente a las murallas áureas de Bizancio.
El joven sultán Mahomet, hijo de Murad,
con su batallón de jenízaros, supervisaba
las tropas de los anatolios y bashi-bazuks.

La orden del ataque vino tras la previa
labor demoledora de los cañones.
La poterna de Kylókerkos
había quedado sin cerrar
y cincuenta turcos se introdujeron por ella.


Puerta del Pempton, la más atacada por Mahomet II


El gigante Hasán abrió camino con el machete
en busca de la recompensa prometida:
una gran fortuna para el primer soldado
que penetrara en Constantinopla.

Una piedra lanzada desde arriba
lo abatió junto a diecisiete hombres
de los suyos que murieron en la refriega.
Creía abrigar un botín lujoso en la mano
justo cuando lo mandaron a la sepultura.


Vista interior de la cúpula de Santa Sofía

Giustiniani de Génova caía
acribillado por el disparo de una culebrina.
Su guardia de corps lo trasladó a un barco amarrado
en el angosto puerto del Cuerno de Oro,
contrariando al emperador cristiano.

El resto de genoveses abandonó su puesto,
dejando solos a Constantino, Teófilo Paleólogo,
Francisco de Toledo y Juan el de Dalmacia.
El rey se desembarazó de toda insignia
y entremezcló de inmediato con la turba de griegos
que luchaban desesperados.



Las banderas otomanas
comenzaron a ondear
en las elevadas torres de Blachernas.
La insignia con el águila imperial
y el león de San Marcos
fue toda desgarrada
y prendida con fuego.

Los venecianos también huyeron.
Las puertas Horaya y Platea fueron cruzadas
por una marea humana de invasores.


Mahomet II retratado por Gentile Bellini en 1480

Regimientos tras otros
penetraban por las murallas adentro
con la idea puesta en el festín del saqueo
que duraría tres jornadas.

Filippo Contarini y Demetrio Contacuzeno
cayeron prisioneros
porque pronto descubrieron
sus capturadores que podían venderlos vivos
mientras que de poco, salvo algunos despojos,
les servirían muertos.


Los catalanes que defendían el palacio
fueron asesinados o presos.

El cardenal Isidoro intercambió
sus hábitos con los de un mendigo.
A éste lo degollaron para trofeo.
Aquél fue vendido por esclavo.



Constantino XI Paleólogo

La cabeza de Constantino
fue mandada a buscar.
Llegó a la presencia del sultán
llena de tierra y sangre.
Se lavó y fue puesta a disecar
para posteriormente ser expuesta
en las principales cortes musulmanas.

En la iglesia de la Sabiduría todas las cruces
fueron anudadas con los turbantes moros,
y las piedras preciosas de los cálices,
o las joyas y las obras de arte,
fueron destruidas o robadas.
No quedó una sola imagen en pie visible.


Entrada de las tropas de Mahomet II en Constantinopla
Pintura de Benjamin Constant
(1876)


Los hijos e hijas
de los grandes hombres ilustres
pasaron a engrosar el harén del sultanato.
Aquellos que se negaban a consentir,
como el retoño de Frantzés, ministro y confidente regio,
fueron degollados en el acto.

Mil cien años de civilización
cristiana, helénica, oriental y romana
hallaron en un día su epitafio.



Cristiana antes y mahometana después,
la iglesia de la Santa Sabiduría continúa viva.
Sus paredes de color rojo parece que quisieran
recordar toda la sangre vertida en 1453

domingo, 13 de septiembre de 2009

El poema de la consumación del amor


Escena del Kamasutra esculpida entre los siglos X y XI de nuestra era
en el frontispicio de uno de los templos de la ciudad hindú de Khajuraho

POEMA Nº 12

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden y se entregan.

[Poema de Oliverio Girondo extraído del libro Espantapájaros (Al alcance de todos) publicado en 1932 e inserto en su Obra Completa, Barcelona, Círculo de Lectores- Galaxia Gutenberg, 1999, (edición crítica a cargo de Raúl Antelo), pp. 798, p. 93]

Oliverio Girondo

(Buenos Aires, 1891 - 1967)