sábado, 16 de junio de 2012

De nada nos sirve el hacerse daño al recordarnos



DETALHES

Nao adianta nem tentar me esquecer,
durante muito tempo em sua vida eu vou viver.
Detalhes tao pequenos de nos dois
sao coisas muito grandes pra esquecer
e a toda hora vao estar presentes, voce vai ver.
Se um outro cabeludo aparecer na sua rua
e isto lhe trouxer saudades minhas, a culpa e sua.
O ronco barulhento do seu carro
a velha calca desbotada ou coisa assim,
imediatamente voce vai lembrar de mim.
Eu sei que um outro deve estar falando
ao seu ouvido palavras de amor como eu falei,
mas, eu duvido que ele tenha tanto amor
e ate os erros do meu portugues ruim,
e nessa hora voce vai lembrar de mim.
A noite envolvida no silencio do seu quarto
antes de dormir voce procura o meu retrato,
mas na moldura nao sou eu quem lhe sorri,
mas voce ve o meu sorriso mesmo assim
e tudo isso vai fazer voce lembrar de mim.





Se alguem tocar seu corpo como eu,
nao diga nada, nao va dizer meu nome
sem querer a pessoa errada. Pensando ter amor
nesse momento, desesperada, voce tenta ate o fim
e ate nesse momento voce vai lembrar de mim.
Eu sei que esses detalhes vao sumir
na longa estrada do tempo que transforma
todo amor em quase nada.
Mas quase tambem e mais um detalhe,
um grande amor nao vai morrer assim.
Por isso, de vez em quando, voce vai,
vai lembrar de mim.
Nao adianta nem tentar me esquecer
durante muito muito tempo
em sua vida eu vou viver.
 
(Canción compuesta e interpretada en español
y portugués por Roberto Carlos en 1971)




DETALLES

No ganas al intentar el olvidarme,
durante mucho tiempo
en tu vida yo voy a vivir.
Detalles tan pequeños de los dos
son cosas muy grandes
para olvidar, y a toda hora van
a estar presentes, ya lo verás.
Si otro hombre apareciera
por tu ruta, y eso te trajese
recuerdos míos, la culpa es tuya.
El ruido enloquecedor de su auto
será la causa obligada, o algo así,
e inmediatamente tú vas,
vas a acordarte de mí.





Yo sé que otro debe estar hablando
a tu oído palabras de amor
como yo te hablé, mas yo dudo.
Yo dudo que él tenga tanto amor
y hasta la forma de mi decir,
y en esa hora tú vas, vas a acordarte de mí.
En la noche, envuelta en el silencio
de tu cuarto, antes de dormir tú buscas
mi retrato. Pero aun cuando
no quisieras verme sonreír,
tú ves mi sonrisa, lo mismo así,
y todo eso va a hacer que tú,
tú te acuerdes de mí. Si alguien tocase
tu cuerpo como yo, no digas nada.
No vayas a decir mi nombre
sin querer a la persona errada.




Pensando en el amor de ese momento,
desesperada en intentar llegar al fin,
hasta en ese momento
tú irás a acordarte de mí.
Yo sé que, mientras existamos,
recordaremos. Y que el tiempo
transforma todo amor en casi nada.
Mas casi yo me olvido de un gran detalle:
un gran amor no va a morir así.
Por eso, de vez en cuando,
tú vas a acordarte de mí.
No ganas al intentar el olvidarme:
durante mucho tiempo
en tu vida yo voy a vivir.


Roberto Carlos Braga
(Cachoeiro de Itapemirim, Brasil, 1941)

viernes, 15 de junio de 2012

La soledad era todo el tiempo en que no te he visto



LA CHARANGA

Por la vera del río llegaba el sonido
hasta mí de una charanga.
Y siguiendo mi oído encontré aquel camino
y también la charanga. Gente que canta
bailando y bebiendo ribeiro
y una chiquilla llorando bajo un castiñeiro.
Dime: ¿quién eres, muchacha de triste mirar?
Yo soy un caminante perdido.
Perdido y aún vivo.




Me contó que su bien nunca más volvería,
y su voz le temblaba y su llanto seguía.
Yo le hablé de otro amor y de cosas bonitas.
Y ella no contestó y su llanto seguía.
Canta tus penas al aire y ven conmigo.
Pon tu mano en mi mano: soy tu amigo.
Entre vueltas y vueltas nació su sonrisa.
Entre gentes sencillas, entre besos,
entre risas, entre vueltas y más vueltas,
se perdió de mí. ¿Dónde está?




Guardo un recuerdo de ti:
tu sonrisa entre la prisa de la charanga.
¡Lailaralalai, lalaralai, lailailarala!
Cuando me fui, pasé bajo aquel castiñeiro.
Aún la gente cantaba y bebía ribeiro.
Me alejé del lugar por el mismo camino
y el recuerdo llegaba hasta mí por el río.
Dime: ¿quién eres, muchacha de triste mirar?
Yo soy un caminante perdido: tu amigo.
 
(Canción compuesta e interpretada por Juan Pardo en 1969)


Juan Pardo
(Juan Ignacio Pardo Suárez)
(Palma de Mallorca, 1942)
El compositor español que más derechos ha generado a la SGAE

jueves, 14 de junio de 2012

Where have gone all the flowers we loved so much?


"Rose garden"
Jennifer Moreman
(Texas, 1984)

JARDÍN DE ROSAS

Dime tu nombre
y te haré reina
en un jardín de rosas.
Tus ojos miran
hacia el lugar
donde se oculta el día.
Has podido ver
donde morirán
los oscuros sueños
que cada día
vienen y van.
Soy el dueño
del viento y el mar.




Al pasar el tiempo
despertarás
y descubrirás
cientos de rosas
a tu alrededor,
hoy la luna
y mañana el sol.




Y tú sin saber aún
quién eres desde el país
donde mueren las flores,
dime que aún creerás en mí.
Dime tu nombre
y te haré reina
en un jardín de rosas.
Tus ojos miran
hacia el lugar
donde se oculta el día.

(Canción compuesta por Joe South e interpretada por Lynn Anderson en 1970 con formato de disco sencillo. Posteriormente, el grupo Duncan Dhu hizo esta versión para incluirla en su álbum "Canciones" de 1986)


El trío DUNCAN DHU estaba formado por
el bajista Diego Vasallo Barruso (San Sebastián, 1966),
el batería Juan Ramón Viles Mitxelena (San Sebastián, 1966)
y el vocalista Mikel Erentxun Acosta (Caracas, 1965)

lunes, 11 de junio de 2012

Cuando el amor se apaga nadie se lleva la antorcha



NOBODY WINS

They must have loved each other once,
but that was many years ago
and by the time I came along
things were already going wrong.
I felt the pain in their pretence.
The side they tried hard not to show,
but through the simple eyes of youth
it wasn't hard to see the truth.
And in the end nobody wins
when love begins to fall apart
and it's the innocent who pay
when broken dreams get in the way.
The game begins, the game nobody wins.




They must have loved each other once
before the magic slipped away
and as their life became a lie
what love remained began to die.
I used to hide beneath the sheets.
I prayed that time would find a way,
but with the passing of the years
I watched as laughter turned to tears.
We used to love each other once
with all the passion we possessed,
but people change as time goes by.
Some feelings grow while others die,
but if we learn from what we see
and face the truth while we still can
then, though the passion may be gone,
some kind of love can still live on. 

[Canción escrita por Jean-Paul Dreau y Gary Osborne e interpretada por Elton John en el ábum titulado “The fox” ("El zorro") publicado en 1981]




AL FINAL NO GANA NINGUNO

Ellos compartieron un gran amor,
pero eso fue hace muchos años.
Ya por el tiempo en que los conocí
todo estaba derrumbándose.
Percibí el dolor de su situación porque,
a pesar de que trataban de ocultarlo,
con una fresca mirada de juventud
no me fue difícil captar su separación.
Y es que al final nadie gana
cuando el amor empieza a dejarnos.
Solamente los ingenuos son los que sufren
cuando ven sus sueños rotos derrumbarse.




El juego del enamoramiento siempre se inicia
a sabiendas de que no lo va a ganar nadie.
Ellos debieron haberse amado mucho
antes de que la magia del erotismo se evaporara.
Según su vida de pareja iba falsificándose,
se pudría lo que de amor quedaba.
Yo solía esconderme bajo las sábanas
y rezar para pedir a Dios una respuesta,
pero con el paso del tiempo comprobé
que en todos los romances las risas
acaban convirtiéndose en lágrimas.




También solíamos amarnos tú y yo
con toda la pasión de la que éramos capaces.
Por desgracia nosotros, como los demás,
 cambiamos con el paso de los años,
y mientras unos sentimientos crecen
otros van muriéndose. Ahora bien,
si aprendiéramos de lo que hemos vivido
y afrontáramos la verdad desnuda,
entonces veríamos que, aunque el deseo
se haya enfriado, alguna clase de cariño
podría seguir manteniéndonos juntos.

(Traducción de Andrés González Déniz)



domingo, 10 de junio de 2012

En contra de los gestores de la gran manipulación



BAJEZA

El hombre que se protegió de un casco de minero, símbolo del coraje social, detrás de una dama-escolta, menea la colilla ante quienes, en Europa, pueden rescatar a nuestros amos, también llamados bancos. El presidente Rajoy evidencia un carácter que ninguna mujer con dos dedos de frente querría para el marido de su hija. Si tuviera yo una hija en semejante trance, la pondría en el programa de protección de testigos del FBI. De una cosa podemos estar seguros: haga lo que haga Mariano, nos venderá a nosotros, al pueblo, por momentos menos soberano, y ya ni siquiera fundador. Desde que entré en el mundo laboral aprendí a distinguir a los rastreros. Son esa gente que halaga a quien tiene por encima y se orina en los que tiene por debajo. En la primera situación, el rastrero pierde toda dignidad, hace la pelota, se contradice, llevado por los nervios (¿habré doblado la cerviz lo suficiente?), pero en la segunda no vacila. No le tiembla el pulso.





Así, puesto a permitir que nuestra patronal, nuestra curia y nuestras fuerzas vivas en general nos sodomicen sin ni siquiera concedernos el derecho a elegir la marca de vaselina, nuestro Ejecutor no ha dudado en despojarnos de los mejores avances sociales conseguidos históricamente. Y más. Se ha pasado por el forro la Educación para la Ciudadanía. Y lo mismo ha hecho con la pluralidad de RTVE. Al tiempo, protege a los desvergonzados de Bankia, a Carlos Dívar -con el apoyo de CiU: ellos sabrán por qué- y a las comunidades madrileña y valenciana, enfangadas en la mentira del déficit, como antes hizo con Camps y Fabra. No le falta más que enmitir un decreto ley para que no sea exportado el yate de Díaz Ferrán. No le daría a mi hija y le han dado un país.

(Artículo de opinión escrito por Maruja Torres y publicado
en el periódico "El País" el jueves 7 de junio de 2012)


Maruja Torres
(María Dolores Torres Manzanera)
(Barcelona, El Raval, 1943)