jueves, 28 de abril de 2016

Ocurrió en la tierra de los primeros reyes de Roma

  
Característica estampa de la Toscana
 
LA PATRIA DE LOS AUGURIOS
 
Acepta, ¡oh, Zeus paterno!, el magnífico trono de bronce
que te dedica desde Veyes el rey Arimnestos de Etruria
para que a ti te rindan culto y los debidos honores
en el ara del templo de Olimpia junto a tu escultura.
 
 
Tumba de los leopardos
Pintura mural con la escena de un banquete etrusco
(Monterozzi, Tarquinia, siglo V a. C.)
 
Desde Tarquinia, en la meseta de la Civita, escucha
las plegarias por aquel niño albino inhumado con flores,
muerto por encefalopatía de manera prematura.
Los ecos del llanto de la madre resuenan sobre su cofre.
 
 
Seiante Hanunia Tlesnasa
(Siglo II a. C.)
(Sarcófago de 1'83 de largo hallado en 1886 cerca de Chiusi)
El análisis de los huesos en el interior arrojó que esta mujer murió en la cincuentena, había sufrido una caída de caballo en su juventud y tenía la dentadura y las encías enfermas
(Museo Británico de Londres)
 
En la árida necrópolis de Grotta Gramiccia se hallaron
pertrechos de guerra como jabalinas, escudos, espadas,
cascos, hachas. En la de Verucchio, piezas de oro y ámbar
 
 
"Sarcófago de los esposos"
(Siglo VI a. C.)
Hallazgo del siglo XIX en el cementerio de Banditaccia en Cerveteri
(Museo de Villa Giulia en Roma)
 
del río Danubio. Son vestigios de guerreros que lucharon
y merecían entrar armados al reino de los difuntos.
Los dioses atienden los rezos en la lengua de los etruscos.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)
 
 
La Quimera de Arezzo
Hallada en Arezzo en 1553, su cola es una serpiente y en una de sus patas delanteras hay una inscripción, "TINSCVIL" que significa "donada al dios Tinia", el dios etrusco del día. Su datación es del siglo IV a. C. y fue propiedad de Cosme I de Médici, Gran Duque de Toscana, quien la expuso durante un tiempo en el Palazzo Vecchio florentino
(Museo Arqueológico de Florencia)

martes, 26 de abril de 2016

Where I feel my heart beating and alive again

 
Blanes
 
COSTA BRAVA, AÑO 2003
 
Transcurrió aquel plácido verano en Blanes
cuando la grácil música celeste sonaba
ignorante de que Bolaño agonizaba.
El mar fluía a la vista por todas partes.
 
 
Jardín Botánico "Mar i Murtra" ("Mar y Mirto") de Blanes
 
De noche brillaban los fuegos artificiales.
Recuerdo paladear quesos y vinos en carpas,
la gente bailando contenta música salsa
con una orquesta y unas voces afables.
 
 
Concurso estival de fuegos de artificio en Blanes
 
El crepúsculo rielando en el horizonte
y nuestra sonrisa de felicidad alegre.
Los niños corrían a cogerse por el paseo
 
 
Ronda costera de Blanes
 
marítimo y la vida era una suerte
de verano inagotable e inmóvil. Creo
que así fue como viví en plenitud ser hombre.
 
(Soneto alejandrino escrito por Andrés González Déniz)
 
 
Cala de Sa Forcanera en Blanes

lunes, 25 de abril de 2016

Who could ever take back time to good old days?


 
STRESSED OUT
 
I wish I found some better sounds
no one's ever heard.
I wish I had a better voice
that sang some better words.
I wish I found some chords
in an order that is new.
I wish I didn't have
to rhyme every time I sang.
 
I was told when I get older
all my fears would shrink,
but now I'm insecure
and I care what people think.


 
My name's 'Blurryface'
and I care what you think.
My name's 'Blurryface'
and I care what you think.
 
Wish we could turn back time,
to the good old days,
when our momma sang us to sleep,
but now we're stressed out.
Wish we could turn back time,
to the good old days,
when our momma sang us to sleep,
but now we're stressed out.
We're stressed out.
 
 
 
Sometimes a certain smell will take me
back to when I was young.
How come I'm never able
to identify where it's coming from.
I'd make a candle out
of it if I ever found it.
Try to sell it, never sell out of it,
I'd probably only sell one.
 
It'd be to my brother,
'cause we have the same nose,
same clothes homegrown a stone's throw
from a creek we used to roam,
but it would remind us
of when nothing really mattered,
out of student loans and treehouse homes
we all would take the latter.
 
My name's 'Blurryface'
and I care what you think.
My name's 'Blurryface'
and I care what you think.

 
 

Wish we could turn back time,
to the good old days,
when our momma sang us to sleep,
but now we're stressed out.
Wish we could turn back time,
to the good old days,
when our momma sang us to sleep,
but now we're stressed out.
 
We used to play pretend,
give each other different names.
We would build a rocket ship
and then we'd fly it far away.
Used to dream of outer space,
but now they're laughing at our face saying:
"Wake up, you need to make money."
 
We used to play pretend,
give each other different names.
We would build a rocket ship
and then we'd fly it far away.
Used to dream of outer space,
but now they're laughing at our face saying:
"Wake up, you need to make money."
 
 
 
Wish we could turn back time,
to the good old days,
when our momma sang us to sleep,
but now we're stressed out.
Wish we could turn back time,
to the good old days,
when our momma sang us to sleep,
but now we're stressed out.
 
Used to play pretend,
used to play pretend, bunny.
We used to play pretend,
wake up, you need the money.
Used to play pretend,
used to play pretend, bunny.
We used to play pretend,
wake up, you need the money.
 
We used to play pretend,
give each other different names.
We would build a rocket ship
and then we'd fly it far away.
Used to dream of outer space,
but now they're laughing at our face saying:
"Wake up, you need to make money."
 
(Canción compuesta por Tyler Joseph e interpretada por él mismo con el batería Joshua William Dun bajo el nombre de “Twenty One Pilots” en el álbum “Blurryface” que se publicó en el año 2015)
 
 
Es el cuarto álbum de estudio grabado por el dúo
 
RESISTIENDO EN TENSIÓN
 
Ojalá encontrara un sonido
que nadie ha escuchado.
Ojalá tuviera una voz mejor
que cantara más hermosa.
Ojalá pudiera componer
acordes en un nuevo orden.
Ojalá no tuviera que rimar
las palabras cuando canto.
 
Me dijeron que cuando me hiciera mayor
todos mis miedos disminuirían, y sin embargo,
me siento inseguro y me preocupa
lo que la gente opine de mis composiciones.
Me llaman “cara borrosa”
y me importa lo que piensan.
 
 
 
Ojalá pudiera volver el tiempo atrás,
a los viejos buenos tiempos,
cuando nuestras madres nos cantaban
una nana en la cuna al acostarnos.
Hoy, en cambio, me siento muy cansado.
Creo que vivimos bajo demasiada presión.
 
A veces un olor me devuelve a la época
en que era un niño. ¿Cómo es que nunca
soy capaz de identificar de dónde proviene?
Me gustaría celebrarlo
si algún día lo descubriera.
Intentaría venderlo, aunque nunca del todo,
probablemente sólo un poco para no perderlo.
 
 
 
Se lo vendería a mi hermano,
con quien comparto la misma nariz
y los mismos vestidos hogareños
con los que en la niñez tirábamos piedras
de un arroyo cuando paseábamos.
Eso nos retrotraería al tiempo
cuando nada importaba
aparte de las tareas escolares
y las cabañas de madera
construidas en los árboles.
 
Sabíamos jugar al teatro
y a darnos diferentes nombres.
Queríamos diseñar cohetes
y volar con ellos al cielo.
Solíamos soñar con el espacio estelar,
pero mira ahora cómo los recuerdos
se ríen en mi propio rostro, como diciendo:
“¡Despierta, necesitas ganar dinero!”
 
Ojalá pudiera regresar para vivir
aquellos sueños de la infancia.
Ojalá pudiera volver a los viejos buenos tiempos,
cuando mamá nos cantaba para dormirnos.
Hoy, en cambio, soy víctima del estrés
y las preocupaciones. Me he vuelto viejo.
 
(Traducción de Andrés González Déniz)
 
 
El dúo "Twenty One Pilots" está formado por Joshua William Dun (Columbus, Ohio, 1988) y Tyler Joseph (Columbus, Ohio, 1988)

domingo, 24 de abril de 2016

Una sutil invectiva contra el mundo de la educación


 
[Orths, Markus: La sala de profesores, Barcelona, Seix Barral, 2011, 1ª ed., (traducción de María José Díez Pérez), pp. 158, pvp. 16'50 euros]
 
LA ACTIVIDAD DOCENTE POR DENTRO
 
Una novelita breve que mejor encajaría en la sección de literatura juvenil si pudiera salvar el escollo de tratar básicamente la problemática que atañe a los profesores y no la que afecta a los alumnos. Markus Orths da la impresión de ser un escritor muy inteligente capaz de haber escrito este libro en muy poco tiempo. Utiliza un lenguaje sencillo que no nos obliga a tener que buscar palabras en el diccionario. Una excepción sería el término “pistero” que aparece en la página 33 y cuyo significado, según el DRAE, sería “vasija pequeña con un cañón que le sirve de pico, y un asa en la parte opuesta, usada para dar de beber a los enfermos.”
 
 
Pistero como los que se utilizan en los laboratorios de Química
 
El esquema previo del autor se intuye una vez terminada la lectura. Consistiría en organizar la trama en torno al director de un instituto de secundaria, Höllinger, quien mete las narices en todo con talante despótico e intimidante, preocupado solamente por el qué dirán en las altas instancias superiores a la suya. El desarrollo lógico de este planteamiento es que al final tendrá que beber de su misma cicuta, cuando se vea incapacitado para detectar a un topo dentro de su claustro de profesores, un espía que delató una crítica despectiva suya hacia otro centro educativo, algo muy mal visto desde la Delegación de Educación, y por supuesto, muy hiriente para la directora Wirtz que se encontraba al frente de ese centro llamado KNOGY.
 
 
Calle Mayor de Göppingen , ciudad del estado federado
alemán de Baden-Wurtemberg donde se desarrolla la acción
 
El protagonista, Martin Kranich, es un joven profesor que apenas comienza su carrera y ve cómo las cosas no son tal como le parecían cuando era estudiante. Un día, la fotocopiadora no funciona y no puede tener el material que necesita; otro, la llave del aula no abre y le envían a otra aula que está ocupada. Pronto descubre que los cuatro pilares sobre los que se asienta el sistema educativo alemán están basados en “el miedo, los lamentos, la farsa y la mentira”. Algo que el lector podrá hacer extensible al panorama docente en España. Como el subgénero al que se adscribe este texto es el de la sátira, veremos utilizar la denominación de “torturas” al concepto de “reuniones” e “inspecciones”. Un ejemplo sería el siguiente fragmento: “Las reuniones sólo eran  uno de los numerosos suplicios ideados por la Delegación de Educación a que se veían sometidos los profesores; otro eran las denominadas visitas, en las cuales policías de la Delegación presenciaban la clase de un profesor concreto y no paraban de criticar cuanto veían: si el profesor había intercalado un trabajo en grupo en la clase, se echaba en falta la personalidad del profesor; si por el contrario el profesor aplicaba el principio de la clase magistral, la clase se centraba demasiado en el profesor. Si el profesor fotocopiaba un texto para la clase, el texto estaba mal elegido; si el texto se hallaba en el libro de texto, estaba mal empleado. Si se utilizaba una transparencia, no era el momento adecuado; si se servía del encerado, decían: ¿por qué no una transparencia? No había salvación, dijo el director, no había forma de escapar a las torturas de la evaluación y la arbitrariedad.”
 
 
En una sociedad que confunde la educación para el éxito con la formación integral de la persona se deriva que sea objeto de menosprecio la labor docente y todos piensen que saben más que el profesor
 
El pilar de los lamentos se basaba en lo malos que eran los alumnos: “No sabían quién era De Gaulle, ni qué significó Vichy, es más, ni siquiera sabían qué sucedió el 1.09.39, escribían Hitler con dos tes, desconocían cuánto había durado la II Guerra Mundial, es más, ni siquiera sabían que había habido una I Guerra Mundial, uno podía darse con un canto en los dientes si no escribían gerra en lugar de guerra.” El segundo motivo de queja eran las interminables jornadas de corrección de ejercicios y exámenes que se prolongaban por las tardes y los fines de semana.
 
 
Muchos estudiantes creen que escribir con propiedad no sirve de nada en la vida real y no se dan cuenta de que al hacerlo sin corrección desvelan el inmenso y oculto iceberg de su ignorancia
 
En cuanto a la farsa, todo el mundo fingía ser buen profesor y ser buenos alumnos. Y como todos fingían lo que no eran, “ya no había diferencia alguna entre el fingimiento y la realidad”. Las mismas secretarias saludaban al pobre profesor nuevo con mirada conmiserativa, compadeciéndolo. Y esto en una época y una nación donde no se había llegado a los extremos de degradación cultural que han sucedido en España. La novela original en alemán fue publicada por primera vez en el año 2003 y refleja el ambiente educativo de los años noventa en el país teutón.
 
 
Los mismos dirigentes políticos consienten la televisión basura que erige en modelos de conducta a personajillos que no son ejemplares y a los que los jóvenes aspiran a parecerse, sobre todo en lo que respecta a la ausencia de esfuerzo y a la descarada malcriadez
 
El espinoso asunto de los padres demasiado proclives a denunciar cuando creen que sus hijos van a suspender, para presionar a los profesores y que los aprueben, también es abordado en esta obra. La típica camarilla de profesores progresistas revolucionarios de boquilla pero nunca dispuestos a pasar a los hechos para no poner en peligro su sueldo de funcionarios, también. La utopía de la “bondad y deferencia, comprensión y calidez” como principios rectores de la enseñanza, se mencionan con ironía por inalcanzables, especialmente si tenemos en cuenta la cantidad de alumnos que no muestran el más mínimo interés por aprender.
 
 
Para que la educación sea efectiva, y no una farsa, la propia sociedad tendría que cambiar sus valores equivocados. En España se están cerrando dos librerías al día, el IVA cultural está al 21%, el 41% de los españoles se jacta de no leer nunca y somos los reyes de la piratería
 
Markus Orths apunta hacia la bajeza del ser humano y da en el blanco. Un director con un sistema de agentes dobles dentro del profesorado. Un centro educativo, el ERG de Göppingen, obsesionado por la apariencias y no por el saber. Unos profesores que viven su profesión constantemente humillados desde la dirección, los alumnos consentidos y los padres que delegan en ellos la responsabilidad de educarlos. Unas exigencias burocráticas que aplastan la verdadera esencia del aprendizaje: “actas y tablones informativos, planes de guardias y de evacuación contra incendios, anuncios relativos al comité del personal, lista de tutores, lista de consejeros para los alumnos de cursos superiores, programa de exámenes, el color con el que se consignaban los diferentes tipos de exámenes, las carpetas azules donde había que introducir las notas, la información sindical, los anuncios de la Asociación de Filólogos, los estatutos de la Asociación de Madres y Padres, las directrices de la LOE, las plantillas de notas, el programa de reserva de las aulas de vídeo, las propuestas para el Día Pedagógico, las reuniones del equipo educativo, las reuniones de los departamentos, las actas del último consejo escolar, el listado de direcciones y teléfonos de los alumnos, la carpeta de anillas con los horarios de los profesores, etc., etc.”
 
 
En una sociedad con la mentalidad mercantilizada y prostituida como la actual, se desprecian los conocimientos y sólo se valora el materialismo y la prosperidad a corto plazo: ser futbolista o ser modelo
 
De haber publicado hoy su novela habría tenido que añadir las adaptaciones curriculares, las situaciones de aprendizaje, las indicaciones emanadas desde la CCP y el Consejo Escolar, las calificaciones por rúbricas, la atención a diferentes alumnos dentro del aula con distintos niveles de aprendizaje, y sobre todo, hubiera tenido que mencionar la virtualización de los ficheros hoy informatizados con el consiguiente peligro de virus, cuelgue del sistema operativo, ataques malintencionados y pérdida de datos. Una pesadilla que Markus Orths apunta y no es necesario actualizar en tanto que el lector consciente y avezado sabe que las circunstancias susceptibles de empeorar seguramente irán a peor.
 
(Reseña crítica de Andrés González Déniz)
 
 
Markus Orths
(Viersen, Alemania, 1969)
Escritor