"Justo Jorge Padrón es quien te escribe,no conoce tu nombre ni qué tienes;sin embargo, se alegra porque vienesa esta casa pequeña en donde vive.Dentro de este cuarteto te recibe,te saluda feliz porque mantienesla atención, porque lúcido sostienestodavía el fervor que le revive.Estos cálidos versos son la vidahecha sangre y deseo, la presenciade una emoción rotunda y desmedida.Escucha ese latido cristalinoque él dibuja por ti desde la ausencia,hijo de su memoria y su destino.
EL FUEGO EN EL DIAMANTEEl soneto es el fuego en el diamante,torre de luz, esencia y energía
cuyo arrebato se hace melodía
de una intensa palabra rutilante.
Esta hoguera verbal arde un instante
y encierra en su latente geometría
un delirio inmortal, la poesía,
que busca en la verdad su consonante.
Catorce son los pasos de la llama
que expande su calor y se derrama
en otro mar donde el misterio empieza.
Porque es ésa la clave del soneto,
saber abrir su corazón secreto
para encontrar desnuda su belleza.

MUERDO EL MELOCOTÓNMuerdo el melocotón. Su oro chorreapor los dientes y fluye en la garganta.
Fresca pulpa que lame el sol y canta,
iluminando cuanto me rodea.
Boca feliz que siente y deletrea
el néctar añorado y se atiranta
en la sed de una lengua que levanta
la tersa plenitud de su marea.
Ahora bebo este zumo desleído
en su cauce de aroma y de caricia.
Es el sensual instante en que mi mano
abre otra vez el fruto sostenido
para sorber su carne en la delicia
de esta hora radiante del verano.

ÁNGEL O DEMONIO
Recuerdo aún su cuerpo destellante,
bella como una cobra, sigilosa
en su raudo peligro, desdeñosa
como el lujo impasible y arrogante.
Se mostraba hierática, y delante
de mis ojos llegaba voluptuosa
con desnudez cruel y lujuriosa,
con ténebre y angélico semblante.
El ángel más perverso en su latido
o el demonio más tierno que existiera
a la sombra del oído y sus bastiones.
Quizás fue un paraíso estremecido,
un oasis o el fuego que surgiera
del infierno que ardió con mis pasiones.
"El día y la estrella del alba"
Herbert James Draper
(Londres, 1863 - 1920)
TE AMO CON EL SILENCIO DE LA HONDURA
Te amo con el silencio de la hondura,
con un latir secreto y encendido
que deja un resplandor estremecido
en todo lo que irradia tu hermosura.
Grabaste en mi memoria tu ternura
y en mi mente tu acento conmovido.
Calmaste mi ansiedad. Eres y has sido
el espacio feliz de mi ventura,
la clave y la certeza de mi mundo:
transparente mirar, azul rotundo,
blanco cuerpo de luz, noche entregada.
Desnuda y cadenciosa eres la sombra
que ilumina mi sombra y que me nombra
con tu voz de muchacha enamorada.

EN SOMBRA TRECE
Pasan los días. Todo se entristece
con esta luz callada y afligida.
Ignoro si es nostalgia malherida
o vida que me olvida y me anochece.
Calla el reloj parado en sombra trece
bajo un signo de espanto, sin salida,
turbio tic-tac de muerte presentida
donde hasta el aire mismo se enloquece.
La percibo avanzando en la memoria,
cambiando mis recuerdos por escoria,
borrando amor, cegando mi andadura.
Nada detiene su incesante oficio
y en la penumbra cumple su servicio
de bajar el telón a mi aventura.

TU LEYENDA HA NACIDO
Huye del porvenir de lo vulgar,
le dijo la lechuza al ruiseñor,
debes soñar dichoso con los años futuros,
cuando tu tiempo aprese la belleza
y logres liberarte de las trampas
de los seres mediocres que te agobian.
Quieren callar tu canto, el que salva a la selva
de todas las conciencias rutinarias.
Ruines son los verdugos de tus sueños
porque nunca se atreven a escucharlos.
Tu trino los desnuda, tu mirada
les devuelve su imagen prisionera,
tu sonrisa, su inerte cobardía.
Yo creo firmemente, sentenció la lechuza,
que un bosque inmarchitable brotará de tus alas.
Tu leyenda ha nacido. Sólo debe crecer."
Poemas extraídos del libro
Memoria del fuego
(Obra poética 1965 - 2000)
Barcelona, Lumen, 2000, 1038 págs.
Justo Jorge Padrón
(Las Palmas de Gran Canaria, 1943)