lunes, 11 de febrero de 2019

Era el adalid de la turba grosera y la plebe grotesca


Eduardo Galeano
(Montevideo, Uruguay, 1940)
Escritor y periodista

EDUARDO PONTIFICA
URBI ET ORBE

Recuerdo las salas abarrotadas
del museo en la Casa de Colón en Vegueta
como si fuera un astro.
Galeano leía en voz alta un texto
que parecía estar recitando
con aquella voz de barítono
de una ópera italiana.

Sobrecogía todo el espacio
y no le adivinaba
cuál era su gesticulación,
pues no divisaba el estrado.
Ritualizaba una liturgia,
el sacramento de un diácono,
con todos los feligreses a sus pies
en actitud arrobada.




Al terminar la monodia hierática,
me acerqué con un libro
escrito por él buscando su firma.
Me encontré a un hombre
de ojos color turquesa intenso,
un dandi que había sido
el marqués La Fayette de Latinoamérica,
un nuevo Sócrates
que al disertar jugaba a ser
el Pericles del populismo
que con talante aristócrata
se apoyaba en los pobres.

(Poema escrito por Andrés González Déniz)



La Casa de Cristóbal Colón en Las Palmas de Gran Canaria
(1492)

viernes, 8 de febrero de 2019

Ocurrió en una excursión a Tenerife siendo joven



Pedro García Cabrera
(Vallehermoso, La Gomera, 1905 - Santa Cruz de Tenerife, 1981)
Poeta y periodista

PEDRO VIAJÓ EN ESE BARCO

Intentaba dormir, tras haber vomitado en el baño,
cuando alguien vino a decirme que un escritor
se hallaba de viaje con nosotros. En el sopor
de las altas horas de la noche, y aún mareado,

fui a la cocina donde me estaba esperando.
Yo no conocía quién era ni cuál su importancia,
jamás le había leído y sentí mi ignorancia
hasta el punto de causarme aprensión escucharlo.


Correíllo "La Palma" que unió Tenerife y Gran Canaria entre 1912 y 1976

Me trató con humildad noble y como si yo fuera
a tener algún futuro literario. Inconsciente
de no volver a vernos, yo iba a ser el poeta

siempre joven y él mi referente anciano. Mece
la memoria, como el vaivén de la frágil goleta,
aquel rostro surcado de arrugas que desaparece.

(Poema escrito por Andrés González Déniz)


Monumento dedicado a Pedro García Cabrera en Los Cristianos

jueves, 7 de febrero de 2019

El escritor de la sugerente cadencia orquestada



Manuel Padorno Navarro
(Santa Cruz de Tenerife, 1933 - Madrid, 2002)
Poeta, editor, académico y pintor

PADORNO MIRA
DESDE PUNTA BRAVA


Conocí al poeta tras citarme él en su casa
donde veía las gaviotas volar sobre la arena
y las rocas. Recuerdo cómo sacó unas carpetas
de las que surgían folios con los versos que guardaba.

Lo vi toser fumando un cigarro tras otro. Hablaba
del influjo de las epopeyas en su obra plena
de serenidad pausada. Tenía en su cabeza
el ritmo de las olas y al escribir aplicaba


La casa de Manolo Padorno en Punta Brava
(Playa de Las Canteras)


la ley de la conmutación al azar de las palabras.
Procuraba componer una sinfonía estética
y me contó su experiencia editora ingrata.

Se habían reído de él al recitar poemas
y le gustaba pintar como autodidacta.
Murió un día leyéndonos sus hojas predilectas.


(Poema escrito por Andrés González Déniz)


Manuel Padorno se adentró en el mar que tanto sondeaba

miércoles, 6 de febrero de 2019

Un caballero en la corte del arte de los impuros


Antonio García Ysábal
(Barcelona, 1939 - Madrid, 2008)
Poeta, ensayista, investigador y antólogo

REMEMBRANZA DE ANTONIO

Un atardecer paseaba
por la avenida de las Canteras
cuando frente a mí cruzó
con unos claveles rojos en las manos
el escritor García Ysábal.
Fue hacia una dama ufano
y le rindió los honores
del hondo amor que sentía por ella.

En otra ocasión
se apoyaba en la barra de una taberna
cuando nos presentaron.
De improviso comenzó de inmediato
a dramatizar un poema suyo de memoria.
Impresionado, lo escuché, quedándome
sin saber de qué forma darle la réplica.

Era tan óptima persona,
y experimentado en los gajes literarios,
que en una asociación de escritores
propuso dar un premio rotativo cada año
a todos los circunstantes.
Significaba corrupción,
pero ése era el corriente uso
de los conciliábulos,
sin que los concurrentes se escandalizasen.

Un día leí en un periódico
que ya no era de este mundo.

(Poema escrito por Andrés González Déniz)


Avenida de la playa de Las Canteras

lunes, 4 de febrero de 2019

Lo recuerdo como si fuera ayer mismo que pasó


Rambla de Santa Cruz
(1661 - 1873)

RAFAEL AROZARENA
EN LA RAMBLA DE SANTA CRUZ

Fue una tarde con olor a jacarandas, espliego
y flamboyanes. Paseando arriba por la Rambla
divisé al escritor a una escasa distancia.
Giró en escorzo natural hacia atrás el cuerpo

para realizar un saludo. Sentí el deseo
de apresurar el paso con el fin de llegar hasta
él, pero me detuvieron la inercia y temperancia
de creer baldío entrar en contacto con el fuego


Rafael Arozarena Doblado
(Santa Cruz de Tenerife, 1923 - 2009)
Escritor

fatuo de un artista probablemente engreído.
Lo vi caminar, y alejarse, aunque le seguía
despacio. Tenía presente el principal motivo

para hablarle: la primera página de “Mararía”,
su mejor obra, un gran comienzo, un raro prodigio.
Creí que habría otra vez cuando desaparecía.

(Poema escrito por Andrés González Déniz)


Plaza de la Paz
(1870)

jueves, 31 de enero de 2019

Sobre los excrementos ideológicos de la izquierda


A juzgar por su aspecto, Nicolás Maduro sí hace las tres comidas diarias que no pueden hacer todos los venezolanos que tienen que soportarlo

ROMPER EL ESPEJO

A los tardocomunistas españoles les cuesta condenar a Maduro porque representa una parte de su reciente pasado, porque temen —al menos sus dirigentes— que el régimen bolivariano saque a relucir incómodos datos de mecenazgo, porque se les hace difícil darle la razón a sus adversarios y porque resulta duro admitir que el modelo con el que se han identificado contra viento y marea durante años conducía a un descomunal y clamoroso fracaso. Pero también porque, en el fondo, esa degradación los desaira a ellos mismos por haber elegido un referente tan zafio como heredero de la mística revolucionaria que sus padres simbolizaron en el Che Guevara y Fidel Castro, tipos ciertamente siniestros pero capaces de mantener un indiscutible halo carismático. Nuestra izquierda había logrado, mal que bien, eludir el fiasco en que acabó su admiración sucedánea por el subcomandante Marcos, y creía haber encontrado en el chavismo la legitimidad del legado cubano; ese socialismo de parque temático que la progresía europea, tan urbana y diletante, lleva desde la caída del muro de Berlín buscando en vano para que le proporcione una suerte de pasaporte falso. Pero el espejo de resistencia ideológica se ha roto en pedazos con la evidencia de que su líder es una mezcla chabacana y bananera de autócrata corrupto y de zahorí pirado. Y aunque siempre han encontrado coartadas antiimperialistas para simpatizar con un tirano —«¡Chávez, Chávez y Chávez, carajo!!»—, hasta los izquierdistas más dogmáticos se avergüenzan en su fuero interno de defender a un payaso.


Maduro aplica el culto al líder supremo aprendido del estalinismo

Aun así, su narcisismo les impide mostrarse sinceros porque no pueden desmarcarse de todo eso sin dejar su propia impostura al descubierto, sin reconocer su identidad sentimental y moral y sin abochornarse de su parentesco con ese despropósito estrafalario al que sirvieron, del que copiaron estructuras y métodos y que les dio patrocinio y franquicia a su proyecto. Se agarran a un relato ficticio para descalificar a la oposición venezolana con los viejos dicterios de esbirros yanquis que el castrismo aplicaba a sus desafectos y hasta culpan a quienes reclaman democracia de provocar la represión paramilitar con su diaria riada de muertos. Fustigan incluso a Felipe González como un mercenario de las multinacionales, un lacayo a sueldo de los poderes financieros, y en última instancia se refugian en la trinchera de los prejuicios maniqueos. Pero al mismo tiempo borran de las redes las antiguas proclamas de admiración y respeto y capotean con circunloquios, casuismos y evasivas la abrumadora certeza de la hambruna del pueblo. Ya no se atreven al respaldo expreso. Hay que comprenderlos: debe de ser muy enojoso aceptar que el paradigma de tus convicciones redentoras, el ejemplo en el que se encarnaba tu orden nuevo, no ha resultado más que una sombría derrota envuelta en la parodia de un delirio patético.

(Artículo de opinión escrito por Ignacio Camacho y publicado por el periódico "ABC" el jueves 31 de enero de 2019)


Al sentirse con la soga al cuello Maduro se parapeta tras el ejército

miércoles, 30 de enero de 2019

Algunos recuerdos de la niñez de Manuel Azaña


Manuel Azaña Díaz
(Alcalá de Henares, 1880 - Montauban, 1940)
Presidente de la II Republica entre 1936 y 1939

EL JARDÍN DE LOS FRAILES

"Todavía es necesario disculpar
a aparición de un libro"

"No me reconozco en mis memorias. Aprisionan la fugaz realidad de un concierto de luces reflejado en tales nubes que, dispersas, no han vuelto a juntarse como ya se juntaron"

"No siempre ha de estar el arco tenso,
recomienda Esopo"

"Menester es aceptarse; no hay opción"

"Amaba mucho las cosas, casi nada a los prójimos"

"Devoraba la injusticia, del mismo sabor que mis lágrimas"

"Una masa de estudiantes degenera velozmente en turba ligada por la bajeza común"

"Los ruidos tristes del colegio"

"Eran de calidad vil los motivos que me determinaban"


Preciosa edición en bolsillo de Alianza


"Empecé a poblar el mundo exterior
con engendros de la fantasía"

"Un joven de provecho triunfa en la vida si, apenas salido de la Universidad, promulga sendos folletos sobre el Estado social de la mujer y la Necesidad de mejorar la aflictiva situación de las clases trabajadoras"

"La inteligencia sirve, no para encontrar la verdad, sino para conducirse en la vida"

"El colegio nos parecía una suspensión temporal de la vida propia. Allí era el hacer que hacíamos"

"Nosotros triscábamos en los pradecillos de la holganza"

"La amistad valía por mérito"

"El pobre quiere la ostentación más que el rico"

"La Rusia bolchevique y comunista brinda hoy el raro festín del patanismo en acción forrado de filosofía"

"El ser del español reside en las artes
y no en las obras políticas"

[Fragmentos extraídos de Azaña, Manuel: El jardín de los frailes, Madrid, El País, 2003, (colección "Clásicos del siglo XX", nº 31), pp. 170)


Se trata de una edición divulgativa del periódico "El País"