lunes, 6 de abril de 2020

Quien vio de niño cómo asesinaban a su familia

 
Flavio Claudio Juliano
(Constantinopla, 331 d. C. - Mesopotamia, 363 d. C.)
Emperador romano en esta estatua caracterizado como Pontifex Maximus y sacerdote del dios greco-egipcio Serapis
(Museo del Louvre en París)
 
JULIANO II EL APÓSTATA
SE JUSTIFICA

Los galileos se aprovechan
de los ignorantes
y en captar a los analfabetos,
dado su número,
basan su crecimiento.
 
Se sirven del lado estúpido
de las almas crédulas
para elevar un gigante Hijo de Dios
que no tiene atributos celestiales.
 
Han elaborado con malicia perversa
un burdo cuento sobre la resurrección,
pero no es más que humo
para poder incensar las conciencias.
 
 
Moneda de bronce hallada en Antioquía con la efigie de Juliano II
(Año 360 d. C.)
 
Mientras se valen de privilegios,
como no pagan tributos, progresan;
y acaparando la docencia
divulgan sus necios mitos.
 
Decir que vino un Salvador
es entelequia absurda porque,
en un mundo de infortunios lleno,
no se sostiene que lo haya redimido
a expensas suyas.
 
Devolveré la verdadera fe a mi pueblo.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)


"Juliano y los herejes"
(1875)
Edward Armitage
(Londres, 1817 - 1896)
(Walker Art Gallery de Liverpool)

sábado, 4 de abril de 2020

El poeta que pintaba metáforas en cada canción

 

Luis Eduardo Aute
(Manila, 13 de septiembre de 1943 - Madrid, 4 de abril de 2020)
Cantante, compositor, poeta, director de cine y pintor
 
LA BELLEZA
 
Enemigo de la guerra
y su reverso, la medalla,
no propuse otra batalla
que librar al corazón
de ponerse cuerpo a tierra
bajo el peso de una historia
que iba a alzar hasta la gloria
el poder de la razón.
 
Y ahora que ya no hay trincheras
el combate es la escalera
y el que trepe a lo más alto
pondrá a salvo su cabeza
aunque se hunda en el asfalto
la belleza.
 
Míralos como reptiles
al acecho de la presa
negociando en cada mesa
maquillajes de ocasión.
 
Siguen todos los raíles
que conduzcan a la cumbre
locos porque nos deslumbre
su parásita ambición.
 
 
Luis Eduardo Aute y Silvio Rodríguez en 1995
 
Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta.
Mercaderes, traficantes,
más que náusea, dan tristeza.
No rozaron ni un instante
la belleza.
 
Y me hablaron de futuros
fraternales, solidarios,
donde todo lo falsario
acabaría en el pilón.
 
Y ahora que se cae el muro
ya no somos tan iguales:
tanto tienes, tanto vales.
¡Viva la revolución!
 
Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo,
ese viaje hacia la nada
que consiste en la certeza
de encontrar en tu mirada
la belleza.
 
(Canción compuesta e interpretada por Luis Eduardo Aute en el álbum "Segundos fuera" publicado por el sello Ariola en 1989)
 
 

Era un cantautor con voz grave, mesurada y serena

viernes, 3 de abril de 2020

Adiós al último exponente de la furia española

 

Gregorio Benito Rubio
(Toledo, 21 de octubre de 1946 - Madrid, 2 de abril de 2020)
Defensa central del Real Madrid y de la Selección Española de Fútbol
 
GOYO BENITO
 
¿Qué le digo a aquel niño
que veía en los partidos
a un defensa riguroso e implacable?
 
¿Cómo puedo explicarle
que el valor y el arrojo físico
el tiempo consigue aniquilarlos?
 
Fracturas de costillas y dedos,
una rotura de tibia, dos del tabique nasal
y cinco operaciones de rodilla
dan el temple de un guerrero
que afrontó la vida como una lucha
sin tener miedo a las lesiones
y que se dejaba la piel por el camino.
 
 
Benito, San José, Isidro y Carlos Alonso Santillana

Con seis Ligas y pentacampeón
de la Copa, veintidós defensas
de la elástica nacional española,
mantuvo duelos con los referentes
de su época: Gárate, Diarte, Cruyff,
Germán, Irureta, Rubén Cano,
Muller, Hrubesch…
 
Brilló por su rapidez en el cruce
y ser un cerrojo seguro en los marcajes.
Como él cortaba después no hubo nadie.

(Poema escrito por Andrés González Déniz)
 
 
Benito enfrentándose al Johan Cruyff del Ajax de Ámsterdam

jueves, 2 de abril de 2020

Una joya cinematográfica sobre el rencor de clase


 
Un drama de calidad tan infrecuente como extraordinaria
 
PARÁSITOS
(2019)
 
La internacionalización del jurado de los Oscars ha ocasionado que esta obra de arte haya ganado en la categoría de mejor película con toda justicia. Un enredo inteligente que expone a dos clases sociales antagónicas que se parasitan mutuamente: una familia pobre que usufructúa los recursos de otra opulenta y esa misma familia rica que requiere de los servicios que aquellos asalariados le ofrecen, ignorando que son unos estafadores fingiendo no conocerse entre sí.
Al final de la historia se ejemplifica claramente que en economía no hay un almuerzo gratis cuando el chófer contratado tiene que hacer el indio junto con su jefe en una fiesta de cumpleaños. El padre del niño le recuerda que no tiene que hacerlo por amor, como él lo hace, sino que le gratificará pagándole ese tiempo como horas extras.
 
 
Los dos hijos de la familia humilde, Ki-jung y Ki-woo, acercándose a la ventana del retrete para intentar robar la señal "wi-fi" de algún vecino
 
Que este film haya obtenido también premios al mejor reparto o la Palma de Oro en Cannes demuestra que, en este mundo decadente de películas para adolescentes engreídos y autosatisfechos de sí mismos, todavía hay lugar para películas inteligentes con reminiscencias de cine clásico. Por otra parte, es curioso ver cómo la occidentalización de Corea del Sur se refleja en el contraste de una mansión lujosa y el sótano donde malviven los pobres. Una típica contradicción humana, especialmente en el capitalismo. Las calles con luces de neón y la comida rápida, los gestos y las conversaciones de los personajes dejan entrever que la alianza política de Estados Unidos con este país ha dejado una profunda huella. El matiz orientalizante lo pone la astucia asiática de los míseros defraudadores. 
 

Ki-woo, Ki-taek, Chung-sook y Ki-jung: la familia menesterosa
 
En otro momento interesante del metraje la adinerada señora Yeon-kyo reflexiona con su criada que los ricos son buenas personas porque nadan en la abundancia, mientras los desasidos de la tierra incurren en la maldad porque tienen que hacer malabarismos para sobrevivir o progresar económicamente. Una justificación tonta y demagógica que obvia la maldad perversa. El elemento que simboliza la lucha de clases está en el olor que desprende la clase de los zarrapastrosos. Precisamente ese menosprecio por el olor mohoso que desprenden los pobres estuvo a punto de desenmascarar a los timadores y terminará por pagarlo muy caro el millonario señor Park.
La deprimente escena de la inundación del estrecho apartamento donde viven los cuatro integrantes del clan familiar del patriarca Ki-taek plantea otra oposición: la lluvia, que limpia la atmósfera y puede ser tan fertilizante para el campo, permitiendo la pureza de que amanezca después un nuevo día soleado, esa misma lluvia es como una maldición para los miserables cuyo cuchitril se estropea y llena de aguas fecales.

 
Cho Yeo-jeong (en el centro de la imagen, partiendo una tarta de cumpleaños) interpreta maravillosamente a Yeon-kyo, la esposa rica del señor Park que resulta ser tan ingenua como sofisticada. Logra encarnar el prototipo de mujer burguesa y superflua, encantadora y necia 

Ésta es una película valiente, sin concesiones a la estupidez de lo políticamente correcto, con un guion trágico, muy elaborado, que hubiera agradado a Sófocles o al mismísimo Shakespeare. El tono lúgubre de la existencia de un búnker le confiere un carácter macabro sin que estén ausentes pinceladas de humor negro. El director y coguionista Bong Joon-hoo ha demostrado que se puede hacer una película amena sin incurrir en tópicos ni tonterías, derrochando talento. Parecía imposible, pero va a ser que para revertir la decadencia de Occidente van a ser necesarios los bárbaros, y en este caso, los coreanos.
 
 (Reseña escrita por Andrés González Déniz)
 
 
Song Kang-ho, el director Bong Joon-ho, Park So-dam, Jang Hye-jin, Choi Woo-shik y Lee Sun-kyun recibiendo en Hollywood el premio del sindicato de actores al mejor reparto con todo merecimeiento