sábado, 1 de mayo de 2010

Lo que cuesta mantener a un icono progresista


Jennifer Aniston
(actriz)

Corte de pelo exclusivo realizado por Chris McMillan, la única persona autorizada para tocar su cabellera. Inyección pectoral de "Macrolane" (Bótox) con el fin de aumentar o elevar los senos. Cirugía rinofacial para enderezar la nariz. Clases de yoga, sesiones de cardiofitness, artes marciales y paddle surfing. Consejera cosmética: Kate Sommerville. Maquillaje: cremas del Dr. Hauschka y Chanel. Vestuario: Valentino, Lacroix y Donna Karan. Zapatos: Manolo Blahnik. Bolsos: Salvatore Ferragamo. Vaqueros de la marca Degaine. Otros: vaya usted a saber, es cosa suya. Coste total: me importa un bledo, es su dinero y no siento envidia.



ELITISMO, LUJO Y DERROCHE

Cuando se piensa en una mujer costosa supongo que a todo el mundo le vendrá a la mente Imelda Marcos, la esposa de aquel dictador filipino de infausto recuerdo que acumulaba centenares de zapatos y joyas mientras sus compatriotas se hundían en la miseria, a consecuencia precisamente de su enriquecimiento. No sé dónde situarán las feministas radicales y de toda laya a un engendro de este tipo pero, en un día como el de hoy, 1º de Mayo, aquí tenemos a un símbolo de la pijería hollywoodense y la intelectualidad televidente en que se ha quedado convertida la progresía española, y si me apuran, hasta diría que la europea y mundial, excluyendo al zarrapastroso Evo Morales, el de los pollos transgénicos que si los comemos nos volverán calvos y maricones.


Imelda Romuáldez Marcos
(Manila, 1929)
El tipo de mujer que vuelve amnésico al feminismo


Digamos que un actor o actriz estrella es alguien que cuesta mucho mantener para tan poco como trabaja. En efecto, considero que el star-system maneja unos contratos que están fuera de la realidad y la cordura, no hay relación entre el esfuerzo y las ganancias, aunque sí entre la vanidad trufada de avaricia y las taquillas. Mucho oigo hablar sobre el desarrollo sostenible en el discurso de las izquierdas para luego venir a parar en esto: se les cae la baba ante un icono andrógino como el de Jennifer Aniston, cuyos gastos de mantenimiento son más bien difíciles de sostener. Si a lo que aspira la gente llana es a este modelo y no lo alcanza, pese a que trate de emularlo, pobres de los recursos del planeta si la plebe consiguiera llegar a su altura.


Jennifer Joanna Aniston
(California, 1969)
Un referente para la megapijería "progre"


Menos glamour y más austeridad en los gastos es lo que hace falta. En mi caso, hace mucho tiempo que perdí la fe en el ser humano y no creo que la soberbia ni los delirios de grandeza en la masa plebeya cambien. Ni por arriba ni por abajo. Ni en los chorizos de poca monta ni en los mangantes de guante blanco. El hombre es un animal ventajista dado al oportunismo y ningún sermón más o menos ético va a cambiarlo. Por eso, salvo contadas excepciones, insisto en que me da asco.


Juan Evo Morales Ayma
(Orinoca, 1959)
El primer presidente rupestre de Bolivia

De todos modos, hoy es el día en que conmemoramos la matanza de unos cuantos obreros en Chicago, y aunque me temo que dicho episodio se la sudará a todo el mundo en la playa si el día está soleado, o que incluso habrá muchos que lo ignoren, debo admitir que en esa ciudad estadounidense y por aquella época ascendía un guardaespaldas de origen italiano, muy pobre, que se llamaba Alberto Capone y al que apodaban "Scarface" (Caracortada). Otro ejemplar como para caer admirado a los pies de la especie humana. Desde luego, razón tenía quien dijo que un filántropo era un altruista capaz de hablar en términos grandilocuentes de la humanidad, pero muy mal de los vecinos de al lado. En esa contradicción no incurrimos los misántropos.


Alphonse Gabriel Capone
(New York, 1899 - Miami, 1947)
Fue una sífilis lo que acabó con él y no el peso de la ley

viernes, 30 de abril de 2010

De quien cantaba al amor en el que ya nadie cree


Andy Williams
(Iowa, 1927)

LOVE STORY

Where do I begin to tell the story
of how great a love can be?
The sweet love story
that is older than the sea.
The simple truth about the love
she brings to me. Where do I start?
With her first hello she gave a meaning
to this empty world of mine.
There'd never be another love, another time.
She came into my life and made the living fine.
She fills my heart.
She fills my heart with very special things,
with angel songs, with wild imaginings.



She fills my soul with so much love
that, anywhere I go, I'm never lonely.
With her along, who could be lonely?
I reach for her hand. It’s always there.
How long does it last?
Can love be measured by the hours in a day?
I have no answers now
but this much I can say
I know I'll need her
until the stars all burn away.
And she'll be there.

(Tema publicado en 1970 como banda sonora de una película con el mismo título. La música la compuso Francis Lai y la letra fue añadida posteriormente por Carl Sigman. Andy Williams la cantó como nadie, logrando así inmortalizarla)



HISTORIA DE AMOR

¿Por dónde debería empezar
el relato de cuán grande un amor
se puede llegar a convertir?
La dulce historia de un amor
que es tan antiguo como el mar.
Quizás diciendo que la simple certeza
de ser posible amar, ella me la revela a mí.
¿Es así como debería iniciarla?
¿Por dónde debo darle comienzo?
Tal vez afirmando que justo
desde el primer saludo le dio sentido
a la pobre existencia de mi mundo vacío.
No habrá otro amor ni debería haberlo,
como tampoco una nueva oportunidad.
Ella se introdujo en mi vida
e hizo que todo fuera mejor
colmándome de sueños el corazón.



Me seduce y llena por completo
con sus pequeños detalles,
sus canciones angelicales
y sus febriles ocurrencias.
Sabe saciar mi espíritu con puro amor
de tal modo que donde quiera que voy
ya no me siento solo. Con ella al lado,
¿quién podría sentirse abandonado?
Cuando le pido la mano, siempre está ahí
para entregármela sin pedir nada a cambio.
¿Cuánto tiempo durará este gozo?
¿Cuánto lleva ya durando?
¿Pero es que acaso puede el amor medirse
con las horas que el día y la noche devoran?
Por el momento no tengo respuestas.
Todo lo más que acierto a decir es saber
que la querré hasta el final del universo.
Y cuando las estrellas se apaguen,
ella seguirá aquí, muy adentro.

(Traducción de Andrés González Déniz)


Ryan O'Neal (Los Ángeles, 1941) y Ali MacGraw (Nueva York, 1938)

jueves, 29 de abril de 2010

El escritor al que le llueven palos de todos lados


Salvador Sostres i Tarrida
(Barcelona, 1975)

LA XENOFOBIA Y LA VERDAD

Al concejal de Badalona -y del PP- Xavier García Albiol le ha caído la de Dios por relacionar la delincuencia que sufren algunos barrios de su ciudad con la presencia de ciertas bandas de gitanos rumanos. "El colectivo rumano-gitano se ha instalado en esta ciudad para delinquir y para robar", ha dicho, y los socialistas se le han echado encima sin piedad. En estos tiempos que corren, a cualquiera le llaman xenófobo. Y cualquiera se llama a sí mismo antifascista, como el bestia del Metro de Madrid, después de propinarle una brutal paliza de patadas y puñetazos a un chico que estaba allí.


Raúl B. A. practicando lo que entiende por antifascismo


A García Albiol ya hace tiempo que le dicen de todo, pero los problemas que él denuncia persisten, las bandas de gitanos rumanos ahí están con su delincuencia previsible. Cierto es que los asuntos de inmigración hay que tratarlos con delicadeza, lo que no significa insistir en la actual incompetencia. Cierto es que hay que ir con cuidado a la hora de estigmatizar a los colectivos, lo que no puede llevarnos a negar la realidad ni a dejar de afrontarla; ni a ser permisivos -y por lo tanto, cómplices- con determinada delincuencia establecida y organizada por miedo a que nos llamen racistas. El alcalde de Badalona, Jordi Serra, del PSC, ha dicho sobre las declaraciones de Albiol que "le daría vergüenza hacer política avivando las bajas pasiones de la gente", cuando en realidad lo que debería darle vergüenza es tener la ciudad en el penoso estado en que la tiene y con unos índices de inseguridad tan siniestros. No sé de dónde saca el morro, encima, para dar lecciones.


Imagen aérea de la ciudad de Badalona


A los que las posiciones del diputado Albiol sobre inmigración les parezcan demasiado crudas tienen que recordar que ha sido la hipocresía socialdemócrata la que nos ha traído hasta aquí, esta diabética corrección política que nos ha situado en el extremo de tener una ley de inmigración -buena, por cierto- y de no aplicarla, y a una consiguiente degradación de la vida pública que ha disparado todas las alarmas. Y el mal humor, claro. Tenemos un problema. Un problema con la inmigración, aunque muchos crean que es racista decirlo. Y aunque es totalmente cierto lo que García Albiol cuenta acerca de los rumanos gitanos de su ciudad, la mayor parte de la culpa no es de ellos sino de los que, por demagogos y cobardes, han permitido que la situación se pudriera hasta este punto. Todos estos socialdemócratas buenistas deberían saber que las primeras víctimas de la inmigración ilegal o irregular son los propios inmigrantes que, por causa de su situación impracticable, se ven casi abocados a delinquir, son carne de cañón para redes malignas y mafias y son fuente de toda clase de conflictos por sus lógicos problemas de integración.


Chabola de gitanos rumanos frente al Paseo de Yeserías en Madrid


Ni Xavier García Albiol es un racista, ni un xenófobo, ni hace más que reclamar soluciones a los problemas que detecta en su ciudad. Como él mismo ha recordado, está a sólo dos concejales de ser alcalde. El socialista Serra, por aferrarse al cargo, ha agitado todos los fantasmas y recurrido una vez más al viejo dóberman para asustarnos. Pero que nadie tenga miedo. Es imposible que Albiol, ni nadie, supere en inutilidad y mezquindad al presente alcalde.

(Artículo de opinión escrito por Salvador Sostres y publicado en el diario "El Mundo" el jueves 29 de abril de 2010)


Xavier García Albiol
(Badalona, 1967)
Candidato popular a la alcaldía de su ciudad natal

miércoles, 28 de abril de 2010

El escritor que dice las cosas que nadie quiere oír


Fernando Sánchez Dragó
(Madrid, 1936)

PIGS

¿Somos unos cerdos? Así llaman los ingleses, con "pe" de Portugal, "i" de Italia, "ge" de Grecia y "ese" de Spain, a los salvajes en pelotas de los países sureños que se colaron por la puerta de servicio en la Unión Europea. No era sensato mezclar las churras con las shetlands ni confundir las porras con el porridge. Ese sueño de promiscuidad contra natura tenía que terminar en pesadilla. Ahora, en la City, se desayunan con ella. Pesadilla, en efecto, es para los gentlemen ver cómo los pobres se sientan a su mesa, comen con los dedos, rebañan el plato, eructan, se meten en los bolsillos las cucharillas de plata y, encima, tienden la mano pidiéndoles una limosna para gastarla en vino. Somos así. Grecia ya está en bancarrota y sus ciudadanos lo celebran echándose a la calle para agravar las cosas. ¡Es la economía, estúpidos! En Japón, donde escribo estas líneas, la prensa asegura que Portugal, España e Italia, por ese orden, quebrarán. Dios nos cría.



También dicen por aquí que van a echarnos del euro. Ya no podrá la gente hablar de "antiguas pesetas". La gramática, al menos, saldrá ganando. Era esa expresión un dislate lingüístico. ¿Serán modernas las que vuelvan a ponerse en circulación? No. Nacerán difuntas. Cojan el dinero y corran hacia el dólar, hacia el yuán, hacia el yen. Oigo ya el ruido de las sierras que cortan las estacas de la valla del corralito. No somos la Europa de segunda velocidad. Somos la de la marcha atrás. Nos colamos hace tiempo sin billete en la cabina de la locomotora y el revisor de los números rojos nos devuelve al furgón trasero, el de los pigs, en el que siempre habíamos viajado.



Vuelvo al principio: ¿tienen razón los ingleses? ¿Somos unos cerdos? Grecia, no sé. Hace más de medio siglo que no la visito. Italia, no. Es lista y siempre sale a flote. Portugal, tampoco. Sus habitantes son gente educada y de buen corazón. España... ¡Puah! ¡Qué asco! ¡Qué hedor! Plebe sin pueblo, zafiedad, crueldad, mendicidad, suciedad, corrupción, "telecaca", envidia, maledicencia, gruñidos. Ése es nuestro ADN: el del cerdo inérico, cuya pata es tan negra como su alma y como su conciencia. Entren en el váter de cualquier bar. Dibujos obscenos en las paredes, restos de mierda en la taza, sopa de orina en su fondo. El español es un guarro que no tira de la cadena ni baja la tapa del retrete. Vivimos en una pocilga. ¿Tendrá que ir Zetaparo a Bruselas para pedir, oink, oink, un puñado de bellotas por el amor de Dios? Estarán locos si se lo dan.

(Artículo de opinión escrito por Fernando Sánchez Dragó y publicado en el diario "El Mundo" el martes 27 de abril de 2010)

A fecha de hoy la cifra de parados en España ha superado la tasa del 20% situándose en 4.326.500 desempleados, a los que podrían sumarse otros 500.000 acogidos al PER (Plan de Empleo Rural) y a cursos de formación

martes, 27 de abril de 2010

Ojalá hubieras seguido jugando aquí conmigo



MENSAJE PARA UN AMIGO MUERTO

Pablo, te debo otra partida en el cielo.
Hacia allí me dirigías y has llegado
primero. No volverás conmigo a los antros
de billares y pinballs en donde con denuedo



barajábamos el tiempo libre del pasado.
Estás ahí, llamando a la puerta, sonriendo
para que vayamos a salir, dar un paseo
y poder huir del yugo de las horas, matando



el tiempo. No queda ninguna fotografía
de nosotros juntos. No existe ningún testigo
de nuestros encuentros. Era tanta nuestra dicha



de sentirnos jóvenes, que no nos precavimos,
podríamos hacerlo cualquiera de estos días,
ya veremos. Eso es todo. Ya lo supimos:



una vez te toca a ti y otra a mí luego.
Donde estás espero que disfrutes el descanso
del silencio. Yo vivo entre ruidos y recuerdos.



WISH YOU WERE HERE

So, so you think you can tell
heaven from hell, blue skies from pain?
Can you tell a green field from a cold steel rail?
A smile from a veil? Do you think you can tell?
And did they get you to trade your heroes for ghosts?
Hot ashes for trees? Hot air for a coll breeze?
Cold comfort for change? And did you exchange
a walk for a part in the war for a lead role in a cage?
How I wish, how I wish you were here!
We were just two lost souls swimming in a fish bowl
year after year. Running over the same old ground.
What have we found? The same old fears.
Wish you were here.

(Canción del grupo "Pink Floyd" publicada en un álbum con el mismo título allá por 1975)



OJALÁ ESTUVIERAS AQUÍ

¿De veras crees poder distinguir el cielo del infierno?
¿El placer del dolor? ¿Sabes diferenciar un verde prado
de unos fríos raíles de acero? ¿Y una sonrisa de un velo?
¿Crees que podrías diferenciarlos?
¿Consiguieron hacerte cambiar
tus héroes por fantasmas?
¿Los árboles por brasas quemadas?
¿Una brisa fresca por aire cálido?
¿Te dotaste de un frío confort para sentirte mejor?
¿Y cambiaste tu papel primordial en una guerra
por tener un rol estelar en una jaula doméstica?



¡Ah, cómo deseo que estuvieras aquí!
Tan sólo éramos dos almas perdidas
que nadaban en un acuario, año tras año,
dibujando siempre las mismas trayectorias.
Y al final, ¿qué hemos obtenido?
Los mismos temores de siempre.
Ojalá que todavía estuvieras aquí conmigo.

(Traducción de Andrés González Déniz)


lunes, 26 de abril de 2010

El periodista pasional envenenado por la poesía


Antonio Lucas
(Madrid, 1975)

LOS NENES MALOS DEL "FURBO"

En el marasmo horterísimo del furbo siempre hay una descolgada que viene a alegrar las portadas sepia del día de ayer con la ganzúa de las tetas apuntando a la cuenta corriente de los jugadores, que suelen ser unos chavales en edad de boy scouts a los que la sangre les baila con más fluidez en las patas que en las sienes. Y espero no faltar a nadie.

Karim Benzema
(Lyon, 1987)

El caso es que esta semana una prostituta de lujo francesa -¿lujo? ¿eso?- ha cantado que cuando aún era menor se cepilló por una tela a Ribèry y Benzemá (voy a poner eso de presuntamente para dejar tranquila a mi novia). Ahora la vieja lolita de 18 años pide daños y perjuicios por la percusión. Es decir, busca guerra vía chantaje.

Zahia Dehar
(1992)

Normal en los submundos del hampa. Pero lo que aquí importa no es el tocomocho vaginal de la damita, sino el mal gusto de los pollos desplumados. No hay más que ver la acumulación de plexiglás que acumula el trofeo. Parece el cruce de una zodiac y una colchoneta de playa. Esto nos viene a señalar que los peloteros, los niñatos del furbo, lo mismo se hacen una mansión que nunca habitan del todo (eso es muy macarra), que se dejan lo que en Madrid otros cobran currando un mes para que les dé fiesta y vanidad un recuelo de Paris Hilton con ombligo de coña.

He aquí a la odalisca magrebí que trabajaba en un club nocturno parisino

No vengo a hacer tam tam moral con la salida de tiesto de los peloteros. Los domingos dejo la moral a remojo con las plantas de interior. No juzgo casi nada de lo que tiene que ver con las formas del placer, aunque no practique muchas de ellas. Cada cual a lo suyo. Pero sí me provoca una penosa gracia tanto de aquello que rodea a esos modelos imberbes que son los héroes del furbo.

Franck Ribéry
(Boulogne-sur-Mer, 1983)

Arrapiezos elevados a categoría de icono. Biblias con traje de Armani para adolescentes. El trucaje rápido del éxito. La mentira que enriquece a otros listos. Pero al final, de muchos de ellos sale lo que son: pandilleros a los que les arde la entrepierna y toman como juguete a una putilla de 17 años, porque la niña es más precoz que los mozos, más valiente, más diábolo, y sabe que en la escala social del sucio couché se cotiza bien eso de armarla con un famoso. Pero si lo piensas un minuto, todo termina siendo uno. De algún modo, ella es como ellos: un objeto de consumo. La misma hambre de triunfo. El mismo descoloque. Y además, todo el circo de la culpa se la suda. ¿Por qué no?

(Artículo de opinión escrito por Antonio Lucas y publicado en el periódico "El Mundo" el domingo 25 de abril de 2010)

La noche de París ya tiene otra Mata-Hari con un aire a lo Belén Esteban

domingo, 25 de abril de 2010

El libro de los agasajos y las despedidas



El mejor prosista que haya dado Canarias al mundo hace recuento de sus peripecias como editor y periodista en un texto que rezuma memoria y lirismo. Con un estilo personal, parsimonioso y contenido, manifiesta un emocionado reconocimiento a los escritores, sobre todo latinoamericanos, que tanto ha admirado y leído. En efecto, la escritura de Juan Cruz Ruiz se asemeja a una sabia combinación complementaria, un cóctel sinérgico entre los estilos de José Saramago y Gabriel García Márquez.


Da cuenta en este recorrido por el pasado de aquellos escritores a los que entrevistó, publicó, trató o intentó promocionar con mayor o menor fortuna en la editorial Alfaguara, de tal manera que no le quedó más remedio que entrar en contacto con sus egomanías. Sin embargo, más que de egos al desnudo, la sensación que me deja su lectura es la de una agenda de ídolos literarios que han ido desapareciendo y a los que rinde homenaje por lo que han supuesto en su vida y por el puesto que han ocupado en el mundo de la literatura. Un mundo que algunos, según propia confesión suya, ven como una pirámide de jerarquías. Sirva de ejemplo lo que le ocurrió a Gamoneda. El poeta ovetense, tras la muerte de Mario Benedetti, dijo algo así como que la poesía del uruguayo le parecía de segunda división, lo que cabe interpretar en el sentido de que también hay clases en el gremio de las letras.


Gabriel García Márquez
(Aracataca, Colombia, 1928)

Éste es un libro honesto, una obra magistral y un recuento de encuentros con hombres admirados por los que nos sentimos letraheridos o bien para que quienes no conozcan a Juan Cruz descubran el deslumbramiento de su prosa. Admiraba la cadencia de sus frases en los artículos que aparecían en periódicos como "El País" o "La Provincia": su respiración honda, la cimentación de los sentimientos que hay en todo lo que escribe. Es como si fuera un epígono esencial del boom hispanomericano, sólo que además enriquecido por otras influencias externas. Quiero con esto afirmar que leyéndolo me parece estar ante alguien que ha tenido la capacidad creadora de recibir una mezcla de influencias, combinarlas, triturarlas y asimilarlas para luego darles el sello de su propio aliento lírico matizado con ese gusto por las paronimias y los juegos verbales que comparte con Guillermo Cabrera Infante.


Guillermo Cabrera Infante
(Gibara, Cuba, 1929 -Londres, 2005)

Desfilan por sus páginas Camilo José Cela (padre, hijo y comparsas), Francisco Umbral, Juan García Hortelano, Ángel González, Jesús Aguirre, Jorge Amado, Juan Benet, Francisco Ayala, María Zambrano, Domingo Pérez Minik, Manuel Vicent, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Manuel Vázquez Montalbán, Jorge Luis Borges, Gonzalo Torrente Ballester, Severo Sarduy, Leonardo Sciascia, Jorge Semprún, Ernesto Sábato, Susan Sontag, Jaime Salinas, Augusto Roa Bastos, Juan Carlos Onetti (senior y junior), Julio Llamazares, Antonio Muñoz Molina, Eduardo Westerdahl, Vicente Verdú, Juan Marsé, Manuel de Lope, Imre Kertész, Jorge Ibargüengoitia, Ernest Hemingway, José Donoso, Luis García Montero, Miguel Delibes, Gabriel Celaya, José Manuel Caballero Bonald, José Miguel Ullán y un largo etcétera que denota una relación con la literatura tan ferviente como consustancial e ineludible.


No es Juan Cruz un escritor venenoso y sí de los que brillan con las anécdotas suculentas. Como aquella en la que estaba Alfredo Bryce Echenique quedándose dormido antes del inicio de una conferencia y de pronto oye que presentan al ponente, el filólogo Manuel Alvar, con lo que de inmediato el escritor peruano se endereza en la butaca para gritar: "¡Eso, eso! ¡Todos al bar, al bar!"

Alfredo Bryce Echenique
(Lima, Perú, 1939)

Da la impresión de que la generación literaria precedente a la suya se bebió todo el alcohol de los bares de Madrid, Barcelona y parte de Guadalajara, Buenos Aires y Montevideo, de la misma forma que el escritor portuense parece haber conocido todos los entresijos de los divos de las letras a los que trató como idólatra, periodista o editor. Es curioso que con este libro que trata de otros escritores destaque sobre todo quien lo escribió. Otra paradoja más del maravilloso circo literario. A mi juicio, en este volumen se produce la consagración definitiva del que es una especie de Marcel Proust español. No conozco a ninguna pluma de nuestro idioma que escriba con tanta emoción subyacente y que casi en cada página, en cada párrafo y en cada línea, logre transmitir el latido de su corazón, como si la tinta tipográfica le sangrara desde las venas abiertas de su mirada y su dolor.


Juan Cruz Ruiz
(Puerto de la Cruz, 1948)