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sábado, 21 de marzo de 2026

Aquel que exploraba las posibilidades del poema



Ángel García López
(Rota, Cádiz, 1935 - Madrid, 2024)
Poeta ganador del Adonais (1969), el Premio Nacional (1973),
el Boscán (1974) y el Premio de la Crítica (1978)

LA SELVA

Lo malo es que se olvida y un puñado
de tiempo se nos marcha hacia la nada.
Lo peor del olvido es el que en cada
cosa que fue vivimos de prestado…
AGL

Justo donde la casa, el hormigón que gira
levantándose, las piedras
y el ladrillo obediente, estuvo, no hace mucho,
la selva.
En otro tiempo.

Nada recuerda ahora
la feria del vivir. Las hierbas altas
de antaño. Tanto trébol.
Los niños que corrían descubriendo la flor.
La bella historia
del nido. Aquellos árboles.

Alguien sembró su rayo, la fiereza exultante
que el dorso es de la savia.
El hierro se erige en el lugar. Los albañiles
elevan la argamasa. Inician torres
de cemento durísimo. El escombro
se posesiona del verdor. Asfixia con su polvo
los animales libres de la tierra
que, un día no lejano, procrearan
su estirpe.

Ahora es el triunfo
del bodegón sobre la gracia viva
del vegetal.
Todo engaña,
recuérdalo. Es efímero. Tanto espejo que finge
sus plurales azogues.
En el lavabo
cruzan cigüeñas, estorninos gigantes,
con un cesto de frutas
en la voz.
Corren grifos. Hermosas cataratas
y cisternas.
Fúnebres melodías en el agua que brota.

Aquí
yacen, podridos,
el mundo Liliput de los insectos,
las hormigas menores. Tantos seres
de estatura inferior, hoy calcinados
bajo el jardín.
Detrás de los visillos
se iluminan estancias, otras flores ingenuas
que están como enterradas en el cuadro. Sin aire
y sin perfume. Cadáveres que el óleo
representó.

Todo es así. Recuérdalo:
figuras que se borran. Espejismos. Adobes.
No.
No hay nada que nos duela si no es la carne misma
la que sufre. Alguien desconocido, cada tarde,
se entrena
pensando cómo herir.

Nació, a nuestro pesar , la arquitectura
donde el ramaje puso su hermoso pie silvestre.
Trazó las alambradas de la verja,
los bancos del zaguán. Toda esta flora
que suplantó lo vivo de aquello que aquí fue.

Nada recuerda ahora la bella floración,
los minaretes pulcros del enebro. La lluvia
de los tímidos sauces.
Ahora, qué hacer, son ya los signos
de la grandeza. El tiempo,
cada río, lleva su historia al mar.

Todo fenece, cambia
como un rostro.
Se viste ahora la selva
con la tibia casulla que decora y maltrata
la presunción.
Abdican de su trono
las ramas. Los gorriones se aman en la acera.
Se persiguen el vuelo
sin encontrar más sol que las cenizas
de la luz.

Justo el lugar.
Aquí, donde la casa
ésta que, sin deber, pienso es hermosa.
Donde amanecen vidrios y mosaicos,
la herramienta que brilla, estuvo el polen.
Recuérdalo. ¿no era
como subir a una montaña?

El ojo
iba trazando su ascensión. Crecía
el fresno su abundancia, su violenta conquista.
Y el roble alzaba intacto
su tronco, lo que el pájaro pudo
traer desde la sierra.
El pico ya salobre
de azul que era mar .Tallos de nieve.
Olvido y herbazales. Nuevo aroma
que hoy grita en pebeteros
de cristal. Otros sándalos. Maderas
donde el disco del sol decanta el turbio oro.

Hoy, ya fauna distinta, el hombre mira
con dolor el paisaje
que vio feliz. Oye llover
como trinar. Costumbre ya del duelo.
Que todo es un museo, preparado
con sed de lastimar. Pero nosotros
resistiremos.
Haremos la pupila
un viejo arcón de plata.
Y siempre será selva
nuestra memoria.


Castillo de Luna y parroquia de Nuestra Señora de la O en Rota
(Cádiz)

EL BAILE

Porque tu pie no es árbol, sino vuelo,
paloma desmandada, extenso ramo,
la nota más viajera a tu reclamo
solucionó lo grávido del suelo.

Porque tu pie volaba por el cielo
con peso de sonoro miligramo,
la nota más viajera, como un gamo,
buscó lo forestal del violoncelo.

Y, entonces, fue la música. El Danubio
sonaba por un vals, y un gnomo rubio
danzaba entre los vuelos del vestido.

Tu pie giró al impulso de la orquesta,
y en los bosques de Viena una ballesta
fue preparada para herir lo herido.




DE CUANDO NOS NEVABA Y TE REÍAS

Llueve la nieve y llueve en tu mirada.
La nieve nieva y llueve tan deshora,
que a tus ojos, tan negros, los decora
de una pequeña ruta de nevada.

Está nevando nieve enamorada.
La nieve por tus ojos se enamora
nevando tu mirar, que nieva y llora
la aurora del nevero deshojada.

Te ha nevado la voz, y, de repente,
tu risa abre a la tarde la alegría
saltando de tu boca como un copo.

Me has lanzado una bola hacia la frente.
Y ha vuelto a sonreír tu niñería
mientras beso tu risa y te la arropo.

(Poemas escritos por Ángel García López)


Ángel García López
también obtuvo el Premio Elio Antonio de Nebrija en 2021

miércoles, 4 de febrero de 2026

Un poeta que sabía apreciar los pequeños detalles


Luis Jiménez Martos
(Córdoba, 1926 - Madrid, 2003)
Jurista, poeta, narrador y crítico literario

MONÓLOGO DEL NADADOR

Le he abierto el pecho al mar para hundirme en su sombra
y de golpe descienden conmigo luz y tierra.
Las instantáneas nupcias tienen rumor de peces.
Soy otro del que era cuando dejé la orilla.
Me pesaba la carne, la arena y el ruido
del roce del verano desnudo entre la gente;
me vencía el impulso de no querer salir
de la propia espesura de mi cuerpo asolándose,
y ahora floto en el júbilo del agua, se bautiza
nuevamente mi ser, la sal viene a mi boca
con un nombre que hiela e intenso me recorre
como una ondulación feliz, como un disparo
de espuma que trae vida al herirme los pulsos.

Qué lejos queda todo cuando alzo la cabeza.
En un instante cruje redonda la mañana.
Por entre el gotear de los ojos me asombra
ese otro continente seco del playerío.
Se mueven las aletas múltiples de la sangre,
despiertan del origen en que fuimos creados
y el silencio marino hasta el fondo me abraza
mientras el corazón es un pez que se agita.

Combaten ya mis brazos el azul y lo quiebran.
Sólo me he de salvar de un dichoso naufragio
(oh, ritmo en que se olvidan raíces terrenales);
sólo me he de salvar: alma a contracorriente,
mecido en esa cuna que me lleva hacia adentro.

Soy otro del que era cuando dejé la orilla.
Y me subo en las altas terrazas de las olas.
Y el mimbre de los músculos dulcemente se queja.
Y juego con el sol, naipe enorme a la vista.
Y el tiempo es invisible delfín en mi costado.

Yo soy un nadador en libertad mojada
que besa con gozo el respiro del mar.

CONFUSIÓN Y VERDAD

El ojo a veces se me vuelve mano;
la tierra a veces se me vuelve agua;
entre lo que oigo y lo que veo transitan
otras cosas que no son de ver y oír;
la duda a veces se me vuelve risa
(la risa como cántaro del miedo);
puede que diga verde y sea amarillo,
pero ante el amor no me confundo nunca
ni ante los puntos cardinales: Sur.


Luis Jiménez Martos
Cofundó las revistas literarias "Veleta" y "Arkángel", colaboró en "Cuadernos Hispanoamericanos", "Piel de España" y "Ágora", trabajó como corrector tipográfico de la editorial Aguilar, fue jurado del premio Adonais durante cuarenta años, dirigió el Aula de Poesía del Ateneo de Madrid seis años y recibió el Premio Nacional de Literatura en 1969

LA LUZ

Es la luz.
Yo no puedo decir que aumente más,
como aseguran que pidió Wolfgang Goethe,
porque es imposible
y soy un hilillo dentro de la gran lámpara
(la luz, la luz)
y quemo,
y apenas sí mi piel es un escudo
contra tanta invasión que no hace ruido.

Me he abandonado a la larga claridad
y no me importaría seguir así
poniendo mi cabeza en una almohada
transparente, hecha de tiempo acaso,
pero con la intención de no dormirme nunca
sobre esta tierra
que le sirve de cama, de pupila y de fosa.

No disolverme
jamás, ¿oyen?, jamás,
sino tener el tacto, los ojos y la boca
suspensos ante cuanto me rodea.

La luz.

Como si encima
y debajo de su piel
estuviese lo único de verdad existente,
porque no necesita de nosotros,
mas permite que seamos espectadores suyos.

Me duele la mirada
de ir tan lejos y volver,
de darme cuenta cómo aquí es igual que allí,
de sonreírme de la Historia,
pues esta luz lo mismo fue que es hoy.

Ocupo el mismo sitio que ocuparon
Rino, Alaúfo, Abdelasís, don Mina,
Francisco Piedraalta, Pepillo el de la Paula,
un tal González, Pedro…

La luz.

Engaña hasta a la muerte.

EN LA MUERTE DE MI PADRE

Esta luz no es la tuya ni es tampoco la mía,
pues la borran despacio mis lágrimas ardientes.
Resististe a la noche. Algo estaba impidiendo
que la sombra llegase a la señal del alba
y un estertor aún mantenía lo que eras,
Luis, padre mío, luchando a nivel de la tierra.

En tu latir sonaban los bruscos almazares
y por la madrugada voló un pájaro ronco.
Las cosas despertaron para decirte que
no cerraras la vida, que no la cerraras.

Pero tus largas manos iban acostumbrándose
a morir. Por el pecho una invasión sin gritos,
por las sienes un frío que modelaba aprisa
esa otra imagen tuya tan pálida de adioses.

El dolor y la espera del dolor anudados
en la misma garganta. El tiempo, ¡qué pasillo
con la puerta entreabierta! Los ojos, encendiendo
desesperadamente tu pavesa de hombre.

Yo había huido hasta ahora de mirar la ceniza
que bajo tu rostro hay, y aun de desconsolarme
con la condena cierta de morir un día u otro.
Yo inventaba milagros, espantaba suspiros.

Entonces, tembloroso, de pie junto a tu orilla,
quise ser tú un instante para saberte pleno
en los latidos últimos. Recorrí muchos años
a galope. Y por dentro me sonaba la lluvia.

(Poemas escritos por Luis Jiménez Martos)


Puente romano de Córdoba, la ciudad natal del escritor

jueves, 1 de mayo de 2025

Un literato de amenidades, ocurrencias o "golpes"


Víctor Doreste Grande
(Las Palmas de Gran Canaria, 1902 - 1966)
Escritor, novelista, poeta, pianista, compositor, guitarrista y pintor

EL ARTISTA

"Amaba y vivía la noche canaria. Era humorista, brillante interlocutor, incansable conversador, satírico, bon vivant y romántico"

"Con él desapareció el último bohemio de Las Palmas"

"Trocaba en chistes, en anécdotas
y en bromas sus múltiples vivencias"

"Fue un intelectual que no se tomaba en serio sus dones"

"El español, —decía—, es como una isla: siempre
ha estado rodeado de envidias por todas partes"

"Estuvo en Alemania (hablaba alemán perfectamente), y al decirle a un policía germano que si no le parecía el bigotito de Hitler un poco ridículo, le dieron de plazo 48 horas para abandonar el país"

"Estuvo casado con una joven alemana
que murió en Suiza en 1962"

"Sentía un gran entusiasmo por Pío Baroja (cuyos libros le parecían el borrador de otros libros), más que por Galdós, de quien decía que tiene muchas cosas que huelen a potaje"

"Ponía verde a Azorín por frío y aburrido"


Víctor Doreste tuvo a bien escribir la más célebre
y celebrada novela juvenil de la literatura canaria

"Opinaba que los genios tienen muchas pesadeces y que si El Quijote mismo, en vez de mil páginas, tuviera cuatrocientas, sería estupendo"

"Habló en cierta ocasión de la inutilidad
de las novelas afirmando que no dicen nada"

"Trataba de mantener vivos numerosos canarismos"

"Es el creador del sainete canario. Ejemplos: Ven acá, vino tintillo, La del manojo de tollos y En el risco está mi amor. Tenía en preparación uno titulado La verbena de Maspalomas "

"Publicaba adivinanzas sobre cosas canarias
en el Diario de Las Palmas"

"Escribió una especie de greguerías canarias que llamó Pensamientos y pensamientas. Por ejemplo: El tiempo es el arado de nuestra piel/ Te querré eternamente debería escribirse siempre con lápiz/ Las fronteras son bisagras que de vez en cuando hay que lubrificar con sangre/ La ballena y la mosca son los animales más pesados de la Creación"

"Aseguraba que a veces pintaba un cuadro en cinco minutos y desdeñó siempre, por principios, el arte abstracto"

"Para él pintar era sentir una llamada
imperiosa y convertirla en llamarada"

"A los doce años puso música a un poema
de Alonso Quesada titulado La Llanura"

"Sobre un libreto de su padre Domingo Doreste "Fray Lesco", escribió la música de La Zahorina, una de las contadísimas zarzuelas canarias"

"Para él la mejor ópera era Carmen de Georges Bizet
y Johann Sebastian Bach la cumbre de la música"


También nos dejó unas memorias

PARODIA AL
"YO, A MI CUERPO"
DE DOMINGO RIVERO

¿Por qué no te he de amar, ardiente vino?
¿Por qué con humildad no he de quererte
si en ti libé de niño y hoy arribo,
viejo, a las tristes tascas a beberte?

Mi pecho ha sollozado compasivo
por mí, en los rudos tragos de mi suerte;
tú has calmado mi sed, caritativo,
dándome vida sin cobrarlo en muerte.

¿Por qué no te he de amar, ¡oh, vinatería!,
compuesta de campeche y de miseria?
¿Qué será cuando deje de beberte,

que no pueda libarte? Deseo vano
sería trocar tu miel por el arcano
de restarle unos años a la muerte.

PARODIA DE LOPE DE VEGA
EN "LOPEFUTBOLERÍAS"

Un boleto me manda a hacer Gabriela.
En mi vida me he visto en tal aprieto.
Catorce aciertos dicen ser quiniela,
pongo un uno al Madrid y no me inquieto.

Cinco aciertos ya van de este boleto
y sólo he registrado una variante,
echaremos millones al coleto
poniéndole una equis al Levante,

y de seguido al betis, Barcelona,
al Sevilla, al Bilbao y al Badalona
un uno más tres doses y un empate.

Y a los demás que juegan fuera, cero,
haciendo votos porque en el debate
el "réfer", como es ley, sea casero.


Víctor Doreste fue un hombre muy inteligente e interesante

A MI PADRE
(DOMINGO DORESTE RODRÍGUEZ
"FRAY LESCO")

No fuiste, que en mí eres; y si muerto
en tu postrera forma parecías,
yo estaba en el secreto: me veías
con los ojos cerrados, que es lo cierto.

Cuando te fue el misterio descubierto
y sin oír mi voz a mí me oías;
cuando ya al parecer nada sentías,
y te dieron por mudo, ciego y yerto…

Entonces, padre mío, tu silueta,
¡en qué lenguaje inmaterial me hablaba!
mientras el alma en silencio abandonaba

tu franciscana encarnación de asceta
y al Eterno serena se elevaba,
fundida en las campanas de Vegueta.

MADRE

Arca matriz, placenta de mi nada,
honda raíz del árbol de mi vida,
en el placer y en el dolor habida
y en dos fuentes de plata amamantada.

Fuiste la voz primera pronunciada
en el albor del vientre presentida
y cuando mi existencia sea ida,
con la unción de tu voz será acabada.

Ni la maldad, ni el bien, ni la belleza
del fruto en ti, por ti, de ti nacido,
acrecientan ni entibian la pureza

de ardido amor por lo que fuera
habido, que al rosal, en milagro concebido,
ama la tierra igual que a la maleza.

[Texto de De la Fe Bonilla, María Dolores: Víctor Doreste, Sevilla, Mancomunidad  de Cabildos y Museo Canario, 1982, (Colección "Guagua. Canarias y los canario" dirigida por Francisco Morales Padrón), pp. 45, pvp: 7'70 euros]


Víctor Doreste estudió piano en Leipzig y ofreció
conciertos en Londres, Budapest y Berlín

domingo, 15 de diciembre de 2024

Un testimonio de dolor, desolación y maldad



TODO EN EL AIRE
(VERSOS SIN ENEMIGO)

LA PRIMAVERA

Más fuerte que la guerra —espanto y grima—
cuando con torpe vuelo de avutarda
el ominoso trimotor se encima
y sobre el vano techo se retarda,

hoy tu clara zalema el campo anima,
tu claro verde el chopo en yemas guarda.
Fundida irá la nieve de la cima
al hilo rojo de la tierra parda.

Mientras retumba el monte, el mar humea,
da la sirena el lúgubre alarido
y en el azul el avión platea,

¡Cuán agudo se filtra hasta mi oído,
niña inmortal, infatigable dea,
el agrio son de tu rabel florido!

(Antonio Machado)

CANCIÓN

Última muerte: la paz.
No sé si cantar la vida
o si la muerte llorar.

Marinero, marinero,
eras río, ya eres mar.
No sé a qué tono cantar
para ser más verdadero,
que si al compás de tu muerte
nació la paz, sea más fuerte
mi dicha que mi pesar.

Última muerte: la paz.
No sé si cantar tu muerte
o si mi vida llorar.

(Manuel Altolaguirre)

MORRIÑA

Si me viene al encuentro
la distraída
¡que quiero que mi cuerpo
vaya a Galicia!

Bajo la lluvia
toda mi tierra quiero
tenerla junta.

(Agustín de Foxá)


Artilleros republicanos entre San Sebastián y Guipúzcoa

CARTA
(Fragmento)

Donde voy, con las mujeres
y con los hombres me encuentro,
malheridos por la ausencia,
desgastados por el tiempo.

Ayer se quedó una carta
abandonada y sin dueño
volando sobre los ojos
de alguien que perdió su cuerpo.

CANCIÓN ÚLTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color e las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.
El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

(Miguel Hernández)

TRADICIÓN

Nunca será nada que no haya sido.
La palabra es: volver. La ingente gloria
descansa en el poder de la memoria.
La verdadera muerte es el olvido.

Recuerda y sigue. No se empieza nunca
ni se acaba jamás. Continuamente
entre ayer y el mañana está el presente.
¡Pobre de aquel que la cadena trunca!

Los astros dan caminos circulares...
Esferas son los mundos, que recorren
elipse eternamente repetido.

Y entre las nebulosas estelares
—música sideral— las letras corren:
"Nunca será nada que no haya sido".

(Manuel Machado)


Iglesia del Salvador en Elche antes de ser saqueada e incendiada
por milicianos anarquistas en febrero de 1936

La Iglesia del Salvador en Elche tras el saqueo y el incendio
perpetrado por las milicias anarquistas en febrero de 1936

DESTINO FIEL
(Fragmento)

¿Qué tengo yo que en medio de esta hoguera,
donde la muerte ataca de continuo,
por dentro de sus llamas me manejo
y en ellas, si ardo más, tanto más vivo?

Murieron mis amigos. Los más fuertes
primeramente entraron tras sus ímpetus,
pisando por su gloria, en las tinieblas
que los condujo a sus eternos ríos.

Sin tocar las batallas bajo el viento,
hermosos en su lucha misteriosa,
los que llamaron débiles en vida,
dan fortaleza, muertos, con su historia.

Tonsuraron sus hilos las riquezas,
la miseria se alzó con arrogancia,
se buscaron los hombres sin hallarse:
sólo reconocieron ya sus armas.

Las casas destruidas, sus escombros
húmedos por la sangre fratricida
como terribles flores del espanto
en las ramas del odio se ofrecían.

Blanco es el pan y es en la paz sabroso,
igual que el vino es dulce en la alegría;
pero el vino y el pan con muerte nacen
al dar mosto la uva, el trigo harina.

Sólo tengo mi voz y aquí la pongo.
Mi canto dejo, igual que sus espumas
deja el mar por la arena que visita:
así mi voz derramo por mi pluma.

(Emilio Prados)

GUERRA

Ahora el camino invoca paso a paso
por España la pálida elegía:
aquí un soldado muerto, allí una casa
tristemente incendiada se derrumba.

Allí unos camiones malheridos
por la invasora y bárbara metralla
queman su munición estérilmente
con secas explosiones en la tarde:
rojizos resplandores iluminan
el húmedo relente despoblado.
Avanza el enemigo. Ya es de noche.
Aquí resisten hombres valerosos
con ademán humilde, que semejan
la pureza en persona combatiendo.

Se quedan sus figuras indelebles
sobre la oscura loma, contra el cielo,
templadamente firmes y serenas.
Atrás, por los caminos, organizan
su fuerza batallones y soldados.

Van o vienen los tanques horrorosos
con su pesado estrépito macizo.
Hay órdenes de mando, procesiones
de fatigadas botas que se arrastran
por la espesa penumbra fría y triste.

España, pobre España, siempre España
traicionada, vendida, miserable.

Mírame. Ven. Manchado estoy de sangre.
Ayúdame a lavarla en el silencio
con sencilla piedad: mi camarada
se ha muerto entre mis brazos sin amparo.
Me apretaba las manos tembloroso
y me miraba lleno de congoja.

(Arturo Serrano Plaja)


Cartel de propaganda del 1 de enero de 1936
impulsado por el sindicato anarquista CNT-FAI

VOZ DE PAZ EN LA GUERRA
(Fragmento)

Las ruedas de los cielos continúan su marcha sonora
y yo quedo entre polvo y trompetas de locos.
Entre el sol y la nieve la tierra vigila y descansa
y yo siempre en espera del ala de la muerte.

(Ángel Valbuena Prat)

YO SERÉ PARA TUS OJOS
(Fragmento)

¡Porque has perdido los ojos
me dices que no ves nada,
ni el trigo que dora el campo,
ni el brillo oscuro del agua,
ni la lumbre del lucero,
ni el color de mi mirada,
porque has perdido los ojos
en el campo de batalla!

(Luis Felipe Vivanco)

PAZ MILENARIA

Las campanas en medio de la paz solitaria
del indecible otoño de este pueblo perdido
en montes. Es de bronce tu hora milenaria
que sube al cielo, mientras el aire se ha dormido
sobre la luz romana de las áureas vides
y la melancolía en pie de las ruinas.
¡Oh maravilla agreste  de las celestes lides
tardías de este ocaso fugaz en golondrinas!

Paz de siglos, humilde reposo de las cosas
en las que el abandono pone un lustre de gloria,
paz muriendo en un bello serenarse de rosas.
Piedras, árboles, dulce corazón de la Historia.

LA MUERTE SE PASEA
(Fragmento)

La muerte se pasea del brazo de la nada
frente a mis ojos fijos que el terror invalida.
La nada es un abismo y la muerte no es nada
y detrás de la nada vuelve a surgir la vida.

(Vicente Gaos)

[Extractos de Santonja, Gonzalo: Todo en el aire. Versos sin enemigo (Antología insólita de la poesía durante la guerra incivil española), Barcelona, Círculo de Lectores, 1997, (edición al cuidado de Ricard Vela), (diseño de Winfried Bährle), pp. 415, pvp: 16'63 euros]


Gonzalo Santonja Gómez-Agero
(Béjar, Salamanca, 1952)
Escritor, ensayista, crítico literario, taurófilo y político