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sábado, 9 de mayo de 2009

EL TEROR SE PASEÓ POR GÁLDAR



FÚTBOL SALA

CATEGORÍA ALEVÍN

TECNASA GÁLDAR 0 - 10 AGUAS DE TEROR


A las 9 de la mañana de este sábado en el Pabellón de la Montaña de Gáldar era la cita. Y el Teror acudió con antelación, como teniendo prisa por acabar cuanto antes. Uno nunca sabe lo que se puede esperar en estos partidos, porque los rivales son muy variables. De hecho, los dos únicos encuentros que en toda la temporada el Teror había perdido fueron una encerrona donde nos esperaban con una nutrida selección de grandullones reclutados y aleccionados ex-profeso para derrotarnos.


Bueno, también hay que recordar lo obvio: nadie es perfecto, y este equipo adolece de un serio defecto. El típico de los niños con sus afanes egoístas: la falta de compañerismo. Cuando deciden dejar a un lado las florituras individualistas, cuando se apoyan unos a otros, cuando buscan al compañero mejor desmarcado para pasarle cuanto antes, este equipo es una apisonadora imparable. Lo malo es que la mayor parte del tiempo cada jugador busca el lucimiento personal y, de dos opciones posibles, tratan casi siempre de realizar la más difícil e inviable. Pero ocurre que en el fútbol la distancia más corta entre dos puntos sigue siendo la línea recta, como en todas partes.


El Gáldar no fue rival ni siquiera cuando Antonio, el entrenador terorense, rotaba jugadores y ponía en liza a los suplentes en pleno. Tanta lástima debió darle al árbitro, tanta impotencia debieron sentir los seguidores galdenses en las gradas, que nos pitaron un penalti inexistente en contra, pero lo fallaron, tirándolo fuera. No había nada que hacer, salvo esperar a ver si con este resultado el Teror se proclamaba campeón del torneo, dependiendo del encuentro que enfrentaba al Doctoral Ludesport contra el representante del colegio de las Dominicas de Las Palmas. Y así fue. Empataron a uno, con lo que el Teror se ha proclamado campeón merecido de la categoría con 48 puntos, 16 partidos ganados, ninguno empatado, dos perdidos, 131 goles a favor y 43 en contra.


ANÁLISIS INDIVIDUAL


Brandon (9): Tuvo que jugar de portero debido a la ausencia por lesión del titular Pablo. Lo hizo perfecto en las salidas y no dejó que le sorprendiera ningún balón largo. En la segunda parte volvió a su puesto de delantero centro, y aunque disfrutó de pocos minutos, le bastaron para anotar dos goles. Es un "9" puro y duro. Un artillero a la búsqueda del gol donde quiera que la ocasión se halle. Su carencia más grave es la falta de generosidad a la hora de pasar el balón.


Michael (9): Un huracán de fuerza y rabia. Un fenómeno de la naturaleza sin contención ninguna. Marcó 4 goles. Pedirle un poco de mesura, sangre fría y cálculo sería quizá mucho, pero con el tiempo su juego se irá cerebralizando, con lo que ganará en equilibrio. Su defecto es la precipitación en las decisiones, lo que a veces le beneficia por la misma explosividad con que lo hace todo.


Carlos (8): Un magnífico central que a veces opta por lanzar globos a la portería contraria en lugar de repartir balones a los compañeros. Tiene madera de kaiser. Es el Beckenbauer del equipo. Bueno en el control y en el pase. Sorprende que dé la impresión a veces de asustarse ante la presión rival, o carecer de ideas y regalar el balón, lanzándolo arriba de cualquier forma.


Alberto (8): Luchador, servicial, atento, poseedor de más que suficiente técnica y sobrado de ilusión. Es un jugador de equipo que aporta su ración personal de brega sin desmayo. Por esta vez, en justa recompensa obtuvo un gol. Es un perfecto comodín para cualquier posición.


César (9): Es más complicado rebasarle de lo que aparenta y es muy fácil que te regatee si te descuidas. Esta temporada ha sido su gran año. Con ágil conducción de balón, buenos desmarques, regates rápidos y precisos, suele dar asistencias y ha mejorado en potencia de tiro. Anotó dos goles y no pudo culminar otros dos que falló cerca de la portería. Bien es verdad que los postes y los defensas apelotonándose en una melé también forman parte del fútbol.


Aythami (8): Jugador de características similares a un centrocampista incisivo. Pelea, cohesiona el juego de elaboración y tiene un plus de peligrosidad de cara a la portería. Esta vez no logró marcar, pero tampoco disfrutó de tantos minutos como para conseguirlo. Está en progresión continua.


Iván (8): Hizo una jugada de auténtico crack que eleva su rendimiento a las cotas más altas. Tiene dribling y un electrizante desplazamiento corporal sobre la cancha. Debe mejorar en la fortaleza del disparo a puerta. Con su habilidad sería un gran pasador para dar asistencias hasta tanto no sea capaz de tirar a portería más duro. El gol que podría anotarse en este partido a su favor lo provocó una jugada suya que terminó con el contrario introduciendo el balón en propia meta, ante la mirada atónita del defena responsable y la actitud pasiva del portero.


Omar (5): Correcto. Jugador en formación. Suplente indiscutible en este equipo. Está sin hacer como jugador, pero apunta maneras muy destacables.


Coré (5): Suficiente. Hizo lo que pudo. Bastante discreto en sus modos y maneras, necesita crecer como futbolista y afianzarse, como es lógico. Lo conseguirá a fuerza de entrenamientos y jugar más minutos. Seguro.


Madeleine (3): Tiene visión de juego, un chut duro, da buenos pases y sabe buscar la posición idónea para sacar partido a sus características. Le pierde la lentitud en un deporte donde la velocidad está por encima de todo. Falló una ocasión sola delante de la portería sin oposición ninguna. Ese error pesa mucho a la hora de calificarla porque es injustificable desde cualquier punto de vista.

De pie: Pepe Juan, Brandon, Carlos, Coré, Iván, Antonio (entrenador).
Agachados: Alberto, Omar, César, Michael, Aythami y Madeleine.
EQUIPO "AGUAS DE TEROR (EL PINO - LOS ÁLAMOS)"
CAMPEONES DE FÚTBOL SALA CATEGORÍA ALEVÍN
TEMPORADA 2008/2009

martes, 24 de marzo de 2009

El fútbol desde la raíz


Club de Fútbol Sala "El Pino-Los Álamos" de Teror (categoría alevín)

No es necesario gastarse 130 euros en una entrada de palco para ver fútbol de verdad. El balompié no lo practican sólo los futbolistas de primera o segunda división. Ver jugar a los niños sale gratis y en ellos se aprecian muchos errores, es cierto, pero en este deporte no habría goles si nadie se equivocara. Además, en todos los partidos de las categorías infantiles se producen múltiples jugadas de ataque, regates, despejes, pases y disparos que te hacen sentir la esencia del deporte del balón. Hay que volver a las raíces. Como dicen los ingleses: "Back to basics".

Equipo titular del CFS "El Pino-Los Álamos" de Teror

Arriba de pie: César, Pablo, Pucho (entrenador)

Abajo, agachados: Carlos, Mikel y Brandon

Hoy quisiera rendir un pequeño homenaje a los que más me han hecho disfrutar, aquellos a los que creo que atesoran virtudes y tienen una gran proyección. No pretendo alimentar su engreimiento ni adularlos. La vida es un recorrido plagado de obstáculos que en el fútbol se llaman lesiones. Y también el campo está lleno de piernas rivales que a veces se traducen en patadas con mala intención. No pretendo afirmar que estos jugadores llegarán a ser grandes, porque es muy difícil, casi imposible. Otros tan buenos o mejores que ellos ya lo intentaron antes y se quedaron por el camino. Lo que quiero decir es que estos futbolistas ya son una realidad deleitable que me ha hecho feliz viéndolos cómo conducen el balón, cómo lo golpean y cómo salen de una situación comprometida con un buen pase orientado o con un dribling precioso.

Con José Juan, el míster de la UD Teror capaz de sacar petróleo del agua


Empezaré por un niño que lleva el fútbol en la sangre. Alguien que merecería estar en lo más alto cuando tuviera veinte años. Se llama José Luis Vallejo Martín. Tengo la impresión de que podría pasarse de sol a sol dando chutes a la pelota sin cansarse. Lo vi jugar desde muy pequeño y parecía haberse criado acariciando el cuero de una pelota al acostarse, en lugar de abrazarse a un peluche o a un biberón como los demás niños. Este muchacho es un espectáculo por sí mismo, rápido, vivaz, listo, una rara especie de ser humano con instinto futbolístico. Recuerdo que Neeskens era un jugador del FC Barcelona que llevaba una cinta blanca en las medias y eso le permitía ser detectado en el campo para poder apreciar mejor el enorme trabajo físico que desplegaba. A José Luis Vallejo Martín le pasa algo parecido porque su pelo rubio es tan intenso que siempre sabes dónde está y lo que hace. Es un fenómeno, y como tal lo castigan los contrarios con toda clase de artimañas, como se puede apreciar en la foto.

José Luis Vallejo marchándose de su marcador y hasta de su sombra

El siguiente jugador del que voy a escribir es un punto y aparte. Es lo más grande que ha dado Teror sobre un terreno de juego. Este hombre tendría que salir siempre al campo haciéndole un pasillo el equipo contrario como si fuera un campeón. Habría que poner pétalos de flores sobre el césped por donde pasa. Este joven es un fuera de serie, un crack con mayúsculas. No debería jugar sobre césped artificial sino sobre las alfombras del Corpus Christi que los devotos elaboran en Semana Santa. Da igual que no vuelva a tocar una pelota en su vida. Lo que ha hecho, lo que le he visto hacer era merecedor de ser grabado en vídeo. La pena es que ahora todo lo que diga de él parecerá una batallita del abuelo o un cuento chino, pero no importa. En mi memoria empiezan a fallar muchas cosas por la edad, pero lo que nunca creo que se borrará de mis recuerdos son las incursiones de este auténtico jabato yéndose de uno, de otro, del siguiente, del que venga, del que se oponga, del que se tercie, para seguir lleno de pundonor hasta batir al guardameta por toda la escuadra, de vaselina por alto o ajustándole el balón al palo hacia donde ningún portero llega. Es tan bueno que hasta con las rodillas inflamadas e impedido de correr es un placer observar cómo toca la pelota cuando la controla.

Darío, el ídolo, rodeado por dos admiradores

Yo no sé de dónde le nace esa categoría congénita. Es un misterio para mí cómo un muchacho, que me parecería como cualquier otro si no le hubiera visto jugar, puede ser tan bueno. He sentido ganas de sacarlo del campo a hombros como los toreros y me he contenido porque ya soy muy viejo para ofrecer esas manifestaciones de júbilo. Cómo me hubiera gustado jugar con él o contra él para haberme quedado tirado en el suelo viendo cómo me rebasaba o empujando un balón a la portería porque me hubiera regalado una asistencia de gol. Cuando Darío no está, el equipo del Teror cadete se convierte en un equipo laborioso, gris, construido para defenderse, con demasiado abuso del juego aéreo. Cuando Darío se recupera de las lesiones que le provocan las entradas asesinas que sufre y entra en el campo, me da un vuelco el corazón como si levitara expectante, porque sé que allí hay alguien sobresaliente, distinto a los demás, una especie de Johan Cruyff jugando en los solares pantanosos de Amsterdam cuando tenía quince años.

Darío Salazar junto a mi hijo César en el estadio de Arucas


Ahora le toca el turno al fútbol de invernadero, el que se practica de tú a tú y de poder a poder en un corto espacio, el fútbol miniaturizado en un pabellón para el que se necesita mucha técnica, el balonmano practicado con los pies, el vivero de donde salieron grandes jugadores como el brasileño-portugués Deco y al que han vuelto otros gigantes como Romario: el fútbol-sala, el fútbol de salón. Voy a referirme a un deportista con dotes especiales. Se llama Manuel Caballero Tejeda. Hizo algo que es mucho más difícil de lo que cabe pensar. Lo vi jugar en una cancha y resaltó por encima de todos. Eso es algo que no está al alcance de cualquiera. Además, daba la impresión de que, entrara quien entrara, a mis ojos sólo les merecía la pena seguir la estela de su juego. ¿Por qué es tan bueno? ¿Qué tiene de diferente? Al igual que viendo a Iniesta quieto o vestido de calle nadie diría que es un genio, a Manuel Caballero Tejeda le pasa lo mismo. Ni siquiera tiene aspecto de jugador, dado que es muy fornido. Pero la clave está en que cada una de sus piernas parece que piensa por sí misma. Donde otros tienen un bulto óseo en el tobillo, Manuel guarda un cerebro. Alberga dos pequeñas cabezas pensantes en el interior de los tobillos. Y encima hay un torrente de energía eléctrica que pasa desde su mente hasta sus piernas a través de la médula espinal sin que se cortocircuite nunca. Es un jugador magnético e inteligente y sólo la pérdida de la forma física podría echarlo a perder. Si se cuidara, sería merecedor de que pagáramos una entrada para poderlo ver. Lo que yo no sé es si su cuerpo evolucionará hacia el sobrepeso, y eso es lo que temo, porque en el fútbol casi todos los que son o han sido buenos jugadores presentan un aspecto escuálido al estilo del 'megacrack' Thierry Henry, el hombre que personifica la elegancia en el fútbol.

Manuel Caballero concediéndome el privilegio de una foto al lado suyo

sábado, 20 de diciembre de 2008

Un buen futbolista


César es un jugador equilibrado. No se desquicia. Sus virtudes son la velocidad, la lucha, las asistencias de gol y el regate en corto. Sus defectos: el juego aéreo y el disparo débil. Mejorando su condición física puede superar estas carencias. Tiene algo necesario para el fútbol: instinto, picardía, coraje. Promedia uno o dos goles por partido y entre seis y tres pases de gol. Posee algo raro, tanto en el mundo del fútbol como en la vida misma: es generoso y busca al compañero mejor desmarcado en lugar de ser egoísta y disparar para engrosar su cuenta goleadora.
Su equipo va primero en la tabla habiendo ganado todos los encuentros disputados hasta ahora. En el partido que jugó después de sacarse esta foto, el Club de Fútbol Sala "El Pino-Los Álamos" donde milita ganó por 4 a 15 al CFS "El Paso" en el pabellón deportivo del IES Carrizal. Fue un recital de fútbol. Combinaciones, paredes, disparos a corta y media distancia, taconazos de espuela, regates rotando el cuerpo sobre sí mismo: un festival de toques y goles.