viernes, 21 de junio de 2019

El emperador cuya cabeza fue paseada por Roma


Aulo Vitelio Germánico Augusto
(Aulus Vitellius Germanicus Augustus)
(Roma, 15 d. C. - 69 d. C.)
Emperador romano durante ocho meses

AULO VITELIO

Los guardias pretorianos han desaparecido.
Soñé que un lobo me ofrecía arándanos,
y al morderlos, estaban llenos de gusanos.
¿Dónde están los que me habían protegido

hasta hoy? Así de rápido cambia el destino
la suerte de cada uno. Aún pienso en Claudio
cuando jubilosos jugábamos a los dados.
Siendo niño nadaba en Capri protegido



Moneda de bronce acuñada con la efigie de Vitelio
(Museo de Bellas Artes de Lyon)

por Tiberio. ¡Cuántas décadas ha transcurrido
desde aquel entonces! Las tropas de Vespasiano
se acercan a Mevania. Marco Antonio Primo

tiene mi cese, porque más vale el sacrificio
de uno por todos a que mueran demasiados
por uno. Me haré pasar por un desconocido.

(Poema escrito por Andrés González Déniz)


"La muerte de Vitelio"
(1847)
Paul-Jacques-Aimé Baudry
(La Roche-sur-Yon, 1828 - París, 1886)
Pintor academicista
(Museo municipal de La Roche-sur-Yon)

jueves, 20 de junio de 2019

La ciudad donde emprendí un camino que se acaba


La Muy Leal, Noble, Invicta y Muy Benéfica Ciudad,
Puerto y Plaza de Santa Cruz de Santiago de Tenerife


LA VENERABLE
CAPITAL DE TENERIFE

Un cernícalo dejó caer su presa
sobre un árbol de la plaza Weyler
como si anunciara el prodigio
de una ciudad hechizada
que crecería al ritmo del progreso
sin extraviar las esencias de su pasado.

Los flamboyanes ofrecían
sus flores al rojo vivo
por las Ramblas que flanqueaban
viviendas de alto rango.



La Rambla de Santa Cruz, antiguo Paseo de los Coches


En el parque García Sanabria
crecían bambúes, plátanos
y raras especies vegetales.
Alrededor, edificios modernistas
y cafés con terraza.

Intensas tormentas sufrió esta urbe
desde la que se ven las cumbres
del macizo de Anaga,
montes recortados a cincel desde el aire.

El día que arribé a Santa Cruz
estaban desiertas las calles
por el calor de la canícula.
Yo era un chico que sorteaba
las cuestas de la vida a todo trance.

(Poema escrito por Andrés González Déniz)




La hermosa ciudad de Santa Cruz de Tenerife al anochecer