viernes, 28 de abril de 2017

No concites al espíritu del mal ni pensándolo

 
Una hora y media de sobrecogimiento
con algunos minutos de ineptitud
 
THE BYE BYE MAN
(NUNCA DIGAS SU NOMBRE)
(2017)
 
Un guion interesante que conduce a un resultado gris por la impericia de sus actores. Basada en un capítulo, “The bridge to Body Island”, de una obra de Robert Damon Schneck, The President’s vampire, la película muestra la influencia del Freddy Krueger creado por Wes Craven (Cleveland, 1939 – Los Ángeles, 2015). En efecto, The bye bye man provoca visiones irreales que recuerdan a las pesadillas de A nightmare on Elm Street, y los seres malignos que las protagonizan son similares.
 
 
Doug Jones
(Indianápolis, USA, 1960)
Este actor mímico encarna a un fantasma cuyo parecido con Freddy Krueger es tal que sólo le faltan las cuchillas afiladas en sus largos dedos
 
La idea de la que parte es atrayente y misteriosa. No se puede mencionar ni pensar siquiera en el hombre del adiós porque, si lo haces, vendrá a por ti haciéndote ver cosas desagradables que en realidad no ocurren, pero que te conducirán a cometer crímenes horrendos para librarte de esas visiones. El film acaba con el personaje central susurrando moribundo desde una camilla al oído de una mujer policía la confesión del culpable de todos los desastres, con lo que la continuación de la saga queda abierta a futuros capítulos que vendrán, tarde o temprano, habida cuenta de que la producción costó 7’4 millones de dólares y ya lleva recaudados más de 24.
 
 
Cressida Curzon Bonas
(Winchester, Hampshire, Inglaterra, 1989)
Más modelo que actriz, su papel estelar resulta bastante discreto
 
Las críticas que ha recibido están siendo muy duras y negativas. Hay quien ha hablado de fracaso cinematográfico por los ”personajes pobremente desarrollados”, la creación de una “mitología confusa” y una pobre “edición de horrible calidad” (Kalyn Corrigan). Jake Dee ha ido más lejos al comentar que verla “produce más risas que sustos”, lo cual es ciertamente excesivo. Lo único ridículo de la película es un perro monstruoso, descarnado, que acompaña al hombre invisible y se dedica a devorar cadáveres, pero no da risa, simplemente resulta perturbador, diabólico y poco logrado.
 
 
Douglas Smith
(Toronto, Ontario, Canadá, 1985)
No está llamado a ser un nuevo y flamante Paul Newman,
pero sí algo que se le acerque un poco a Johnny Depp
 
La narración se abre con un parricidio desconcertante. Luego iremos sabiendo que la única forma de acabar con “el siniestro espíritu del adiós” es aniquilar a cualquiera que haya sabido de su existencia. El drama que se plantea es el de la noción del mal que se concita en nuestros pensamientos incluso cuando luchamos por borrarlos y ser buenos. Un reparto de actores novatos no ayuda a que la película fructifique en una obra de arte a pesar de los esfuerzos de su directora Stacy Title. La adaptación que llevó a la pantalla es de su marido, Jonathan Penner, y los esfuerzos de ambos son meritorios. Incluso disfruta, en las primeras escenas, de una magnífica fotografía que recuerda a las imágenes en “Kodachrome” propias de la época inicial que refleja (el año 1969).
 
 
No hay ninguna película de terror que sea tan mala como para no
contener, como mínimo, algún momento de desasosiego inquietante
 
Faye Dunaway es la única actriz con una carrera consumada que aparece en los créditos. Al igual que Jane Fonda en “La giovinezza” (2015) de Paolo Sorrentino, la inolvidable rubia que protagonizara “Bonnie & Clyde” en 1967, a las órdenes de Arthur Penn, hace aquí un acto de presencia fugaz que gracias a su destreza dramática es capaz de convertir en oscuro y malévolo. La música resulta un poco estridente en las escenas fuertes, en cambio, de resto apenas se nota y cabe agradecer la inclusión de temas nostágicos como el “Bye bye, love” de los Everly Brothers.
 
 
Lucien Leon Laviscount
(Burnley, Lancashire, Inglaterra, 1992)
Con su espléndida belleza masculina pone el único
punto de erotismo que contiene la película
 
Comenzó a ser rodada en noviembre del año 2015 en la ciudad de Cleveland, estado de Ohio, y se terminó muy rápido, en diciembre. Por las dificultades inherentes a la costosa distribución por fin pudo verse su primer estreno el 13 de enero de 2017 en los Estados Unidos. No es mala ni tampoco buena. Es un pasatiempo capaz de provocar dos o tres momentos de inquietud temerosa en el público.
 
(Reseña escrita por Andrés González Déniz)
 
 
Una vez más queda claro aquí lo peligrosas
que pueden llegar a ser las sesiones de espiritismo

martes, 25 de abril de 2017

Una delicia para los amantes del cine de acción

 
Los productores de este film solamente han podido recuperar
27 de los 30 millones de dólares que les costó financiarlo
 
SLEEPLESS
(NOCHE DE VENGANZA)
(2017)
 
¿De qué carece esta película para recibir críticas tan negativas y mordaces? Se la acusa de monótona, al protagonista de poco creíble y a la trama de aburrida y soporífera. Tal vez tenga que ver con el hecho de ser un remake de “Sleepless night”, dirigida por Frederic Jardin en 2011. Vista una, puede que resulte redundante la otra. En cuanto a Jamie Foxx, quien interpreta el papel central del policía infiltrado Vincent Down, no es culpa suya que no sea verosímil pasarse todo el tiempo peleando a patadas y puñetazos con una herida de navaja en el vientre y sangrando. Es el guionista el que se pasó de la raya.
 
 
Jamie Foxx
(Terrell, Texas, 1967)
Es tan buen actor que ningún papel puede fracasar con él
gracias a sus magníficas dotes para la interpretación
 
En cuanto al aburrimiento, es difícil en 95 minutos provocar el sueño. No es una película larga, y aunque la salvación de padre e hijo sea previsible, resulta divertido y lleno de disparos el transcurso de la acción hasta llegar al desenlace. Se trata del habitual producto de la industria del entretenimiento, bien envasado al vacío, sin más pretensiones artísticas ni alardes intelectuales. Quizá su mayor defecto sea la ausencia total de erotismo. Como mercancía para el consumo de masas le hubiera venido como anillo al dedo. Y mira que no hubiera sido difícil poner algún grupo de coristas descocadas, aunque fuera en segundo plano, tratándose de una ciudad del vicio como Las Vegas.
 
 
Dermot Mulroney
(Alexandria, Virginia, 1963)
Un hombre que sigue la estela de Marlon Brando: una absoluta
garantía para la realización de un trabajo perfecto como actor
 
Hay que agradecer las tomas aéreas de la megaurbe del juego en medio del desierto de Nevada. Todo el meollo del asunto transcurre durante una sola noche, de ahí el título. Al policía Vincent Down le han secuestrado a su retoño para que devuelva un alijo de cocaína que ha interceptado. La compañera del departamento Jennifer Bryant cree que es un corrupto y lo sigue hasta arrebatarle la mochila con las bolsas de polvo blanco. Pretende obtener así las pruebas con las que incriminarlo y meterlo en la cárcel.
 
 
Scoot McNairy
(Dallas, Texas, 1977)
En esta película consigue lo imposible: al lado de los grandes actores que le rodean sobresale y se erige por encima de todos como el mejor
 
La desesperación de Vincent Down por recuperar la maleta y que no asesinen a su hijo adquiere tintes trágicos y vertiginosos. Al final se descubre que el sobornado por la mafia era otro agente del que nadie sospechaba. Para llegar a esa conclusión se verterá mucha sangre y caerán muchos matones junto con algunos defensores de la ley. Lo dicho: una película honesta, de buen ver, aunque sin pretensiones de aspirar a ser un clásico del cine negro.
 
(Reseña escita por Andrés González Déniz)
 
 
Michelle Monaghan
(Winthrop, Iowa, 1976)
Crea un personaje antipático que se equivoca por su excesivo
celo profesional con una rigurosidad dramática que conmociona

domingo, 23 de abril de 2017

Un agente solitario contra la represión selectiva

 
El film se basa en el personaje creado por el escritor de novelas de suspense Robert Ludlum (Nueva York, 1927 - Naples, Florida, 2001)
 
JASON BOURNE
(2016)
 
Un thriller de acción que basa su éxito en la velocidad narrativa. En eso y en su imbricación con nuestra época. Aborda el tema crucial de la seguridad en internet. ¿Debe poder existir una red como “Sueño Profundo” donde poder navegar con total privacidad, y por ende, libertad? ¿O sería mejor que estuviera supervisada por agencias de contraespionaje para garantizar la seguridad y tratar de prevenir atentados terroristas? ¿Y si sus vulnerabilidades fueran utilizadas con fines espurios, perversos o partidistas? ¿Tendría el mismo éxito en los usuarios si se revelara que su supuesto blindaje no es real? ¿Pone en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos que se descubra el fiasco porque en realidad la CIA maneja programas ideados para entrar en ella (“Treadstone”) y buscar objetivos que eliminar (“Ironhand”)?
 
 
Matt Damon
(Cambridge, Massachusetts, USA, 1970)
El único error de esta cinta es que, quizá debido al narcisismo del actor, cada vez que tiene peleas cruentas suele reaparecer sin ninguna magulladura en el rostro, sobre todo después de que se enfrenta al superagente Asset al final de la película
 
Por supuesto que sí. Por eso la trama consiste en un intento de eliminar a los individuos que pretendan divulgar la verdad, en especial al protagonista, quien logra evadir todas las tentativas de asesinato al más puro estilo James Bond, agente de su majestad la Reina de Inglaterra, es decir, de una manera tan espectacular como verosímil pero increíble. El agente Jason Bourne, cuyo verdadero nombre es David Webb, descubre que su padre fue asesinado en una operación encubierta de la CIA que simuló ser un ataque islamista con coche bomba. El crimen tiene que ver con la creación del programa “Sueño profundo”, del que Richard Webb era su creador. Como ha estado trabajando después para crear “Treadstone”, otro programa con el que la CIA podría secretamente espiar a los usuarios de “Deep Dream”, desde la agencia deciden eliminarlo para mantener en secreto su potestad para infiltrarse y rastrearlo todo.
 
 
Vincent Cassel
(París, Francia, 1966)
Insuperable en su papel de agente de la CIA especialista en asesinatos
 
Jason Bourne descubre el pastel gracias a la ex agente Nicky Parsons, antigua compañera de trabajo que ahora opera en la clandestinidad y trata de hackear a la propia CIA sin lograrlo. A partir de ahí la película incurre en el vértigo de la persecución de un objetivo principal, Jason Bourne, para matarlo. Vertiginosas persecuciones de coches, especialmente la última en la que intervienen un furgón policial y un Dodge negro, e increíbles imágenes de la Plaza Syntagma en Atenas llena de manifestantes enfrentándose a la policía, mientras paralelamente se desarrolla la acción de contraespionaje y eliminación de un objetivo humano. Parte de las escenas atenienses fueron rodadas en las calles de Santa Cruz de Tenerife sin que se note, lo cual demuestra hasta qué punto se ha globalizado el mundo o cómo cuecen habas  en todas partes.
 
 
Alicia Vikander
(Gotemburgo, Suecia, 1988)
Supo crear el matiz de estar enamorada en secreto de Jason Bourne
 
Paul Greengrass ha desarrollado con Christopher Rouse un magnífico guion que el primero ha sabido dirigir de manera trepidante. Impresionan particularmente las escenas en las que se ve cómo el jefe de la CIA, Robert Dewey, puede seguir una operación viendo en directo y desde muy cerca las imágenes del objetivo gracias a las imágenes enviadas desde satélites. El mensaje parece como si fuera el de que al margen del poder norteamericano no hay salvación. Intimidante. La película ha recaudado 415 millones y medio de dólares, casi cuatro veces más de lo que costó, 120 millones, de manera muy merecida. Estamos ante uno de esos infrecuentes ejemplos de cómo se puede fusionar la calidad artística con el espíritu comercial. Un buen trabajo para mantener en vilo al espectador sin que el interés decaiga durante dos horas.
 
(Reseña escrita por Andrés González Déniz)
 
 
Paul Greengrass
(Cheam, Inglaterra, 1955)
Este director sabe cómo manejar muy bien las cámaras

jueves, 20 de abril de 2017

El tiempo es la sustancia de la que estamos hechos

 
Iglesia de los Dolores de Schamann en 1964
 
SOMETIMES I REMEMBER
 
Los recuerdos son un arsenal
de utensilios rotos
tirados por el suelo
en el desván de la memoria.
Parece que no cumpliera años
porque los recuerdos
viejos son los mismos.
Se difuminan, se aminoran,
se alejan, se distorsionan,
se hunden, me dejan solo.
 
 
Puente de Palo con el Bar "Polo"
 
Hay imágenes que se extravían
por los abismos de mi cerebro.
Fluye frío y negrura envolviendo
a los rostros queridos
que se mueven en los submundos
de un pasado perdido en el Leteo.
Y miedo.
 
 
Puente de Piedra en Vegueta
(1965)
 
Me acompañan. Van conmigo.
Se agazapan la mayor parte del tiempo
con indiferencia distante.
Pero están ahí dentro. Escarban,
me hacen feliz cuando sueño,
pero me angustian al rememorarlos
despierto. Si están todos muertos,
yo lo estoy con ellos.
 
 
Plaza de Santa Ana en 1960
 
¿Qué son ahora? ¿Quién es quien fui?
¿Cómo pude tener otros pensamientos?
¿Por qué se transformaron
tantas veces mis percepciones?
Por un proceso de ignorancia
hacia el incompleto conocimiento.
Por la misma gravedad de existir,
por cómo pesa morirse
cada vez para ir viviendo.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)
 
 
Playa de Las Canteras a la altura de "El Gallo Feliz"

miércoles, 19 de abril de 2017

Una "road movie" árida, alienante y extraña

 
La cinta es una coproducción franco-norteamericana
 
SAM WAS HERE
(2016)
 
Una película en la que lo que ocurre no es lo que parece. Con una estética del desierto similar a la de Russ Meyer en “Supervixens” (1975), evocadora del tratamiento de un paisaje marchito como en “Natural born killers” (1994) de Oliver Stone, y añadiendo un cierto paralelismo con “Wolf Creek” de Greg McLean (2005), pero sin ningún ápice de erotismo femenino, el guionista y director francés Cristophe Deroo hace su debut en la pantalla grande ampliando un corto suyo, “Polaris”, que había grabado previamente en el año 2013. Todo gira en torno al infierno californiano de Mojave y un solo personaje, un vendedor comercial que no encuentra clientes a quienes ofrecerles nada.
 
 
Rusty Joiner
(Jason Russell Joiner)
(Montgomery, Alabama, 1972)
Modelo y actor
 
La trama presenta al menos cuatro interpretaciones. La primera es la más evidente: Sam es un trabajador honrado que busca ganarse un salario con el sudor de su frente para poder volver a tiempo a casa y celebrar el cumpleaños de su hija pequeña llevándole un regalo. A pesar de sus buenos propósitos, encuentra que por donde quiera que va nadie lo recibe y encima lo persiguen para matarlo. La segunda es la sorpresiva que nos aguarda al final: Sam en realidad es un pedófilo que ha violado e incluso asesinado a su hija y por eso es perseguido por la policía y se ha difundido una alerta masiva por la radio. La tercera posibilidad es más intrincada: tanto Sam como sus perseguidores son asesinos culpables, de ahí que como verdugos al margen de la ley actúen enmascarados. El cuarto punto de vista, por último, sería el más enrevesado: Sam es inocente, pero le han creado una trama radiofónica persecutoria para desorientarlo, enloquecerlo y destruirlo.
 
 
El recurso de llamar por teléfono no salva de la soledad a Sam
 
Lo interesante de este film es que se presta a varias posibilidades de lectura y el espectador sólo tiene que escoger la que más le guste. El fracaso reside en el hecho de que la película, clasificada como de terror, no asusta, si acaso provoca un poco de angustia, y sobre todo, mucha incertidumbre. La banda sonora se reclama hecha por “Christine”, título de un famoso largometraje de John Carpenter, cineasta al que se quiere rendir tributo, sobre todo por las concomitancias de Sam con el Rody Pipper de “They live” (1988).
 
 
El osito de peluche simboliza la inocencia manipulada y perdida
 
El actor Rusty Joiner que da vida a Sam da la impresión de estar formado en el “Actor’s Studio” de Nueva York. Lo increíble es que en realidad se trata de un modelo de alta costura que no había trabajado delante de las cámaras en el mundo de la dramatización. Realiza un despliegue de belleza física masculina durante toda la historia, algo muy de agradecer, porque el séptimo arte es un territorio para la creación de mitos y éste hombre tiene todos los atributos para ser un sex symbol, con lo que nada tiene de extraño que haya sido un “toy boy” en la subcultura de la sensibilidad gay.
 
(Reseña escrita por Andrés González Déniz)
 
 
Si por algo merece esta película ser vista es por la remarcable interpretación de Rusty Joiner y el desarrollo intrigante de la acción

lunes, 17 de abril de 2017

Periódico nuestro de cada día dánosle también hoy

 
"Fruit bowl, book and newspaper"
(1916)
Juan Gris
(Madrid, 1887 - Boulogne-sur-Seine, 1927)
Pintor cubista
 
PERIÓDICOS
 
Algo está sucediendo ahora mismo
para que aparezca mañana impreso.
Incluso se imprimen cosas que no ocurren
para desviar la atención sobre las que suceden.
 
Los diarios son como los mascarones de proa
de buques mediáticos que embisten a otros
defendiendo un conglomerado
de intereses económicos concretos.
 
Exhiben Kalíkrates sapientísimos que peroran
sobre cualquier advenimiento. Sea lo que sea,
los columnistas, como oráculos, disertarán
a sabiendas hasta de lo que ignoren.
Se trata de una retórica banal, vacua,
perifrástica y envolvente, muchas veces ideológica,
es decir, interesada, a saber según a quien conviene.
 
 
"America wants me"
(2016)
Conrad Crispin Jones
(Torquay, Devon, Inglaterra, 1974)
Pintor ecléctico
 
Su misión es crear corrientes de opinión,
una atmósfera mental similar a las estelas
que dejan tras de sí y en derredor los dogmas
y las modas, procurando no parecer axiomáticos,
pasajeros ni atrabiliarios. Para combatir
la transitoriedad están los consabidos métodos
de la reiteración contagiosa y expansiva de ideas,
porque una mentira repetida llega a parecer verdadera
según Goebbels, el mentor propagandístico de cabecera.
 
Son tan hijos de su tiempo y de sus patronos
que valen como documentos para estudiar épocas.
Y contienen mucha sabiduría de garrafón, a granel
y a cuentagotas, sobre todo cuando echan mano
de las consultas a libros, archivos y enciclopedias.
 
Crean adicciones tóxicas de las que no se puede prescindir,
aunque sospeches que a la verdad la matan a diario
por una indicación desde arriba o una suculenta bolsa.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)
 
 
"Glam and Glory"
(2016)
Ines Kouidis
(Berlín, Alemania, 1963)
Paper collage artist

domingo, 16 de abril de 2017

De quien mantiene viva la llama del cine italiano

 
La cinta es un drama que dura 123 minutos
 
LA GIOVINEZZA
(YOUTH)
(2015)

Estamos ante un guion que toma como punto de partida “La montaña mágica” de Thomas Mann. Si el escritor alemán ambientaba su trama en un sanatorio para tuberculosos, aquí se trata de un hotel en los Alpes suizos con terapias de relajación y rejuvenecimiento. En efecto, aunque la película se titule “La juventud”, en realidad debería llamarse “La vejez”, porque propone un panorama vital contemplado desde la tercera edad, especialmente desde el punto de vista masculino encarnado por sus dos protagonistas, Fred Ballinger (Michael Caine) y Mick Boyle (Harvey Keitel), con sus problemas de desmemoria y retención de orina achacables a una más que probable inflamación de la próstata.
 
 
Michael Caine
(Londres, Inglaterra, 1933)
Luce una prodigiosa memoria con parlamentos
 muy largos en su rol de director de orquesta jubilado
 
Paolo Sorrentino es un director que recibe influencias de Woody Allen y Federico Fellini, algo que siempre es de agradecer. Del primero utiliza el recurso de la sobreabundancia de diálogos, la sensación de dirigir sobre un guion desperdigado o escrito a retazos y sin saber bien a dónde quiere llevarnos o a dónde él mismo desea ir. Del segundo intenta transmitir momentos mágicos e inesperados, algo que aquí vuelve a conseguir y esta vez por partida triple. El primer momento, cuando nos muestra en un sueño la plaza veneciana de San Marcos inundada por la noche; el segundo, cuando exhibe a una mujer devoradora de hombres en unas escenas rodadas con técnica de videoclip; y el tercero, cuando nos ofrece un florilegio de las actrices que Mick Boyle dirigió durante su carrera, mujeres que aparecen simultáneamente en un prado como una evocación onírica de su extenso pasado como director de
cine.
 
 
Harvey Keitel
(Brooklyn, Nueva York, USA, 1939)
Desempeña su trabajo con la soltura, el buen
oficio y la serenidad que requería su personaje
 
La influencia de Fellini va mucho más allá y se nota el homenaje a la película “Otto e mezzo” del cineasta de Rímini al poner a varios personajes dilucidando cómo escribir el argumento de una película, la última que dirigirá Mick Boyle, su testamento, planteamiento que guarda un paralelismo claro con el personaje principal de “Ocho y medio”, el cual no sabe qué hacer porque no tiene todavía un guion escrito y debe ir dilucidándolo. Hasta Jane Fonda en el rol de una actriz anciana (Brenda Morel), que prefiere trabajar para la televisión y dejar colgado a Mick Boyle en su proyecto cinematográfico, surge desde el primer momento voluptuosa con un traje amarillo ceñido, una falda de tubo y un maquillaje excesivo que le confieren un aspecto claramente felliniano.
 
 
Rachel Weisz
(Londres, Inglaterra, 1970)
Con un increíble parecido a Charlotte Rampling, da vida
a Lena Ballinger, la hija del director de orquesta retirado
 
Las películas son para ser vistas y los libros para ser leídos. Lo primero exige dos horas de atención como máximo y lo segundo implica lentitud, reflexión, abandonar la lectura y volver a retomarla sin límite de tiempo. El problema de Sorrentino es que hace películas para ser leídas y, por ese mismo motivo, incurren en la lentitud, cuando no en el aburrimiento. Lo mejor de ellas es que siempre sorprenden con hermosos instantes. En este caso, uno de los mejores ocurre cuando se utilizan los prismáticos de un mirador turístico y se nos dice que el futuro es el paisaje cercano que se ve a través de ellos, pero que el pasado es como utilizarlos al revés y mirar cómo resulta lejano e inalcanzable cualquier episodio sucedido en el ayer.
 
 
Roly Serrano
(Guachipas, Salta, Argentina, 1955)
Da la impresión de ser el mismísimo Diego Armando Maradona,
personaje que aparece en la película como símbolo de la decrepitud
que en el pasado disfrutara de la mayor de las glorificaciones
 
Un error conceptual que la película ofrece tiene lugar cuando Sorrentino hace decir a Harvey Keitel que todos tenemos la misma importancia porque de cara a la muerte “todos somos extras”. Esto es demagógico. Una idea democrática barata y estúpida, porque no tienen el mismo peso un Mozart o un Schubert ante la muerte que un sacamuelas o  un boticario. El cine de Sorrentino ganaría si trabajara más los textos en cuanto a concatenarlos para después proceder a su rodaje. Y perdería si tratase de evitar las influencias de las que hace gala. En mi caso particular reconozco que busco a Fellini en todo lo que hace, porque echo de menos al gran director de “Casanova”. Muerto Federico sólo nos queda Paolo para intentar prolongarlo.

(Reseña escrita por Andrés González Déniz)
 
 
Jane Fonda
(Nueva York, USA, 1937)
Su actuación parodia y se inspira en la que hizo Gloria Swanson
en "El crepúsculo de los dioses" dirigida por Billy Wilder en 1950