domingo, 17 de septiembre de 2017

Todavía hay quienes conservan el seny en Cataluña

 
 
PATRIOTISMO Y NACIONALISMO
 
Muchas veces me he preguntado por qué en España ser patriota está mal visto y en cambio el nacionalismo —entiéndanse los periféricos: el nacionalismo español quedó herido de muerte con la desaparición del franquismo— tiene pátina de legitimidad democrática y que, además, como a la izquierda, se le presupone una cierta superioridad moral e intelectual. Además, la interpretación a ese extraño fenómeno nos puede llevar a entender esa inconcebible fascinación (y subordinación intelectual en la práctica) de la izquierda española por los nacionalismos, particularmente el catalán, cuando están en las antípodas de su raíz ideológica, basada en la igualdad de los ciudadanos con independencia de su lugar de origen y en el rechazo a cualquier tipo de privilegio.
 
 
 
El franquismo y sus terribles secuelas en la conciencia colectiva de los españoles tienen mucho que ver, al asimilar antifranquismo con convergencia de intereses y objetivos políticos, obviando que, en democracia, tales solidaridades en tiempos sombríos, ya no tienen ningún sentido. Es cierto que eso se produjo también en la lucha común de los republicanos españoles y los nacionalismos catalán y vasco contra el sistema político de la Restauración, sobre todo después de la conculcación de la Constitución durante la Dictadura de Primo de Rivera. Y, por cierto, bien que se arrepintieron luego republicanos tan dignos de poca sospecha anti-catalana como Azaña o Negrín. Personalidades a las que se les pueden atribuir enormes errores políticos que tienen mucho que ver con el trágico estallido de la Guerra Civil. Pero que nadie —excepto desde la visión excluyente de los fascistas españoles— puede dejar de considerar unos patriotas. Porque querían, acertada o equivocadamente, lo mejor para su país y sus ciudadanos y lo amaban, con todas sus cualidades, positivas o negativas. De hecho, es Cánovas, prototipo de político conservador y patriota de derechas, el que dice aquello tan poco patriota de que “es español quien no puede ser otra cosa”, y que no necesitan contraponer la valoración, estima y defensa de lo propio, a la minusvaloración, desprecio y rechazo de lo que se estima como ajeno.
 
 
 
Y esa es la diferencia básica entre patriotismo y nacionalismo. El patriotismo no necesita enemigo. El nacionalismo, sí. Porque se nutre de la diferencia y no de la solidaridad. Del énfasis en lo que separa y no en lo que une. Y es evidente que España es plural. Afortunadamente. Y que un ciudadano de Cataluña vive en un contexto cultural e idiomático distinto del de un ciudadano de Andalucía. ¿Y qué? ¿Acaso eso significa que lo que podamos tener en común, que es mucho, debe supeditarse a esas diferencias? No creo, sinceramente, que un catalán no pueda sentirse como en casa en Sevilla. O en Santiago de Compostela. O por supuesto, en Madrid, una de las ciudades más abiertas, tolerantes y libres que uno pueda encontrarse en todo el mundo. Y tenemos que evitar que un sevillano, un gallego o un madrileño puedan acabar sintiéndose extranjeros en Barcelona. Porque eso es una tragedia.
 
 
 
Ese es el tremendo coste (uno más) de todo lo que el separatismo está provocando con el procés. Porque no sólo han conseguido ya desgarrar profundamente a la propia sociedad catalana y dividirla en dos partes cada vez más irreconciliables (y eso es muy difícil luego de recomponer. Y por cierto, muy difícil de perdonar), sino que intentan que ese desgarro emocional afecte también a la sociedad catalana en su relación con la del conjunto de España. Viven del conflicto y la división. Porque no son patriotas. Y, por ello, azuzan los peores sentimientos y apelan a algo tan irracional como las vísceras. Y si para sus fines tienen que faltar flagrantemente a la verdad, lo hacen sin ningún escrúpulo y con el mayor de los cinismos. Desde la Historia a las balanzas fiscales. De ahí la tremenda importancia de reivindicar el patriotismo español, entendido como amor a lo propio (es decir, plural y diverso, afortunadamente) y contrapuesto a un nacionalismo, que acaba comparando a Cataluña con un país nórdico y al resto de España con el norte de África. Supina ignorancia en algunos casos (como el de algún alcalde socialista acomplejado) o manifiesta mala fe y profunda deshonestidad moral e intelectual en el caso de los actuales dirigentes del movimiento separatista catalán. Sólo bastaría que se dieran una vuelta por el conjunto del país para avergonzarse, si tuvieran vergüenza, de lo que dicen.
 
 
 
Los patriotas que, como es mi caso, podemos serlo, sin conflicto, de Cataluña (amo mi lengua materna y aprecio profundamente las tradiciones que viví y aprendí en mi infancia) y de España (amo mi otra lengua y me siento orgulloso de ser español), debemos reivindicar constantemente algo básico: no existe nada mejor que la democracia basada en ciudadanos libres, iguales y tolerantes, para que todos podamos vivir de manera acorde a nuestros valores y afectos y a nuestros sentimientos profundos, desde el profundo respeto y aprecio a los de los demás. Por ello, los votos de cada uno de los ciudadanos son sagrados. De todos ellos. Y de la misma manera que produce una profunda náusea que una parte de Cataluña quiera imponerse al todo, también la produce que algo que afecta a la totalidad de los españoles se quiera llevar a cabo sin su concurso. Por ello, produce sonrojo que una parte de la izquierda española retroceda varios siglos y acepte una lógica pre-moderna y pre-liberal de España y defienda, dos siglos después de la Constitución de Cádiz, el troceamiento de la soberanía.
 
 
 
Los europeístas deseamos fervientemente transferir soberanía a unas instituciones comunes que nos puedan permitir a los europeos defender con eficacia y determinación nuestros valores democráticos, de libertad e igualdad, y un sistema económico —la economía de mercado— que ha permitido las mayores cotas de prosperidad y bienestar que jamás hemos tenido. El europeísmo es un sentimiento patriótico, además de práctico. Porque puede ser eficaz en el nuevo escenario geoestratégico de este siglo. Pero, sobre todo, porque parte de una convicción: nos gusta ser europeos. Y nos gusta llevarnos lo mejor posible con todo el mundo, excepto con los que quieren destruir nuestro sistema de valores. No renunciamos a combatir a nuestros enemigos (y desgraciadamente los sufrimos muy a menudo). Pero sabemos que compartimos un deseo profundo de libertad y solidaridad que hace que, a diferencia de épocas anteriores, nos sintamos profundamente hermanados con un portugués, un francés o, aunque nos duela el “Brexit”, un británico. De ahí que no haya nada más opuesto a un patriota europeo, español y catalán que un separatista catalán. Porque no son patriotas. Son tóxicos. Como ya nos advirtió amargamente Azaña, camino del exilio y la muerte.

(Artículo de opinión escrito por Josep Piqué y publicado por el periódico “El Mundo” el miércoles 13 de septiembre de 2017)
 
 
Josep Piqué Camps
(Vilanova i la Geltrú, Barcelona, 1955)
Economista, empresario, directivo y ex político

lunes, 11 de septiembre de 2017

Fue la mayor inteligencia que hubo en la historia

 
John von Neumann
(János Lajos Neumann Kann)
(Budapest, Hungría, 1903 - Washington, Estados Unidos, 1957)
Matemático húngaro que realizó aportaciones fundamentales en ciencias de la computación, física cuántica, cibernética, energía nuclear, bomba de hidrógeno, economía, análisis funcional, teoría de juegos, lógica, análisis numérico, estadística, hidrodinámica, teoría de conjuntos, arquitectura, balística de misiles y otros campos
 
JANSCI NOS ABANDONA
 
Von Neumann delira en húngaro profiriendo gritos
de pánico por la noche en una habitación
del “Walter Reed Medical Center” situado en Washington.
Su mente prodigiosa puede rememorar el mito,
 
 
Jansci cuando era un niño en una calle de Budapest
 
capítulo tras capítulo, del “Fausto” que de niño
leyó. El cerebro que concibiera la creación
de la bomba de hidrógeno sufre el estupor
de un carcinoma óseo que se ha extendido.
 
 
Con su segunda esposa Klára Dan Stadler y Marina Neumann,
la única hija que tuvo con Marietta Kövesi, su primer cónyuge
 
Pronto pasará de la depresión a la incoherencia.
Adivinará el deceso de su madre que tratan
de ocultarle. Recuerda Budapest y se da cuenta
 
 
Con su hija Marina siendo ésta ya una adolescente
 
de que no volverá a contemplar sus puentes y plazas.
Piensa en que si la vida fuese un juego, que muera
no le da oportunidad de utilizar sus cartas.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)
 
 
Hasta el complejo mundo de la informática está en deuda con Neumann

jueves, 7 de septiembre de 2017

Sobre los fachendosos consentidos del Parlament


 
El juego favorito de los nacionalistas catalanes radicales:
montar el número de quemar la bandera constitucional española
 
NO SON DEMÓCRATAS
 
De Carme Forcadell, la primera vedette de la gran compañía de "Junts pel Sí" en la corrala de comedias del Parlament, se ha escrito alguna vez que constituiría una adversaria en verdad temible si sus luces estuviesen a la altura de su fanatismo. Aunque también se ha escrito que no parece ser ése el caso. Nadie se extrañe pues de que, descartadas de entrada Hannah Arendt y Simone Veil, el modelo en el que ayer pareció buscar inspiración Forcadell antes de salir a escena más bien recordase el de Chus Lampreave en "Mujeres al borde de un ataque de nervios". El caos fue absoluto, total.
 
 
 
Carme Forcadell Lluís
(Cherta, Tarragona, Cataluña, España, 1956)
Cuando sumas la soberbia a la menopausia tras una larga trayectoria en la docencia teórica y manipulada, pero además le añades la creencia en la acción con el paraguas de la impunidad absoluta, tienes como resultado a esta impresentable que rompe todos los espejos en que se mira
 
La Charanga del Tío Honorio pasaría por un seminario restringido del Círculo de Viena ante el chusco vodevil que maquinó la buena señora con el afán doloso de burlar la querella de la Fiscalía. Afán inútil por lo demás. Y es que Forcadell, de profesión "sus labores de agitación en la ANC", ha conseguido el más difícil todavía. En un insólito alarde de virtuosismo, tal que si ansiase pasar a la Historia como la primera mujer que refutó el Principio de Peter (o de Pere), Forcadell logró que incluso Joan Ridao, el antiguo portavoz de ERC en las Cortes Generales y actual miembro por oposición del cuerpo de letrados del Parlament, la desautorizase al tácito modo. Sépase que ninguno de los letrados, ergo tampoco Ridao, concedió avalar esa treta colegial suya, la de tramitar clandestinamente la ley reguladora de la asonada. Ni Ridao.
 
 
Artur Mas i Gavarró
(Barcelona, Cataluña, España, 1956)
Inhabilitado por dos años y condenado a pagar más de 5 millones de euros por los gastos que costó el despropósito de la consulta secesionista del 9 de noviembre de 2014 convocada por él mismo, ya era hora de que la Justicia aplicase las leyes para frenar los delirios mesiánicos de su nacionalcatolicismo catalanista
 
No era empresa fácil, pero ella, mujer tenaz, lo consiguió. Sólo Albano Dante Fachín Pozzi, el líder cesante de "Podemos Cataluña", pugnaría por tratar de hacerle algo de sombra durante la sesión plenaria. Sin excesivo éxito, procede admitir. «Yo soy dos y estoy en cada uno de los dos por completo», predicó San Agustín. Y los de "Catalunya Sí Que Es Pot", ese improvisado cajón de sastre que alberga a "Podemos" y otra docena larga de siglas más en el Hemiciclo de la Ciudadela, padecen idéntica esquizofrenia que el de Hipona. Así, mientras Coscubiela, ex secretario general de Comisiones Obreras de Cataluña, hacía una defensa razonada de la legalidad constitucional, el ciudadano argentino Fachín Pozzi (posee la doble nacionalidad tras haber solicitado y conseguido el DNI español) se lanzó a una muy encendida defensa de la causa de los separatistas. Al terminar, en fin, sólo le aplaudieron ellos, los separatistas. De su grupo, nadie.
 
 
Carles Puigdemont Casamajó
(Amer, Gerona, Cataluña, España, 1962)
Un ex periodista deportivo que mejor estaría cubriendo los partidos del Reus contra el Nástic y un politicastro irresponsable que cree estar haciendo historia sin darse cuenta de que la realiza con una majadería somnífera y sin poseer ningún sentido del ridículo
 
No se cansan de repetir que esto va de democracia. Lo dicen sin cesar, a todas horas, constantemente. Pero la democracia, o por lo menos la democracia liberal, ese sistema de ordenar la convivencia civil que rige en los países civilizados, no consiste en un método de decisión, el basado en el sufragio universal, sino en una forma de vida colectiva asentada en la aceptación del disenso.
 
 
Éste es el verdadero rostro de la imposición del pensamiento
único que se vive en Cataluña con el independentismo
 
De ahí que esto, su procés, vaya de cualquier cosa menos de democracia. Si fuera de democracia, no habría, por ejemplo, esteladas colocadas por probos funcionarios municipales en tantas y tantas rotondas de acceso a pueblos, villas y ciudades de Cataluña. Pues en las democracias genuinas, las de verdad, ocurre por norma algo absolutamente inconcebible en Cataluña, a saber, que las instituciones públicas muestran una exquisita neutralidad en los procesos de decisión política.
 
 
El estado ideal de los votantes para los soberanistas es el del borreguismo fanático desilustrado con juramento de fe ciega en el Santo Grial de la independencia de Cataluña y el odio a España
 
No, esto no va, ni en broma, de democracia. Ayer lo volvieron a demostrar en el Parlament. Esto va de otra cosa mucho más fea. Va de que Puigdemont y Junqueras, con el torpe auxilio de su apéndice Forcadell, tratan de legitimar un golpe de Estado con la vieja y maloliente doctrina jurídica de Carl Schmitt. El decisionismo, que por tal respondía el pensamiento legal de los camisas pardas, se fundamentaba, es sabido, en la premisa de que el Derecho depende en última instancia de una decisión política. Corolario lógico: la voluntad política, llegado el caso, se sitúa por encima de la ley. Esto es fascismo en estado químicamente puro. Igualito que aquí y ahora en Cataluña. De democracia, nada de nada.
 
(Artículo de opinión escrito por José García Domínguez y publicado por el periódico “El Mundo” el jueves 7 de septiembre de 2017)
 
 
José García Domínguez
(Lugo, Galicia, 1961)
Periodista

martes, 5 de septiembre de 2017

Siempre será de los mejores jugadores del mundo


 
Lajos Portisch
(Zalaegerszeg, Hungría, 1937)
Ajedrecista de élite durante tres décadas, desde finales de los años cincuenta hasta los ochenta del siglo XX, campeón de Hungría en ocho ocasiones, ganador de torneos internacionales, vencedor de todas las grandes figuras de su tiempo y candidato al cetro mundial del tablero
 
PORTISCH VERSUS MENVIELLE
(LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 1972)
 
Los peones de los alfiles avanzan dos casillas
hallándose muy lejos en ambos lados del tablero.
El alfil de los blancos pretende dominar el centro
moviendo un paso al peón que lo posibilita.


Cartel anunciador del "I Gran Torneo Internacional de Ajedrez de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria" patrocinado por el Cabildo grancanario y "La Caja Insular de Ahorros" de entonces

Se establece una ímproba lucha de guerrillas
en donde las piezas negras parecen ganar terreno.
La caballería ve cómo se desploman al suelo
la mitad de sus guerreros en una carnicería
 
 
Lajos Portisch
(Su puntuación ELO máxima fue de 2.655 en 1980)
 
despiadada, sangrienta, feroz y cruel, sin miramientos.
La torre pálida se desploma causando el pánico
entre sus filas. La dama corre a prestar aliento


Impresionante puntuación de Lajos Portisch con 9 victorias, 6 tablas y 0 derrotas frente a grandes maestros y leyendas vivas del ajedrez mundial

espoleando febril a los suyos. Siguen los lazos
de las trampas y un ataque a corazón abierto:
la reina se sacrifica para que venza su bando.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)
 
 
Augusto Menvielle Laccourreye
(Las Palmas de Gran Canaria, España, 1938)
Campeón Nacional de Ajedrez
(Rating ELO máximo alcanzado: 2.380 puntos en 1988)

lunes, 4 de septiembre de 2017

Entes repulsivos viven en el espacio esperándonos

 
Son dos horas de acción en algún lugar remoto del universo
 
ALIEN: COVENANT
(2017)

Ésta es sólo una de las precuelas previstas para “Alien: el octavo pasajero” (1979) que trata de explicar el origen del monstruo protagonista en un planeta lejano y cómo se infiltró en la nave “Covenant”. Treinta y ocho años después de la película que está dando origen a toda una saga, Ridley Scott escarba en la génesis de la maléfica criatura con la ayuda de los guionistas Dante Harper y John Logan. La superproducción tuvo un coste de 97 millones de dólares que afortunadamente se ha saldado con más de 233 millones de recaudación. Gracias a este éxito cabe esperar más apuestas de terror y ciencia ficción en manos de este director.
 
 
Hans Ruedi Giger
(Coira, Suiza, 1940 - Zúrich, 2014)
Un genio del que afortunadamente se conserva parte de su obra en un museo personal dedicado a sus creaciones en el pueblo suizo de Gruyères
 
La escenificación resulta gótica y sombría en gran parte del metraje. Un inicio de carácter filosófico, cuestionándose el origen de la vida racional, abre paso a la espectacularidad de una gigantesca nave, la "Covenant", de la que surgirá un módulo de aterrizaje para explorar de dónde vienen unas señales de radiación que parecen humanas. Su destino en principio era el planeta “Origae-6”, pero cambiarán el rumbo para investigar la procedencia de los ruidos por si se tratara de algún humano pidiendo socorro. Es de lamentar la ligereza con la que aquí el personaje Tennessee, interpretado por Danny McBride, lleva puesto un sombrero de cowboy que resta credibilidad a la historia. Las fanfarronadas con las que la tripulación afronta las situaciones de riesgo excesivo tampoco son adecuadas ni muy verosímiles y parecen más una concesión a esa clase de público que busca diversión grosera antes que seriedad en los planteamientos.
 
 
Hans Ruedi Giger seguramente tuvo un vasto campo de inspiración en el implacable mundo de los insectos para concebir los endriagos que diseñó
 
Salvando estos dos matices negativos y anecdóticos, la cinta se digiere bien y colma las expectativas de los adictos al género del terror alienígena y viscoso. No hay compasión por las víctimas que van muriendo infectadas o debido a los ataques de los depredadores neomorfos. La maldad del ser humano se proyectará incluso más allá de sus propias limitaciones físicas con la creación de un androide artificial llamado Walter que será la prolongación de su propio espíritu perverso y destructivo. Otro androide idéntico, David, expondrá la mejor cara de las virtudes humanas, pero morirá a manos de su mellizo biónico maligno precisamente en el ejercicio de la responsabilidad moral con la que fue creado.
 
 
Michael Fassbender
(Heidelberg, Alemania, 1977)
Frente a frente con la mala bestia que quiere aniquilarnos
 
Michael Fassbender interpreta a estos dos robots y lo hace de una forma tan increíble que se convierte en el impacto más perdurable del largometraje. Su dramatización excede lo que cabría esperar de un actor. Alcanza una perfección inimaginable. Sus movimientos, la dureza de su expresión facial o la manera de hablar consiguen que no sea necesario revestirlo de apósitos metálicos para que parezca un humanoide. Para colmo, se desdobla haciendo de Walter y de David, parangonando el mito bíblico de Caín y Abel. Solamente por ver su trabajo estaría justificado disfrutar de este largometraje, que no todo van a ser efectos especiales en la viña del espectador.
 
(Reseña escrita por Andrés González Déniz)
 
 
Katherine Waterstone
(Londres, Inglaterra, 1980)
Al igual que la enchufada Sigourney Weaver no era la actriz más apropiada en su momento por sus insulsas dotes interpretativas, esta mujer con su carita de niña inocente que nunca ha roto un plato no da la imagen de militar duro necesaria para el papel que realiza

sábado, 2 de septiembre de 2017

De aquella hermosura legendaria e imperecedera

 
Elisabeth de Baviera
(Múnich, 24 de diciembre de 1837 - Ginebra, 10 de septiembre de 1898)
Emperatriz de Austria
(Busto de mármol en el Palacio de Grassalkovich en Gödöllő)
 
SISSI
 
(REINA CONSORTE DE HUNGRÍA)
 
No quiero fotografías ni vestirme con otro color
que el del luto. Han ejecutado a mi hijo Rodolfo
en un ominoso crimen de Estado encubierto. ¿Cómo
podré sobreponerme a la pérdida de mi anterior
 
 
"Elisabeth de Austria a los veintiocho años de edad"
(1865)
Franz Xaver Winterhalter
(Menzenschwand, 1805 - Frankfurt, 1873)
Pintor y litógrafo alemán
 
hija, la archiduquesa Sofía? Quiero huir del dolor
y viajar por el corazón de la anciana Europa. Sólo
quedarán en la historia algunas huellas, y en Gödöllő
el busto que inmortaliza mi belleza. El esplendor
 
 
Estatua de Elisabeth, junto al puente que lleva su nombre en Budapest,
obra del escultor György Zala (Alsólendva, 1858 - Budapest, 1937)
que fue inaugurada con grandes celebraciones en 1932
 
de la vida destella poco tiempo y el poder conlleva
soberbia, envidia, confabulaciones y asesinatos.
Para mi consuelo quedan Gisela y María Valeria,
 
 
"Coronación del emperador Francisco José I y la emperatriz Isabel de Austria como reyes de Hungría el 8 de junio de 1867 en Buda" 
Eduard von Engerth
(Pless, Polonia, 1818 - Semmering, Austria, 1897)
Pintor austriaco de retratos históricos
 
las hijas que di al emperador Francisco José buscando
un heredero al trono austrohúngaro. El lago Leman
es un precioso lugar donde intentaré hallar descanso.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)
 
 
Estatua de Sissi en la ciudad húngara de Makó

miércoles, 30 de agosto de 2017

La revolución en la que murieron 2.500 patriotas

 
Joven defensora de la independencia magiar
 
LA INSURRECCIÓN
DE BUDAPEST
(23 DE OCTUBRE DE 1956)
 
Las multitudes enardecidas cantan el poema
“Nemzeti dal” de Sandor Petofi ante la estatua
del héroe Józef Bem ensalzando a la patria húngara
y después escuchan por la radio que la presidencia
 
 
Aquincenses pidiendo libertad política y económica para su país
 
títere de Rusia los llama “turba reaccionaria”.
Derriban la efigie de Stalin y ponen banderas
tricolores en las botas que permanecen sujetas
al suelo. Corren al edificio de la radio para
 
 
Busto del execrable asesino en serie Iósif Stalin vandalizado
 
emitir reivindicaciones anti-totalitarias
y son recibidos por el fuego de la policía
política. Los soldados se alían con las masas
 
 
Tanque soviético neutralizado por civiles con cócteles Molotov
 
indignados por el crimen. Los símbolos comunistas
van siendo destruidos. La gente lucha contra la mafia
del partido único por un régimen aperturista.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)
 
 
Carros blindados ardiendo en "Rákókzi út", calle que se halla
situada en la zona de Pest, a la derecha del puente de Elisabeth