jueves, 5 de marzo de 2009

Una infancia albanesa en medio de la guerra


"Conocemos las piedras. Son como las personas: ásperas, suaves, rojizas, porosas, jóvenes, viejas, pulidas, arrugadas, con venas, cortantes, astutas, bonachonas, que te sujetan cuando resbalas; desleales, que se ríen de tu desgracia, fieles, aguantan durante siglos sobre los cimientos, cumpliendo su deber; bobas, ceñudas, pretenciosas, que sueñan con convertirse en lápidas conmemorativas; sencillas, que te sirven sin pago a cambio, tendidas en el empedrado formando hileras interminables lo mismo que el pueblo, sin nombre, sin nombre, sin nombre por los siglos de los siglos."
Este libro contiene las memorias de la niñez en una ciudad vieja que terminará siendo pasto de las llamas a causa de la II Guerra Mundial. Cómo serán de inconscientes los niños que, desde lejos, al divisar las llamas, se ponían a presumir porque la columna de fuego que salía de su casa era más alta que las otras. Será también que los que nada tienen, nada temen perder ni valoran lo que se tenga. Así son los tiernos infantes. Tal es su egocentrismo que no le dan ningún valor al pasado, ni siquiera en lo más mínimo, y en cuanto los sacas de la ciudad donde se criaron, se extrañan de todo lo que ven porque les resulta desconocido, ya sean boñigas de vaca o los pajarillos negros con el pico anaranjado que llamamos mirlos.
Aquí se condensa la historia de los vaivenes de la guerra en una apartada localidad de Albania. Ocupación italiana, ocupación griega, ocupación de columnas escuálidas y harapientas de la guerrilla comunista, ocupación nazi en represalia y suma y sigue hasta que se implanta el totalitarismo de Enver Hoxa con el apoyo soviético.
Un soldado rojo es fusilado por sus propios camaradas al haberse excedido en el cumplimiento de su deber. Era Tare Bonjak. Tenía la misión de matar a Mak Karllashe y su hijo, declarados enemigos del pueblo por burgueses, pero se le fue la mano con la metralleta y asesinó también a la hija que trataba de agarrarse a su padre.
Aparecen cadáveres con trapos blancos que anuncian cómo responderán los oponentes a la llegada del terror comunista, y al día siguiente ocurre otro tanto con cuerpos sin vida de fusilados y letreros encima que avisan de cómo se responderá al terror blanco de los resistentes. Se desprende mucho odio de los albaneses hacia los italianos invasores, abundan los cambios en el poder de un día para otro, hay confusión, incertidumbre, barro, lluvia interminable y la omnipresente constancia fría de las piedras en la ciudad natal del autor de estas memorias. Un detalle valioso: la gente gritó con mucho más dolor cuando vio arder el ayuntamiento, porque allí estaban las escrituras de sus propiedades, que cuando se tropezaba por la calle con personas muertas, semienterradas por los escombros, debido a los bombardeos de los aviones británicos. De hecho, se acostumbraron a las explosiones como una rutina diaria hasta tal punto que se citaban para beber café o charlar un rato tomando las horas de los bombardeos como referencia.
Menos mal que entre tanta grisura de color pétreo y tanta negrura por el humo de los edificios calcinados, aparece un elemento cómico. Ocurrió cuando desde una avioneta un piloto alemán despistado, o que simplemente había rehusado cumplir con su deber alejándose del radio de acción de su cometido, dejó caer unas octavillas que comenzaban con un llamamiento: "¡A los ciudadanos de Hamburgo!"

Gjirokaster, villa natal del autor, en la actualidad

"La gente era, por lo general, insoportable. Eran capaces de hablar con placer durante horas enteras de las estrecheces económicas, del pago de las deudas, del precio de los alimentos y otras cosas igualmente aburridas, y cuando salían a colación asuntos brillantes y divertidos, todos parecían volverse repentinamente sordos". Ismail Kadaré demuestra con observaciones como ésta que sabe ver y probablemente lo que ha visto le ha convertido en un misántropo. Y un misántropo melancólico por nostálgico, porque cuando después de mucho tiempo regresa a la ciudad que le vio crecer, le da la impresión de ver en las sombras de las piedras de las casas y las callejuelas, los rostros y las siluetas de las personas que las habitaban y a quienes conocía: "La abuela Selfixhe, Xhexho, tía Xhemo, la abuela grande, doña Pino... Ya no están. Pero entre las encrucijadas, por los rincones de los muros, me ha parecido ver unos contornos conocidos, algo semejante a rasgos humanos, a sombras de mejillas y ojos. Ellas están allí, perdurables, incorporadas a la piedra, junto con las huellas que han dejado sobre ella los terremotos, los inviernos y las tempestades humanas."

Vista aérea del lugar evocado en esta obra

Ismail Kadaré (Gjirokaster, Albania, 28 de enero de 1936)

miércoles, 4 de marzo de 2009

Locura absoluta por el Fútbol Club Barcelona


Por qué ocultarlo. Por qué hacerme pasar por un intelectual que detesta el fútbol. Me apasiona. Es un espejo del mundo. Una lucha de todos contra todos en la que abunda la corrupción, la política, la enfermedad, las lesiones, la fortuna y la injusticia. A lo largo de mi vida he sido continuamente objeto de menosprecio. Por eso adoro el Barcelona, porque le ocurre lo mismo. Hay tanta gente mezquina y envidiosa que detesta al Barça por cuestiones tan cainitas como el idoma catalán, hermano mayor del español, pues sus documentos escritos (de carácter jurídico) son más antiguos que los castellanos. Si las "Glosas Silenses" y las "Emilianenses" datan del siglo XI, los primeros textos en catalán que se conservan son del siglo X. Además, cuánta mezquindad con un idioma que se puede leer sin apenas consultar el diccionario. Cuánto fratricidio entre dos lenguas hijas de la madre latina y cuánta comodidad e ignorancia por no querer aprenderlo. Yo no puedo hablarlo, pero lo leo "amb molt gust", diariamente, gracias a la versión digital de "El Periódico de Cataluña", y me enseña a valorar mejor mi propio español, ensancha mi horizonte lingüístico, y me hace amar todavía más a los romanos que nos dotaron con su "lingua mater" a catalanes y castellanos.
Cada vez que marca un gol el Barça siento que lo hace contra la opresión, la tiranía, el elitismo, los abusadores, los fanfarrones y abrazafarolas que antes representaban los popes en torno al dictador Franco, y luego (porque después de muerto el perro no se acabó la rabia), la siguen representando gentes que consideran a España un solar en el que hacer negocio para su propio bolsillo, sobre todo con el ladrillo. Hay ministros detestables por su vinculación al terrorismo de Estado que significaron los GAL, como Alfredo Pérez Rubalcaba, que son madridistas. Hay ex-presidentes de gobierno, como José María Aznar, que intervinieron activamente en la guerra de Irak e incluso se postulan para ocupar o codirigir la dirección del club merengue. Hay toda una faramalla de soberbia y chulería insoportable en muchos seguidores blancos que se creen la crema de la vida, de la sociedad y del deporte, los mejores del mundo, como si no existieran el Manchester United, el Bayern de Munich, el Liverpool o el Milán; pero luego viene una Roma, un Toledo, un Tenerife o un Real Unión Club de Irún, y los eliminan de la competición en la que estaban jugando, dejándolos en ridículo.
Por otro lado, muchos de los seguidores del RCD Español son hijos o nietos de emigrantes a los que Cataluña recibió como una madre acogedora, dándoles trabajo, pero desde un tiempo a esta parte se dedican a insultar al Barça con gritos en el estadio que lleva el nombre de un presidente de la Generalitat fusilado en el castillo de Montjuïc, Lluis Companys, insultos que hasta llegan a imprimir en sus bufandas, todo lo cual es como si maldijeran a su progenitora. Pero claro, hay demasiados españoles que muerden la mano que les da de comer. En España hay ruindad para dar y repartir, y así nos va. No valoramos lo que tenemos, no nos apreciamos, todo el mundo es muy suyo y desprecia para su fuero interno al compañero que tiene al lado. Hay demasiada envidia y egoísmo, pero esto no se puede curar. Yo creo que va en los genes de los seres humanos. Y cuanto más idiotas, más ruines. A ver cuándo se darán cuenta de que lo que disfrute otro cuerpo, el nuestro no lo puede disfrutar. Por lo tanto, es mejor que a todo el mundo le vaya bien, pues nada ajeno lo podemos gozar nosotros, y ante eso, es preferible que la gente lo pase de maravilla y no mal. Encima, si les va de perlas, no nos molestarán. El problema es que, como escribió Michel de Montaigne, "para ser bueno hay que ser malo con los malvados", y ahí sí que entra en juego el odio contra los que han robado partidos y ligas y tienen memoria para los títulos que han ganado, pero no para la forma en que obtuvieron algunos. En Barcelona ahora mismo hay un abogado que afirma tener pruebas documentales que demostrarían cómo el Real Madrid robó diecinueve ligas. Vamos a ver si presenta una demanda y si prospera o no. Yo sólo sé que esta misma temporada hubo un robo contra el Osasuna por dos penaltis claros y vergonzosamente no señalados que supusieron dos puntos más en el saco de los ladrones de toda la vida.
Dejando a un lado estas miserias que tiene vivir y abrir los ojos a la realidad, tanto cotidiana como histórica, a mí lo que me gusta es soñar con el FC Barcelona, gane o pierda, siempre que haya goles, como en el último Atlético de Madrid-Barça en que perdimos por 4 a 3, pero disfrutamos de lo lindo con el deporte rey. Mi pasión por el Barça es de una emocionalidad demasiado profunda que me cuesta explicar. Está relacionada incluso con sus colores, pues el rojo me recuerda el equivocado comunismo en el que creí cuando era joven, me evoca banderas rojas como las que ondeaban en la película de Bernardo Bertolucci titulada "Novecento", me hace sentir lo que simboliza un Ferrari para el automovilismo, me hace pensar en el fuego de la pasión amorosa, en un crepúsculo sangrante al ponerse el sol en la caída de un atardecer sobre el Roque Nublo, por ejemplo. Y el azul es el mar de donde brotaron todos los organismos en el planeta Tierra, el pantalón del equipo de la ciudad donde nací, la UD Las Palmas, el color del cielo y el color de la tranquilidad. Para colmo, a veces el Barça juega con camiseta amarilla, con lo cual se suma el amor blaugrana a la fiebre ictérica que siento por el club de mis entrañas: la Unión Deportiva. Podría pasarme horas hablando de lo que siento y pienso sobre el Barça. Básicamente es un equipo que lo que ha conseguido ha sido por el apoyo de sus seguidores y con el viento de los aires políticos en contra. Y me refiero a los que de verdad mandan, no a los que transitoriamente ocupan un cargo ejecutivo, como el señor José Luis Rodríguez Zapatero, con quien no comparto su visión de cómo relanzar la economía, pero sí pienso que su afición por el Barça dignifica su figura.

Josep Samitier, el primer mito del club azulgrana, en un remate acrobático propio de un gimnasta y del magnífico rematador que fue

El FC Barcelona con la Copa de Europa ganada al Arsenal en el Stade de France localizado en Saint-Denis (al norte de París e inaugurado en 1998) por 2 a 1 (con goles de Eto'o y Belletti) el 17 de mayo del año 2006

Ricardo Zamora pasando frío en el viejo estadio de Les Corts. Vistió de azulgrana tres temporadas antes de irse al Español en 1922. Obsérvese que la nieve no es buena para el fútbol. Y es blanca

Pensar en el Barcelona me es imposible sin recordar a Johan Cruyff

Hendrik Johannes Cruijff, (Amsterdam, 25 de abril de 1947)


Rubén Baraja, del Valencia CF, observa con la cara desencajada porque no puede impedir que Rivaldo (Vitor Borba Ferreira, Recife, Brasil, 19 de abril de 1972) realice la chilena más bonita y valiosa de la historia del fútbol en la noche del domingo 17 de junio del año 2001, marcando en el último minuto del último partido de liga, golazo que permitió la clasificación del Barça para poder disputar la Liga de Campeones de Europa


Ladislao Kubala, un gran "crack" y el extranjero más generoso que ha jugado en la liga española, marcándole un gol al Real Madrid echándole al portero el balón por encima

Josep Guardiola, el cultivado lector y elegante caballero que dirigía el mediocampo del Barcelona

Quini, el "9" que nos secuestraron para poder arrebatarnos otra liga

Enrique de Castro González, "Quini", (Oviedo, 23 de septiembre de 1949)


Paulino Alcántara, el máximo goleador del Barça, con 356 goles en 357 partidos. También el jugador más joven en defender los colores blaugranas. Debutó con 15 años, 4 meses y 18 días. Una vez rompió la red de la portería contraria jugando en el FC Barcelona contra el Girondins de Burdeos. Sucedió en el estadio Jacques Chaban-Delmas debido a la enorme potencia de su disparo

Ronaldo Luiz Nazario de Lima haciendo el avión tras marcar uno de los mejores goles de la Historia a la Sociedad Deportiva de Compostela. Sucedió en 1997, cuando el equipo gallego militaba en Primera División

Migueli ensangrentado tras dar la cara contra el Aston Villa en la Supercopa de Europa de 1982. Quien le observa es el lateral Urbano. Adviértase que el Barça vistió de azul y amarillo, como la UD Las Palmas.

Carles Puyol, el heredero de Migueli. Por su pundonor a los dos les apodaron como tarzanes. Él es el hombre que nunca desfallece. Da igual que venga de una lesión o que esté roto por todos los lados. Siempre lucha. Nació en La Pobla de Segur (Lérida, 13 de abril de 1978) y siente el Barcelona en el corazón

El gran robo histórico y lacerante del Real Madrid: don Alfredo Di Stefano. Aquí aparece junto a Ladislao Kubala en el homenaje de despedida al gran delantero húngaro. Los dos hubieran formado una invencible dupla atacante, pero nunca pudieron jugar juntos. Di Stefano estaba fichado por el Barça, que negoció con el River Plate, por lo que el contrato del club merengue con el Millonarios de Bogotá fue posterior y quedaba invalidado. Las presiones de Franco y su entorno de prebostes ministeriales consumaron una injusticia irreparable

La delantera que haría temblar el césped: Romario, Rivaldo y Ronaldo. R.R.R. Las tres eres. Una tripleta increíble. Después vendría otra figura estelar brasileña: Ronaldo de Assis Moreira, "Ronaldinho", el inolvidable crack de Porto Alegre nacido el 21 de marzo de 1980

El remate de cabeza y en plancha con el que Evaristo marcó un golazo en el Nou Camp el 9 de noviembre de 1960, dejando fuera de los octavos de final de la Copa de Europa al Real Madrid. La ida en el Santiago Bernabéu (apellido catalán, como los fundadores del club blanco en 1902, Juan Padrós y Carlos Padrós, que eran catalanes también, quién iba a decirlo y ya ven lo agradecidos que son) acabó con empate a uno.


Nunca nadie jamás podrá impedir que el jugador más grande de todos los tiempos defendiera la camiseta del Barcelona: el "10", el Diego, el "Pelusa", el dios de los napolitanos y el astro de los barcelonistas

Diego Armando Maradona, (Buenos Aires, 30 de octubre de 1960)

Un aficionado colchonero que sabe dónde está la injusticia en el fútbol porque la vive muy de cerca

martes, 3 de marzo de 2009

A livraria mais formosa do mundo


Está en Oporto (ciudad cuyo nombre significa "el puerto"), cerca de la "Torre de los Clérigos" y la calle homónima. Mi amigo Mario Ortega Sánchez me la ha descubierto porque cuando estuve allí en el verano de 1993 no supe de su existencia. Es la librería más hermosa del mundo, sin lugar a dudas y sin necesidad de comparaciones, sencillamente porque es insuperable. Incluso si se hiciera otra mejor, carecería del encanto que le confiere la antigüedad que atesora. Fundada en 1869 con el nombre de "Librería Internacional Ernesto Chadron", no fue hasta 1906 que ocupó su actual emplazamiento en un maravilloso edificio diseñado por el ingeniero Xavier Esteves, quien planeó una fachada de carácter neogótico y un interior de estilo modernista.
Contiene una escalera central de madera labrada que nadie sabe cómo alguien tuvo el valor de hacerla o el dinero para encargarla. Supone un vestigio del pasado esplendor de esta ciudad que competía con Lisboa por la preeminencia portuguesa. Los libros reflejan el colorido irisado que se cuela por los cristales multicolores de la claraboya y en el parquet del suelo aún permanecen los raíles y el vagón que se utilizaba para transportar la pesada carga de ejemplares que era necesario desplazar de unos estantes a otros. Paredes y techos, obra de refinada ebanistería, están pertrechados de arabescos y figuras geométricas por dondequiera que se mire.
Cambió de nombre en 1919. Pasó a denominarse "Livraria da Lello e Irmao", que son los apellidos de sus dos socios iniciales, y así sigue llamándose hasta la fecha de hoy. Las vidrieras de colores no sólo se dispusieron en la cúpula central, también se intercalaron en las paredes laterales. La divisa de la librería aparece en latín, arriba del todo, atravesada por los haces de la luz solar: "Decus in labore", o lo que es lo mismo, porque me atrevería a traducirlo de modo libérrimo: "Adórnate trabajando". Su ubicación exacta está en la "Rua das Carmelitas", en el número 144, y es un reclamo para visitar la ciudad de los grandes vinos en la desembocadura del río Duero, amén de una visita obligatoria si alguna vez puedo volver a pasear sus calles empinadas, contemplar los tejados bermellones y comer en las deliciosas tascas que servían arroces y pescados en su puerto.


Interior del local con Fernando Pessoa y su sombrero a la izquierda

Lema cenital de la cúpula: "Decus in labore"

Escalera central: obra maestra de la simetría

Fachada neogótica en la "Rua das Carmelitas", nº 144

lunes, 2 de marzo de 2009

La urbe donde se detuvieron las clepsidras


Pompeya debe su nombre a la triunfante procesión ("pumpe") que el héroe mitológico Hércules celebró tras expulsar a los gigantes de la región de Campania. Fundada en una fecha imprecisa varios siglos antes de nuestra era, sus primitivos pobladores ignoraban que el cerro fértil a orillas del río Sarno donde construían sus casas era un manto de origen volcánico. Tampoco supieron que el 24 de agosto del año 79 d. C. el Vesubio volvería a escupir ceniza, piedra pómez y una lengua de lava incandescente, dorada y roja. El historiador griego Estrabón explicó que las grietas por donde la tierra expelía azufre, fuego y aguas termales eran las heridas de los vencidos titanes que derrotó Herakles. Por eso Pompeya contaba con muchos santuarios para apaciguar a los dioses que durante bastante tiempo permanecieron en calma.
Pompeyo y César habían limpiado el mar Mediterráneo de piratas. Gracias a esta labor de policía militar la bahía de Nápoles asistió al florecimiento del comercio marítimo y al engrandecimiento de ciudades como la propia Pompeya, Herculano y Stabia, las tres hundidas bajo el vómito infernal que arrojó el Vesubio. Fue tal la prosperidad de esta ribera que el poeta latino Juvenal llegó a escribir que en aquella zona había más gente en el mar que en tierra firme. Precisamente en ese mar Tirreno, frente a Neápolis, estaba el lugar donde las sirenas embriagaban a los marineros con sus seductoras canciones. Era la isla de Capri, capricho terrenal en la que el sufrido emperador Tiberio se había hecho acondicionar un palacio para vivir sus últimos días alejado de Roma, dejando los asuntos de gobierno a cargo del ambicioso Elio Sejano que no tardaría en traicionarle.

El Vesubio arrojando una columna de humo sobre Pompeya

(24 de agosto del año 79 d. C. siendo emperador Tito)

Mujer escritora

(Fresco mural hallado en Pompeya)

A Pompeya llegaban fragantes perfumes de Oriente, sedas de la ignota China, oro y gemas de rincones desconocidos o remotos de Asia, leones y tigres para los espectáculos en el anfiteatro, jirafas e hipopótamos para sorpresa y recreo visual de los ciudadanos, monos pequeños que eran vendidos como mascotas. Y sobre todo, esclavos de todo tipo procedentes del puerto de Éfeso. Para romper una lanza en favor del Imperio Romano, he de subrayar que se trató de la única civilización de la antigüedad en la que un esclavo podía alcanzar la libertad gracias a sus méritos. Eso sí, con el beneplácito del dueño.


Calle de Pompeya jalonada por arcos ornamentales

Jardín con peristilo en una villa pompeyana

Los pompeyanos, al igual que el resto de los romanos, padecían de "philotimia", es decir, un obsesivo afán por el estatus conferido por la riqueza o la ostentación de cargos públicos. Te valoraban por tu dinero y tu influencia, con lo que poco ha evolucionado el espíritu de los hombres desde entonces, porque sigue ocurriendo lo mismo. Hoy en día Pompeya es un conjunto de ruinas de las que se ha excavado un tercio del total y cuyos restos arqueológicos reciben dos millones y medio de turistas anuales, mientras que el río Sarno ya no transporta ánforas de aceite o vino hasta su desembocadura, puesto que apenas subsiste como un triste arroyuelo. Como dice un grafito pompeyano que aún pervive, pese a que está borrándose por el efecto de la intemperie, sobre uno de los muros de una casa que aún permanece en pie:

"Nada dura eternamente. El sol que resplandecía en lo alto se sumerge en el mar.

Y la luna, que hasta ahora brillaba espléndida, también ha desaparecido".


Teatro pompeyano

Pompeya en la actualidad con el Vesubio al fondo

(Ruinas de templos y edificios públicos en el Foro)

domingo, 1 de marzo de 2009

U. D. Agaete 2 - U. D. Teror 3


UD Agaete (temporada 2008/09, categoría cadete)

Partido épico. Victoria sufrida. Estos dos serían los probables titulares que la prensa deportiva habría elegido para llamar la atención sobre este encuentro disputado a las 12:00 horas del sábado en el estadio "Alcalde Andrés Rodríguez Martín" entre el equipo local de la UD Agaete y el visitante, la UD Teror. Con la crucial baja de Cristian por molestias en un pie y el concurso de Darío sin estar completamente recuperado de una inflamación en las rodillas, el panorama no era nada halagüeño para nosotros. Por fortuna, la suerte se alió de nuestro lado porque el Agaete acusaba varias bajas también. No fue el equipo que iba tercero en la tabla, salvo en la primera parte, cuando disfrutó al menos de siete ocasiones claras sin concluir ninguna de modo favorable. Por contra, la UD Teror marcó un gol psicológico al filo del descanso. Fue Joel, nuestro central intraspasable, quien de falta directa y lejana lanzó un balón que, tras subir hacia el cielo pareciendo irse a las gradas, bajó de pronto para colarse por toda la escuadra. Un gol antológico que demostraba cómo el fútbol puede ser tan injusto como la propia vida, pues hasta ese momento no habíamos disparado nunca entre los tres palos. Sólo David García había logrado conectar un remate, pero con un tiro blando y desviado. Después del descanso conectaría otro, pero también flojo y a las gradas.

Joel, el central impecable que colgó un globo por toda la escuadra

En el segundo tiempo el entrenador dio entrada a Alberto por Luis y a Carlos por Alejandro, en un intento desesperado por inyectar aire fresco a un centro del campo que acusaba la ausencia de Cristian hasta el punto de que nos tenían dominados. Alberto le dio más criterio a la zona central porque es un jugador reposado y cerebral que lee bien los partidos y trata de ordenar a sus compañeros. Carlos aportaba su carácter expeditivo en defensa porque Luis es un jugador de talante ofensivo que se vació en la primera parte. Por desgracia, sobrevino una jugada nefasta en el área terorense: Claudio le hizo penalti a un contrario. El encargado de lanzar la pena máxima no falló. Lanzó un disparo potente a la escuadra izquierda. Un balón de esos a los que los porteros no llegan. Fran, nuestro ágil guardameta, por esta vez no pudo hacer nada, salvo acopio de coraje y rabia contenida, como al final del encuentro se vería.


Orlando, el infatigable extremo izquierdo que encarriló el partido marcando el segundo tanto


A partir de ahí el partido pareció que iba a encarrilarse a favor de los agaeteros. Entró en una fase de incertidumbre donde las combinaciones mejor trenzadas les correspondían a ellos. Hasta que surgió el arma secreta del Teror, el hombre que había permanecido discretamente haciendo una labor callada sin alardes: Darío Salazar. Se fue hacia la línea de córner a por un balón que se iba y lo sacó prodigiosamente, de manera inverosímil, para regalar un centro al área donde se aproximaban raudos sus compañeros. Allí apareció, el primero entre todos, un héroe troyano por su prestancia y arrojo, un moderno Aquiles del fútbol, un extremo izquierdo incansable que no para de esprintar por su banda con sed de portería. Es Orlando Rodríguez Oliva. Llegó, vio y marcó. La grada de la afición visitante se llenó de enfervorecidos gritos y aplausos. Lo que parecía imposible, la victoria a domicilio sobre el tercer clasificado, comenzaba a fraguarse.

Darío, el futbolista insustituible y desequilibrante, el "crack" del equipo

No contento con esta ventaja, Darío volvió por sus fueros en otra internada impresionante. Disputa un balón en el círculo central, se lo lleva con un toque de anticipación y magia, persigue el esférico que se le escapaba deslizándose hacia las botas de un contrario, le da otro toque orientado hacia un lateral y se zafa del perseguidor, vuelve a hacer lo mismo para escorarse a la banda izquierda desde donde lanza un autopase en paralelo de geometría perfecta porque ni se curva hacia dentro ni se va hacia fuera. Corre como un galgo desalmado al que no le pesara el cuerpo, como un héroe de la Eneida de Virgilio o un Ulises homérico entregado a los mortales por el dios Mercurio, el de las alas en los tobillos. Se recorre toda la banda izquierda y centra con generosidad para que Kevin Carreño encuentre la oportunidad que hace tanto tiempo andaba buscando y se merecía por su hambre de gol. En efecto, Kevin conecta un trallazo con toda el alma a media altura, golpeando el balón de tal modo que no se le eleve y no se le vaya por arriba. Fue otro zarpazo inapelable. Significaba el tres a uno y a la postre el que nos daría la victoria, porque después tuvimos que padecer el sufrimiento de encajar un gol tonto en el que falló toda la defensa (incluida una relajación del portero), el asedio asfixiante de nuestra área, la expulsión de Alberto por felicitar al árbitro que consentía el juego duro de los locales, un penalti reclamado por choque de piernas en nuestra área que no lo fue (ocurrió que defensa y delantero fallaron en chutar al balón y cruzaron las botas en el vacío con un sonido estrepitoso), hasta que el acoso al juez de la contienda por parte de la afición local dio su fruto cuando Marco Antonio hizo lo que no debía y menos en el último minuto: cargar con todo su cuerpo al extremo derecho que se había internado en el área. Penalti claro y riguroso. Hay quien no lo pita y lo considera carga legal. Pero es penalti, se pite o no. Lo volvió a lanzar el mismo jugador que marcó el anterior lanzamiento. Nervios. Dudas. ¿Volvería a disparar por el mismo sitio o cambiaría de orientación su disparo? Desesperación. Abatimiento. Parecía que iba a echarse abajo todo el trabajo de contención y la suerte de la que habíamos gozado durante ochenta y nueve minutos. Pero hete aquí que surgió una pantera de Teror, un puma con agilidad felina que adivinó el tiro por la misma escuadra que en el primer gol encajado. Fran se estiró y atrapó el balón con unos reflejos prodigiosos al estilo de grandes porteros del pasado como Arconada, Urruticoechea o García Remón. Imagino el desconcierto de quienes no veían en él un portero con garantías, pero lo es. La consecuencia de semejante gesta no se hizo esperar y los jugadores del Agaete, azuzados por su público, formaron una tangana. Amenazas de palizas, patadas y golpes, que afortunadamente se calmaron al poco de irse nuestros representantes al vestuario. Es una pena que no sepan perder, porque en el deporte se está expuesto a cualquier resultado y más si partes como favorito. Se trata de once contra once y los partidos hay que jugarlos con sacrificio además de clase. El fútbol es muy democrático y cualquiera puede ganarte.

Fran, la gran figura del encuentro y el máximo artífice de la victoria