domingo, 23 de marzo de 2014

Acerca de la ambición como resorte del progreso

 
 
LA “PROGREMEDIOCRIDAD”
 
El compañero Fidel vive en La Habana en una casa con piscina, jardín y servicio, y, probablemente, vive mejor que cualquier señor de Vallecas. Ahora bien, es posible que los vecinos de Vallecas, a pesar de sus dificultades, sean más prósperos que la mayoría de los cubanos. Castro discutiría inflamado esta afirmación y trataría de convencernos durante horas de la prosperidad que han logrado. Pero es un hecho que la prosperidad se ve, y si para explicarla hay que dedicarle horas es que no la hay.
Antes la prosperidad y la ambición iban unidas como fórmula para conseguir cosas, pero apareció, perdón por el neologismo, la «progremediocridad», ese metapensamiento de izquierdas que nos rodea, y ahora la prosperidad más que un objetivo de calidad es adornar la frustración para no decepcionarse. Nadie acepta que su revolución, sus estudios o su matrimonio se hayan malogrado. Por eso dicen: «Es la Cuba que queríamos», «las notas que buscábamos», y se confiesan como grandes amigos de sus ex.
 



Cuando la prosperidad de verdad desaparece, la ambición que le da sentido se devalúa; hecho preocupante porque nuestro bienestar gira en torno a ella. Ambición solo hay una, en ella coincidían la filosofía griega y el Evangelio: «El llegar a ser el que eres» de Plauto o la parábola de los talentos. Ambición es un sentimiento profundo: el anhelo de insistir en uno mismo. Renunciar a la ambición es reducirnos a pretensiones que nos desvirtúan. Veámoslo.
a) La izquierda extrema siempre fue enemiga de la ambición, pensaba que era más un concepto capitalista que un derecho del ser humano, y ese error la ha hecho retroceder en medio mundo. Ya no se atreven a decirnos que vivamos como en Cuba, pero sí pretenden engañar a los venezolanos con haberles devuelto la dignidad: «El petróleo es vuestro». La disonancia entre lo que entiende la izquierda por ambición (grandes conceptos) y lo que entiende el pueblo (abastecimiento, servicios, seguridad) no presagia nada bueno. Deberían contestar la gran pregunta: ¿puede haber dignidad sin poder ambicionar?
 


Tito Maccio Plauto
(Sársina, 254 a. C. - Roma, 184 a. C.)
Comediógrafo romano de origen umbro
 
 
b) El auge del separatismo catalán está muy relacionado con estos temas. La prosperidad catalana incluía una serie de bienes terrenales, propios de los partidos de derechas, con los que en Cataluña se vivía mejor que en el resto de España. Pero vino el tripartito con su idea de prosperidad tercermundista y la arruinaron. Tan es así, que a Convergencia le era más sencillo ambicionar la independencia que arreglar la economía. Entre todos han conseguido lo inimaginable: son menos independientes que otras comunidades que nunca pretendieron serlo, y menos prósperos, algo que nunca antes había ocurrido.
Le pregunto a un amigo del PNV por qué ETA decidió abandonar la violencia. Su respuesta impensable es: «Porque cambió su sentido de la prosperidad, ahora quiere la paz». Ni por un segundo me objeta que la paz existía antes y que ellos ambicionaban otra cosa. Los independentistas vascos coinciden en que para la salud mental de su pueblo la derrota nunca podrá ser reconocida.
 



c) La última del PSOE ha sido renunciar a la ambición con mayúsculas y proponer para Europa lo conseguido en Andalucía en los últimos treinta años. Un desvarío que ni describo. Se empieza abandonando la autoexigencia de tener gente de calidad en el banquillo y se termina oyendo cosas así. El colmo de la falta de ambición es poner objetivos que cualquiera cumpliría: reincidir en la ignorancia, mantener el nivel de paro, sacralizar la corrupción. A veces hacen pensar que una mayor ambición los alejaría del poder.
También votantes en el PP han estado a punto de renunciar a la prosperidad de volver a ser lo que fuimos, porque exigía sacrificios. Pero no es razonable suponer que por definición siempre haya que bajar impuestos, que el mercado sea perfecto o que la sociedad civil desarrollará las iniciativas necesarias. Si por miedo a perder votos tenemos que renunciar a nuestra prosperidad, no habremos ganado nada.


Susana Díaz Pacheco
(Sevilla, 1974)
Presidenta de la nauseabunda, por eremítica, Junta de Andalucía,
y faunístico ejemplar de político que sólo ha vivido de la política
 
 
d) Antes el mundo de la cultura era el de la investigación, la medicina, la cátedra, la tecnología, el arte. Ahora el mundo de la cultura se lo han apropiado los actores de cine y no lo hacen para estimular la excelencia, sino para denostar la ambición. Quieren ganar, pero no parecer ganadores. Les gusta el éxito, pero no valorar el esfuerzo. Vivir del estado más que del mercado, que es conservadurismo rancio. Llevan demasiados años abonados a una ideología que los lastra, como para reconocer cuando triunfan que se debe a otra cosa. De ahí que la noche de los Goya algunos de sus discursos sean de estética perdedora. El deseo progresista de educar al país en vez de aclararse y elegir entre lo que les gusta y lo que les conviene, o en vez de educarse también más ellos, puede incluso parecer presuntuoso. No solo buscan ganar, quieren, cuando lo hacen, disfrazarlo con sus ideas. Todo un comportamiento bipolar: denigrar a los americanos y aspirar a serlo.

 
Los progresistas se llenan mucho la boca con la palabra "igualdad",
pero luego se marcan una ceremonia elitista para lucir sus oropeles
 
e) Hoy millones de personas, desde Obama hasta un parado de Andalucía, jibarizan sus objetivos permutando la prosperidad exigente por convencionalismos que les permitan seguir tirando. Es el miedo a hacer, a no hacer, a dejar de hacer o a que me hagan. Mala doctrina para lograr prosperidad. La buena es optar de una vez entre utopías e intereses y admitir que ser de izquierdas permite objetivos personales ambiciosos. Para salir de la «progremediocridad» hay que valorar la ambición y focalizarla detrás de la prosperidad exigente. Un misionero en la India me recibió diciendo: «Bienvenido al mundo real». La regla puede fallar, pero hagámonos a la idea de que lo valioso requiere ambición. Esto es: deseo, formación, esfuerzo.
 


Hemos visto que a la ambición la suplanta en los débiles el miedo, y en los poderosos la presunción. Algún doliente vestido de Armani pudiera vender dignidad a los pobres, alardear de sentido perdedor, señalar que la competitividad es dañina, proclamar su solidaridad con el Tercer Mundo. No siempre, pero en algún caso, ambiciona algo indigno, le importan un pito los pobres, pretende subvenciones exclusivas, y su solidaridad internacional es una inversión en publicidad que de paso le desgrava.
En los últimos años, como no podíamos devaluar nuestra moneda, devaluamos nuestra prosperidad, pero una cosa es devaluar nuestra prosperidad, que puede ser algo pasajero, y otra nuestra ambición, que como valor moral es esencial. En la ambición de muchos radica el trabajo de todos. En el trabajo de todos, la prosperidad del país. Es el mensaje a transmitir.
 
(Artículo de opinión escrito por José Félix Pérez-Orive Carceller
que publicó el periódico “ABC” el miércoles 19 de marzo de 2014)
 
 
José Félix Pérez-Orive Carceller
(Logroño, 1946)
Abogado

sábado, 22 de marzo de 2014

Una escritora que lo pone todo en tela de juicio

  
Marta Sanz Pastor
(Madrid, 1967)
Narradora, ensayista, poeta y doctora en Literatura Contemporánea
 
UN POLÉMICO ENSAYO
 
"Estos textos son un oxímoron: parten de la radical convicción de que la literatura ya no le importa a casi nadie y a la vez pretenden hablar de la literatura desde un lugar que no sea su templo, su jardín vallado, su paraíso perdido"
 
"Es posible que también haya que desconfiar de la lateralidad, de los invisibles y los zombies que aspiran al trono. De la sombra y las conspiraciones. De lo mucho que vende la rebelión y de lo pronto que se apaga. De los que juegan a no decir y están diciendo; de los que se quejan de no ser escuchados y aprietan compulsivamente las teclas del sistema de megafonía; de los que, sin creer que forman parte del discurso dominante, cada día lo apuntalan"
 
"Jugamos al juego de una democracia
que, cuando posa, es muy fotogénica"
 
"¿Nos importa la cultura? ¿Pensamos que vale para algo? ¿Tiene la cultura alguna utilidad? ¿Y alguna utilidad específicamente política? ¿Por qué o para qué leemos? ¿Por qué o para qué escribimos? ¿Es necesario formularse las preguntas anteriores?"
 
"¿Qué espacios de la vida asociamos a lo cultural? ¿Existen ámbitos diferenciados para el trabajo político y el trabajo cultural? ¿Se puede hablar de la belleza desde la política y del paro desde la cultura? ¿Asistimos a actos culturales? ¿Quiénes son nuestros cantantes, pintores o músicos de referencia? ¿La cultura que apreciamos es la cultura del espectáculo? ¿Sólo el ocio es el momento de lo cultural? ¿Qué entendemos por cultura popular? ¿Es la cultura popular una cultura asequible, fácil, legible, desde un punto de vista intelectual? ¿Sólo la literatura política es literatura política, o toda la literatura lo es? ¿Sólo la Cultura es cultura? ¿Es la cultura ideología?"
 
"¿Afectan las crisis económicas a la creación cultural? ¿Está formada la cultura por una sucesión de acontecimientos? ¿Es dinámica o estática? ¿Hay una cultura del pobre? ¿Una cultura pobre? ¿Qué tienen los artistas de artesanos y los artesanos de artistas? ¿Existen los bienes intangibles? ¿Y una cultura intangible? ¿Es la cultura una religión? ¿Es la cultura el olvido? ¿La memoria? ¿Nos interesa la cultura sólo en tanto en cuanto educación? ¿Cómo se produce la relación de causa-efecto en las crisis: económica, educativa y cultural; o empieza por ser educativa, luego cultural y al final económica? ¿Y si comenzara siendo cultural, después económica, y por último, educativa?"



 "De verdad nos interesan estos asuntos o, en lo más profundo, estamos convencidos de que la cultura es siempre un cascarón de huevo, la voluta de una columna dórico-jónica, un bouquet, un aderezo, la guarnición que acompaña al filete?"
 
"La cultura no es sólo un artefacto lúdico
para ocupar los momentos de ocio"
 
"La cultura no es —o sí, pero no debería— sólo un espectáculo aunque, precisamente, en las épocas de crisis la cultura de entretenimiento y la cultura espectacular se utilicen como respiradero para aliviar las tensiones que produce una acrecentada alienación cotidiana"
 
"En las crisis les toca comer pan de borona a los de siempre. A los que deben asumir que las habas están contadas: quedarse sin casa, morir de un cáncer curable porque no llegan las pruebas, ser becario fósil o estar agradecido por un trabajo temporal de 400 euros al mes"
 
"La democracia, como en el chiste, es una forma de elegir entre susto o muerte: mandan los mercados y siempre votamos al FMI por culpa de una ley electoral injusta"
 
"Ojalá la lógica empresarial que dirige la vida de la gente, comunidades y países, deje también de gobernar una cultura que se legitima en función de su rentabilidad y de su presencia anestésica, pero no inocua, en los mostradores"
 
"¿Quiénes somos frente a la masa de los medios de comunicación y la fuerza de la banalidad?"
Botho Strauss
 
"El público lector busca mayoritariamente ese libro que responde a los cánones ideológicos invisibles de la normalidad construida desde los mensajes televisivos. La censura se aplica a lo que importa, a lo que repercute, a lo que trasciende. Lo literario ya no le importa a nadie"
 
 
Botho Strauss
(Naumburgo, 1944)
Novelista, dramaturgo y ensayista
 
 "Hubo un tiempo en que la masa de escritores —bloggers, twiteros, polemistas internáuticos, anónimos que hipócritamente aspiran a un nombre que se convierta en marca— no era superior a la masa de lectores"
Ignacio Echevarría
 
"Nadie salió indemne de la posmodernidad. Ahora toca luchar por la reivindicación y la recuperación de un espacio. Incluso hay que reivindicar la desprestigiada figura del autor"
 
"Quizá lo revolucionario sería que, ante la superioridad numérica de los que escriben frente a los que leen, todos nos hiciéramos lectores y sólo lectores"
 
"En la era de la comunicación y las comunicaciones experimentamos un efecto aislante"
 
"Quiero escuchar a los que tienen algo que decir. Porque lo han pensado dos veces. Porque han sudado tinta. Porque no basan su conocimiento en la maldad o en la ocurrencia. Quiero que vuelvan los eruditos. Contradigo el buenrrollismo de Ignacio Sánchez-Cuenca que se felicita por la desaparición, propiciada por el acceso al dato en internet, de la ancestral especie de los eruditos"
 
"Desconfío de la escritura colectiva
y de las performances"
 
"Vivimos en el momento de la cultura del neoliberalismo. Ojalá viviéramos en el momento de la cultura de la crisis del neoliberalismo"


Ignacio Sánchez Cuenca
(Valencia, 1966)
Sociólogo, ensayista y articulista
 
 "La cultura es una cristalización de la ideología. De la dominante, de la hegemónica que no se siente como tal ideología. La cultura como artefacto ideológico conforma la visión del mundo y el espacio sentimental de los seres humanos"
 
"Toda la cultura encarna
un posicionamiento ideológico"
 
"Existe una cultura de alambrada electrificada"
 
"La cultura popular no es lo mismo que la cultura basura. La cultura popular no es la cultura fácil. Se trata de encontrar un punto intermedio entre el elitismo y lo populachero, lo cómodo, lo reconocible, lo que resulta confortable y reconfortante en lugar de inquietante y transformador"
 
"Debería haber sitio para todo, pero cuando me doy cuenta de que todo son canciones bobas, incluso me da por escribir un poema hermético"
 
"La literatura no ha perdido su centralidad debido al arrinconamiento de los escritores, sino a la progresiva insignificancia a la que la viene reduciendo su mansa adaptación a las condiciones creadas por la sociedad de consumo"
Ignacio Echevarría

"Como receptores culturales todo nos carga, asumimos que la cultura ha de ser un bálsamo. No admitimos que nadie nos importune, nos saque de nuestras casillas, nos diga que no somos tan listos como nos creemos"



Ignacio Echevarría
(Barcelona, 1960)
Crítico literario, editor, conferenciante y articulista
 
 "La cultura no dialoga sólo con la cultura. No es sólo erudición ni una serie encadenada de notas a pie de página. Los objetos culturales dialogan entre sí, pero fundamentalmente dialogan con lo real: parten de la realidad y a la realidad vuelven"
 
"Pese a la generalizada creencia de que el escritor es un ser mítico que vive gracias a anticipos millonarios, al proletariado de los escritores nunca se le paga lo que de verdad cuesta su libro: el precio oscila entre nada y menos de un euro por hora"
 
"Los escritores que no hablan de dinero —qué elegancia— son los que viajan en business. En literatura también existe la lucha de clases"
 
"Con la excusa de la crisis cada vez es más corriente no pagar las colaboraciones en prensa, los informes de lectura o el trabajo como jurado"
 
"Las diferencias políticas, derivadas de la desigualdad política o de la explotación económica, se naturalizan y neutralizan bajo la forma de diferencias culturales"
 
"Slavoj Zizek se opone a esa mentalidad de oenegé donde las caridades nos ayudan a vivir la ficción de que somos buenos"
 
"El regodeo visual en las instantáneas de una desgracia particular no ayuda a reconstruir el porqué de la catástrofe: actúa como distracción para que nos sintamos mejores"
 
"Gran parte de la cultura de la izquierda se ha asociado tradicionalmente al ternurismo, exactamente igual que la cultura más conservadora a la ñoñería"


Slavoj Zizek
(Liubliana, Eslovenia, 1949)
Filósofo neomarxista, psicoanalista y crítico cultural
 
 "Vemos una peli, soltamos una lágrima, nos vamos a casa con la conciencia un poco más blanca, apaciguada, sintiéndonos parte de un grupo sensible y sufriente"
 
"Pero el lenguaje no debería servir para convertir la miseria en un escenario conmovedor y, de algún modo, hermoso. Hay que escribir —otra vez— feo de lo feo"
 
"La estética de la ternura encarna una ética inmovilista y reaccionaria que hace de las pequeñas catarsis íntimas su razón de ser. Y termina convirtiendo la tragedia en cursilería, lo intolerable en una pastilla para hacer bien la digestión"
 
"Los artistas de la primera mitad del siglo XX no habían necrosado su mirada ni buscaban complacer al público. Ahora procuran hacerlo, y más perversamente todavía, los artistas de izquierdas buscan complacer al público de izquierdas. Son su grupo meta, su target"
 
"Se legitima como cultura lo que se publicita como tal y lo más frecuente es que la experiencia cultural quede reducida al consumo televisivo"
 
"Los productos culturales propios de una deshonesta ideología que juega a no serlo —la posmodernidad— apuntalan valores como el desprestigio de la racionalidad, la invalidez de los lenguajes, y en consecuencia, la perniciosa peligrosidad de los constructos ideológicos. Conceptos como el de la relativización de los significados apuntan en direcciones tan demagógicas como la de que el lector —el intérprete cultural— es el responsable, absoluto y último, de la destilación de significados de un texto, pero desde esta perspectiva nada podría aprenderse"



Marta Sanz en su faceta de activista cultural
 
"Hay escritores cursis. Pedantes, abstrusos y lipogramáticos. Comerciales, oportunistas, basurillas, desvergonzados, fanáticos y rijosos. Escritores que no se toman en serio a sí mismos. Escritores que no saben poner las comas y escritores que buscan un sillón en la Academia. Juguetones y sesudos, rurales y anoréxicos. Exagerados, pretenciosos, llorones y autocompasivos. Escritores acojonados. Macarras, alcohólicos, envidiosos, costumbristas y más pesados que un plomo. Preocupadísimos por la pela, la posteridad o los Me gusta. Escritores que parecen escribir en chino. Hiperactivos. espectaculares. Gafapastas o de elegancia british. Escritores que le toman el pelo al lector o que hablan con la boca pequeña. De piñón. Soberbios y narcisistas. Perezosos, engreídos, vanidosos, insoportables, muermos y jodidamente intelectuales... También hay escritoras con los mismos defectos"
 
"El lector siempre tiene razón. Parece ser que su legitimidad nace del derecho que le da haber gastado tiempo y dinero"
 
"Los lectores con sus interpretaciones completan el significado de un texto: a veces el resultado es deslumbrante, otras veces es el lector quien estropea un libro. Fomentar la soberbia del lector es una estrategia publicitaria de la sociedad de consumo. Pero yo soy una lectora, no el cliente de un supermercado"
 
"La comunidades electrónicas no construyen nada, siempre terminas con nada. Somos animales bailadores"
Kurt Vonnegut
 
"Vivimos en la demagógica —que no democrática— entronización de la opinión individual ("pseudopinión" en el sentido adorniano del término) que tampoco nos ayuda, pues ni existen opiniones inocentes ni todas las opiniones valen lo mismo"
 
"Igual que hay libros mejores que otros libros, existen lectores más cualificados que otros lectores"
 
"La crítica podría volver a ser lo que una vez fue: el juicio de unos expertos que no se limitan a registrar los gustos dominantes, sino que irrumpen con propuestas inesperadas"


Kurt Vonnegut
(Indianápolis, 1922 - Nueva York, 2007)
Escritor estadounidense de origen alemán

"Cada vez se asume con mayor naturalidad la connivencia entre cultura y negocio, así como la noción demagógica del lector como consumidor cultural, como cliente a quien el artista-bufón complace, recrea, deleita e impermeabiliza de las agresiones de la vida cotidiana"
 
"La aquiescencia con los parámetros de la ideología invisible es a menudo el secreto del éxito, ya que se produce una sintonía entre las fórmulas retóricas del arte y la conciencia o el imaginario colectivo"
 
"Harían falta cabezas dispuestas a cuestionar
la panacea tecnológica y el orden establecido"
 
"En los tiempos que corren, quizá hasta los famosísimos novelistas del boom tendrían problemas para hacerse un hueco en los catálogos de las editoriales: su experimentalismo, su margen de ilegibilidad, la resistencia que el texto pueda ofrecer al lector, jugarían en su contra, los dejarían en los márgenes, incluso quizá en el limbo de un núcleo literario y editorial copado por autores de una narrativa vampírica o templaria concebida para un lector peter-pan con una mentalidad de eterno adolescente"
 
"Ingenios como el e-book no aportan nada nuevo porque el libro ya está inventado. El e-book no responde a una necesidad real o a una necesidad futura que debería ser cubierta, como podría ser la necesidad de hablar a distancia en el caso del teléfono. Además, el e-book es un objeto de consumo sujeto a la obsolescencia electrodoméstica programada, es decir, que en poco tiempo se rompe"
 
"El profesor, crítico y director de escena César de Vicente fue a la feria del Libro de Madrid para regalar ejemplares de El homóvil que iban a destruirse. Pocos se quisieron llevar el libro: tenemos una desconfianza enfermiza hacia lo gratis y también desconfiamos de lo que se vende poco"
 
"La cultura constituye el placebo, el elixir del olvido, la fast food cultura —lo uso y lo tiro, lo como y lo evacúo— que necesitan hombres y mujeres atenazados por una vida cotidiana que prefieren no ver y de la que necesitan descansar a través de las ficciones. En este sentido, la literatura —y especialmente las narraciones— no sería muy distinta del pan y el circo, del pan y los toros, del pan y el fútbol, o del pan y las telenovelas que caracterizaron a multitud de regímenes totalitarios y que hoy caracteriza a las democracias liberales que fomentan el concepto de una cultura de prestigio donde la cantidad —el número de ventas— es el criterio para establecer la calidad de una obra"
 
[Fragmentos tomados de Sanz Pastor, Marta: No tan incendiario (Textos políticos que salen del cenáculo), Cáceres, Editorial Periférica, 2014, 1ª edición, (colección "Pequeños tratados", nº 15), pp. 188]
 
 
El diseño de esta colección es de Julián Rodríguez

viernes, 21 de marzo de 2014

El escritor que sobrevivió a la muerte retratándola


 
 Juan Ruiz
Arcipreste de Hita
(Alcalá de Henares, Madrid, ¿1284? - ¿1351?)
Clérigo y poeta de carácter narrativo 

DE CÓMO MURIÓ LA TROTACONVENTOS
Y CÓMO EL ARCIPRESTE HACE SU PLANTO
 
Un filósofo dijo y en su libro se anota:
con pesar y tristeza el ingenio se embota.
Yo, con pena tan grande, no puedo decir gota
porque Trotaconventos ya no anda ni trota.
 
Así fue, ¡qué desgracia!, que mi vieja ya es muerta,
¡grande es mi desconsuelo! ¡murió mi vieja experta!
No sé decir mi pena, mas mucha buena puerta
que me ha sido cerrada para mí estaba abierta.
 
¡Ay muerte! ¡Muerta seas, bien muerta y malandante!¡Mataste a la mi vieja! ¡Matárasme a mí antes!
¡Enemiga del mundo, no tienes semejante!
De tu amarga memoria no hay quien no se espante.
 
Muerte, a aquél que tú hieres arrástraslo, cruel,
al bueno como al malo, al noble y al infiel,
a todos los igualas por el mismo nivel;
para ti reyes, papas, valen un cascabel.
 
No miras señorío, familia ni amistad,
con todo el mundo tienes la misma enemistad,
no existe en ti mesura, afecto ni piedad,
sino dolor, tristeza, aflicción, crueldad.
 
Jamás nadie de ti se ha podido esconder
y ninguno ha podido contigo contender,
tu venida funesta nadie puede entender;
cuando llegas, no quieres dilación conceder.


 
 Abandonas el cuerpo al gusano en la huesa,
el alma que lo anima arrebatas con priesa,
no existe hombre seguro en tu carrera aviesa,
al hablar de ti, muerte, el pavor me atraviesa.
 
Eres de tal manera del mundo aborrecida
que, por mucho que sea un hombre amado en vida,
tan pronto como llegas con tu mala venida,
todos se apartan de él, como de res podrida.
 
Aquellos que buscaron en vida su compaña
aborrécenlo muerto, como materia extraña,
parientes y amigos le abandonan con saña,
huyen de él y se apartan, como si fuese araña.
 
De padres y de madres, de sus hijos queridos,
de amigas y de amigos, deseados, servidos,
de mujeres leales tantos buenos maridos,
cuando tú vienes, muerte, ya son aborrecidos.
 
Haces al que era rico yacer en gran pobreza:
no conserva una miaja de toda su riqueza;
quien, vivo, era apreciado por su mucha nobleza,
muerto es ruin, hedionda, repugnante vileza.
 
No existe ningún libro, disertación ni carta,
ni hombre, sabio o necio, que de ti  buen departa;
lo que viene de ti sólo males ensarta,
sólo al cuervo contentas, que de muertos se harta.



Cuervo común
(Corvus corax)
Un ave paseriforme inteligente, omnívora y oportunista
 
Tú prometes al cuervo que siempre le hartarás,
mas el hombre no sabe cuándo, a quién matarás;
el que hacer puede un bien, hágalo hoy; valdrá más
que esperar a que vengas con tu amigo “cras-cras”.
 
Señores, no queráis ser amigos del cuervo:
temed sus amenazas, mas no atendáis su ruego.
El bien que hacer podáis, hacedlo desde luego,
quizá estaréis mañana muertos; la vida es juego.
 
La salud, la existencia muy deprisa se muda,
al momento se pierden cuando el hombre descuida.
El bien que harás mañana es palabra desnuda,
vestidla con las obras antes que muerte acuda.
 
Quien mal juego porfía se arruina y no cobra,
piensa que tendrá suerte y halla mala zozobra.
Amigos, daos prisa en hacer buena obra,
pues, si viene la muerte, ya toda cosa es sombra.
 
Muchos piensan ganar cuando dicen: “¡A todo!”,
pero luego, un azar cambia el dado a su modo.
Busca el hombre tesoros por tener acomodo,
viene entonces la muerte y le deja en el lodo.
 
El habla pierde luego, pierde el entendimiento:
de sus muchos tesoros, de su amontonamiento,
no puede llevar nada, ni aun hacer testamento,
y los bienes logrados se pierden en el viento.


 
Desde que sus parientes la su muerte barruntan
para heredarlo todo a menudo se juntan.
Ni por la enfermedad al médico preguntan,
y si él ofrece curarla, como ofensa lo apuntan.
 
Aun los más allegados, los hermanos y hermanas
ya no ven el momento de doblar las campanas;
más aprecian la herencia cercanos y cercanas,
que no al pariente muerto ni a sus barbas canas.
 
Cuando con mucha prisa luego lo quieren enterrar,
temen que alguien las arcas vaya a descerrajar,
la misa de difuntos no quieren retrasar,
de todos sus tesoros le ponen chico ajuar.
 
No dan por Dios al pobre, ni ofrecen sacrificios,
ni dicen oraciones, ni cantan los oficios;
lo más que, a veces, hacen herederos novicios
es dar voces al sordo, pero no otros servicios.
 
Entiérranlo contentos y, desde que fin dan,
tarde o nunca, a disgusto, por él misa oirán,
pues lo que ellos querían ya encontrado lo han:
ellos cogen la hacienda, el alma va a Satán.
 
[Fragmento de un poema escrito por don Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, en el Libro de buen amor, Madrid, Castalia, 1991, 17ª edición, (versión de María Brey Mariño), pp. 275]
 

El diseño de la cubierta es de Víctor Sanz

jueves, 20 de marzo de 2014

El capitalismo no es la meta final de la humanidad




SOBRE LA POSTERGACIÓN DE LAS PERSONAS POR PRODUCTOS E IMÁGENES

"La crítica del valor afirma que el capitalismo no está viviendo una fase de expansión triunfal ni constituye, en forma de democracia y economía de mercado, un estadio final e insuperable de la humanidad"
 
"Sólo el recurso cada vez más masivo al capital ficticio de los mercados financieros ha impedido, durante los últimos decenios, que esta crisis de la economía real llegara a estallar"
 
"La crisis final no equivale a un día X en que todo se detiene, sino a la progresiva imposibilidad de que el sistema capitalista siga funcionando"
 
"La mengua del pastel capitalista en conjunto y la lucha cada vez más encarnizada por los restos —mediante fusiones y deslocalizaciones, la derogación de las garantías sociales y el retorno de formas salvajes de explotación— han traído consigo un empobrecimiento de las clases medias que nadie había previsto"
 
"Las denuncias de las injusticias distributivas están, por supuesto, justificadas; sin embargo, por lo general sirven para eludir la necesidad de una ruptura categorial con el valor y el dinero, el mercado y el Estado, el capital y el trabajo"

"La infantilización de los espectadores no es un efecto secundario del espectáculo o de la industria cultural, sino la realización de sus objetivos antiemancipatorios"

"El ideal de la industria cultural es rebajar el nivel mental de los adultos al de niños de once años"
Theodor Adorno


 
Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno
(Frankfurt, Alemania,  1903 - Viège, Suiza, 1969)
 Filósofo e intelectual alemán

"El espectáculo constituye un proceso
de banalización y homogeneización"
 
"La sociedad mundial de la mercancía ya no es capaz de seguir creciendo ni, por tanto, de integrar a los que están al margen"
 
"Ninguna dialéctica histórica garantiza el paso del capitalismo a una sociedad emancipada. La caída en la barbarie sigue siendo una posibilidad nada remota"
 
"El capitalismo ya no es un sistema que oprime desde el exterior a unos sujetos humanos sustancialmente distintos del sistema mismo. Hoy en día, el capitalismo crea unos sujetos que ven en el mundo entero unos simples medios para realizar sus propios intereses"
 
"La cultura del narcisismo se ha convertido
en un fenómeno de masas"
 
"La acción continua de los mass media y la eliminación simultánea de la realidad y de la imaginación en favor de una chata reproducción de lo existente, la flexibilidad permanentemente impuesta a los individuos y la desaparición de los tradicionales horizontes de sentido, la devaluación conjunta de lo que constituía una vez la madurez de las personas y de lo que era el encanto de la niñez, reemplazados por una eterna adolescencia embrutecida, todo eso ha producido una verdadera regresión humana de grandes dimensiones que puede calificarse de barbarie cotidiana"

"En un principio el espectáculo no dice más que esto: lo que aparece es bueno; y lo que es bueno, aparece. Aunque después no promete ya ni eso, sino que se limita a decir: es así"
Guy Debord


Guy Ernest Debord
(París, 1931 - Bellevue-la-Montagne, 1994)
Filósofo, ensayista, escritor y cineasta

"Se trata de la transformación de la economía de medio en fin, fundada en la oposición entre el valor de cambio y el valor de uso, de lo cual deriva la subordinación de la cualidad a la cantidad, de los fines a los medios, de los seres humanos a las cosas"
 
"Un resentimiento sin fin, un odio indiscriminado hacia el mundo entero es consecuencia de la sociedad de la competición"
 
"Las cosas y las necesidades no se reconocen en su cualidad propia, sino que se las priva de ésta para economizarlas, es decir, para convertirlas en mera gelatina (Marx) de la valorización y, por tanto, en mero material indiferente. El ejecutor de esa indiferenciación del mundo es la competición total"
 
"Hanna Arendt habló de una cultura de la pérdida de sí, de la pérdida de sí mismos por parte de los individuos desarraigados, y de un debilitamiento del instinto de conservación debido a la sensación de que uno mismo no importa, de que el propio yo se puede sustituir en cualquier momento y en cualquier lugar por otro"
 
"El capitalismo es una cultura de la muerte no menos que una cultura de la búsqueda del beneficio. Las reacciones de quienes se ven excluidos de los beneficios materiales tienden a reproducir los mismos mecanismos de destrucción ciega y de autodestrucción, consecuencia de un odio profundo hacia sí mismos"
 
"Las reacciones contra la barbarie capitalista acaban siendo a menudo (aunque no siempre) bárbaras ellas mismas, justificando así el recrudecimiento de las medidas represivas. Entonces puede parecer que el círculo nihilista se cierra sobre sí mismo"
 
"La economía actual nos lleva a una transformación progresiva de la humanidad en residuos humanos"
Zygmunt Bauman


Zygmunt Bauman
(Poznan, Polonia, 1925)
Filósofo, sociólogo y ensayista
 
"La humanidad misma se torna superflua cuando ya no es necesaria para la reproducción del fetiche-capital. Hay cada vez más personas que ya no sirven para nada, ni siquiera para ser explotadas, mientras se les arrebata cualquier otro medio de subsistencia. Y los que todavía disponen de recursos hacen de ellos un uso pésimo. En estas circunstancias, las viejas recetas sirven para poco en un mundo que ha cambiado tanto"
 
"¿Por qué estamos tan seguros de que el propio capitalismo haya de escapar al ciclo de nacimiento, crecimiento y muerte? ¿No podría ser que contenga unos límites intrínsecos a su desarrollo, unos límites que no residen solamente en la existencia de un enemigo declarado (el proletariado, los pueblos oprimidos) ni en el agotamiento de los recursos naturales?"
 
"La producción capitalista de mercancías contiene, desde el inicio, una contradicción interna, una verdadera bomba de relojería colocada en sus mismos fundamentos: no se puede hacer fructificar el capital ni, por tanto, acumularlo, si no es explotando la fuerza de trabajo"
 
"El empleador que recurre a una nueva tecnología sale ganando, ya que sus obreros producen más, pero el sistema entero sale perdiendo, dado que las tecnologías reemplazan al trabajo humano. El valor de cada mercancía particular contiene, por tanto, una porción más exigua de trabajo humano que es, sin embargo, la única fuente de plusvalía, y por tanto, de beneficio. A largo plazo el desarrollo de la tecnología reduce los beneficios en su totalidad"
 
"Paradójicamente, los aumentos de productividad posibilitados por la microelectrónica han llevado al capitalismo a la crisis"
 
"El neoliberalismo fue la única manera posible de alargar un poco más la vida del sistema capitalista cuyos fundamentos nadie —ni en la derecha ni en la izquierda— quería cuestionar seriamente. Gracias al crédito, muchas empresas y muchos individuos lograron conservar durante mucho tiempo una ilusión de prosperidad"


La codicia de los explotadores busca todo tipo de pretextos para justificar la precarización del empleo, lo cual termina perjudicando al sistema por haber empobrecido a los ciudadanos, dado que merma su papel como consumidores que lo sostengan
 
 "La lucha de clases no ha sido otra cosa que el motor del desarrollo capitalista y jamás podrá conducir a su superación. La democracia no es el antagonista del capitalismo sino su forma política, y ambos han agotado su papel histórico"
 
"La burguesía y el proletariado, con sus intereses o su avidez de ganancias, se creen actores de un sistema del que en verdad son sólo el engranaje"
 
"Pedir precios justos (por ejemplo, para el tercer Mundo), es tan insensato como pedir una presión atmosférica justa, porque significa dirigirse como si fuera un sujeto a algo que no es un sujeto"

"La sociedad misma lo ha reducido todo a mercancía. En una economía de mercancías no cuenta la utilidad del producto, sino únicamente su capacidad de venderse y de transformarse, por mediación del dinero, en otra mercancía"
 
"Como grupo social basado en idénticas condiciones de trabajo, de vida, de cultura y de conciencia, el proletariado no fue el producto principal del capitalismo, sino más bien un residuo feudal. Con su lucha por integrarse plenamente en la sociedad capitalista, el proletariado en verdad ha ayudado al capitalismo a desplegarse y alcanzar su plena realización"

"El tiempo libre no es tiempo liberado, sino un espacio funcional secundario del capital. No se trata de un ocio libre, sino más bien de un tiempo funcionalizado al servicio del consumo permanente —y sumamente fatigoso— de las mercancías. El hombre capitalista de hoy es trabajador no sólo cuando está ganando dinero, sino también cuando lo gasta"


Andrés Rábago García
"El Roto"
(Madrid, 1947)

"El desempleo bajo el capitalismo ni siquiera es tiempo libre, sino únicamente tiempo de pobreza. No se invalida el principio del trabajo, sino la existencia de quienes no lo tienen. El trabajo de los parados consiste en el penoso deber de buscar otro trabajo"

"El espectáculo es el momento en el que la mercancía ha conseguido la ocupación total de la vida social. Nuestra época prefiere la copia al original., como dice Debord citando a Feuerbach. Según Debord, el espectáculo es el triunfo del parecer y del ver, donde la imagen sustituye a la realidad"

"Sólo aquello que no se somete al principio de intercambio defiende la ausencia de dominación"
Theodor Adorno
 
"Si la primera fase de la dominación de la economía sobre la vida entrañó una evidente degradación del ser al tener, ahora se está pasando del tener al parecer"

"Hoy en día la negatividad radical podemos abandonarla tranquilamente en el desorden imperante, pues sabe practicarla mejor que los mejores nihilistas. Lo que hoy hace falta es, como decía Hegel, la negación de la negación o —para decirlo con Averroes— la destrucción de la destrucción"

[Fragmentos tomados de Jappe, Anselm / Kurz, Robert / Ortlieb, Claus Peter: El absurdo mercado de los hombres sin cualidades (Ensayos sobre el fetichismo de la mercancía), Logroño, "Pepitas de calabaza editores", 2014, 2ª edición, (traducción de Luis Andrés Bredlow y Emma Izaola), pp. 221]
 

 La 1ª edición en español de este conjunto de ensayos se publicó en 2009