martes, 28 de junio de 2016

Sobre los intersticios de la experiencia creadora

 
[Cabré, Jaume: Las incertidumbres (Sobre la creación del mundo), Barcelona, Destino, 2016, (título original: Les incerteses/Sobre la creació del món), (colección "booket" de bolsillo), (traducción de Ricardo Vela), pp. 184, pvp. 7'64 euros]
 
LAS INCERTIDUMBRES
(SOBRE LA CREACIÓN DEL MUNDO)
 
Manual para navegantes del océano literario emprendido por este autor de apellido torero que no puede evitar traernos el recuerdo de aquel seductor Mario Cabré que conquistó el corazón de Ava Gardner aunque, seguramente, no guarden entre sí ningún parentesco. Comienza con una declaración de intenciones que debería respetar todo escritor con intenciones artísticas: la de evitar repetirse, y en este caso, por la obsesión de no incurrir en la pesadez de la pedantería.
 
 
Ava Lavinia Gardner
(Brogden, 1922 - Londres, 1990)
y
Mario Cabré Esteve
(Barcelona, 1916 - 1990)
cuando vivieron un idilio en la década de los cincuenta del pasado siglo
 
Reconoce en el proemio que con el tiempo las dudas se le han agigantado. En efecto, no es lo mismo tener la falsa seguridad de saberlo todo acerca de algo conociendo apenas unos datos, que profundizar y darse cuenta de cuánto era lo que abarcaba e intentar dominarlo todo. Lo paradójico es que, cuando uno es joven, disimula su ignorancia con la contundencia de las afirmaciones rotundas, mientras que cuando uno alcanza la senectud, las dubitaciones lo hacen parecer un ignorante a pesar de saber mucho más que entonces.
 
 
Novela ganadora del "Premio Ciudad de Barcelona" en 2014
 
Jaume Cabré expone aquí su modo de trabajar: sin ideas preconcebidas, encontrando después de mucho buscar, sin ideales a los que aproximarse, y con un terrible horror vacui al acabar una novela. De vez en cuando debe recordarse que “el novelista trabaja con personajes, no con personas”. Es evidente el grado de compromiso pasional que muestra con la literatura, algo que parece estarse perdiendo en favor del negocio contractual del que parecen surgidos tantos libros recientes.
 
 
Obra narrativa que rinde homenaje a la música clásica, la pintura
y la historia europea a través de un entramado de pasiones
 
Dice una verdad como un puño: la lectura es el alimento del escritor, y además, la que le consuela cuando no está escribiendo. Nos habla de lo enriquecedor que es tratar de ver el mundo con otros puntos de vista y hace confesión de estreñimiento creativo al reconocer lo que le cuesta escribir un artículo de opinión para un periódico. En verdad, estamos ante un autor que se toma la profesión muy en serio. Así nos va: quienes saben escribir no lo hacen por lo que les cuesta y encima no se lo remuneran; y quienes no saben escribir (no tienen sentido del ritmo de la frase, ignoran qué sea el tono, manejan un léxico muy pobre, etcétera) lo hacen gratis por la vanidad de la foto aunque sus textos sean intragables.
 
 
Un inocente es acusado de un crimen que no cometió en la Barcelona
de 1799 para tapar las implicaciones de un poderoso juez en el caso
 
Este opúsculo cumple la función de libro de autoayuda para los literatoparlantes y letraheridos de los que cada vez van quedando menos especímenes auténticos. Salpicado con unas gotitas anecdóticas de recuerdos de infancia en Barcelona y otras aventuras varias, es un libro honesto y sin pretensiones. Desde su humildad se permite frases tan sabias y de sentido común como ésta: “El escritor, cuando escribe, lee lentamente, muy lentamente”. Y total, para que un lector pase rápidamente, y a lo mejor muy por encima, una sola vez en su vida, pues muy pocos lectores practican la relectura. Asunto del que, visto el panorama literario actual, habría que culpabilizar también a los escritores. Sí, habría que sancionarlos con releer porque escriben con demasiada superficialidad y desgarbo. Pero esto no lo dictamina Jaume Cabré: es una deducción a la que invita su avezada escritura.
 
 
Un hombre insatisfecho con su pasado decide echar
la vista atrás y hacer repaso de lo que ha sido su vida
 
El autor se da cuenta de que “estamos en el siglo de la forma como contenido: el siglo del diseño, de la apariencia, de la moda, del culto a lo externo que conduce a una crisis de la interioridad”. Diagnostica que vivimos en medio de una crisis de valores alarmante: “crisis del valor del esfuerzo, del valor de la ganancia no inmediata, sino preparada con paciencia. Crisis del valor que no se ve ni se toca, sino que se imagina”. ¡O tempora, o mores! Nihil novum sub solem.
 
Una historia sobre los entresijos olvidados de la Guerra Civil española
cuyos ecos perduran hasta la transición democrática y nuestros días
 
Cabré utiliza un criterio para distinguir la buena de la mala literatura. Si es buena, nunca nos deja indiferentes. Porque “el arte hurga y descubre, conmociona”. Está bien, es un buen principio. Pero hay otros, como que la buena literatura tiende a propiciar escribir y no a dejarte sólo leyendo. “La literatura, el arte, siempre te hacen sobrepasar la realidad y te hacen entrar en el mundo de verdad, el interesante”. Buena reformulación del mito platónico de la caverna. Sí, Jaume Cabré está imbuido por completo del veneno de la literariedad. Podemos estar seguros de que con él no perdemos el tiempo: es un escritor conspicuo. Pasen y lean este libro: no les defraudará a quienes aman el arte de disponer con belleza las palabras. Ahora bien, no esperen a un Chateaubriand destilando una prosa exquisita en el alambique de su ingenio, porque Cabré, muy a mi pesar y no sé si al suyo, no es un escritor galante del serio siglo XVIII ni del XIX idealista, sino más bien del denso XX y del intrincado XXI.
 
(Reseña escrita por Andrés González Déniz)
 
 
Jaume Cabré Fabré
(Barcelona, 1947)
Escritor, guionista, filólogo y profesor en la Universidad de Lérida

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