jueves, 18 de diciembre de 2014

Aquellos poemas de cuando éramos revolucionarios

 
Claes-Johan Rudolf Andersson
(Helsinki, Finlandia, 1937)
Psiquiatra, político, escritor, poeta y músico de jazz
 
I
 
Robadnos y llamadlo economía nacional.
Quitadnos nuestras casas
y llamadlo planificación regional.
Humilladnos y llamadlo asistencia social.
Volvednos locos y llamadlo higiene mental.
Envenenadnos y llamadlo
conservación del medio ambiente.
Adormecednos y llamadlo ideología de consumo.
Dejadnos en el paro y llamadlo reconversión.
 
 
A pesar de ser finlandés de nacimiento, Claes Andersson
ha escrito casi toda su obra literaria en el idioma sueco
 

Confundidnos y llamadlo publicidad.
Vended nuestros cuerpos
y llamadlo libertad sexual.
Engañadnos y llamadlo política de rentas.
Cosificadnos y llamadlo nivel de vida.
Escarneced nuestro trabajo
y llamadlo jubilación anticipada.
Mentidnos y llamadlo libertad de expresión.
Tiranizadnos y llamadlo democracia.
 
(1974)
 
 
Claes Andersson en el recogimiento de su biblioteca
 
II
 
El capitalismo nos moleculiza.
Crea desconfianza entre nosotros.
Oculta nuestra comunidad de intereses.
Cosifica nuestra vida.
Destruye nuestra solidaridad.
Nos oculta nuestros genuinos valores vitales.
Nos impone necesidades artificiales.
Abarrota nuestra vida de cacharros.
Acentúa las abismales diferencias
de ingresos y fortunas.
Acumula conocimientos
para una tecnocracia corrupta.
 
 
Este escritor ha sido miembro del Parlamento de Finlandia por la Alianza de la Izquierda en dos períodos (1987-1989 y 2007-2008)
 
Nos impide encontrar alternativas positivas.
El capitalismo trabaja con eficacia
en el mundo, en nuestra sociedad,
en nuestro corazón.
No estamos en armonía con nosotros mismos.
No somos felices.
El sentido de culpabilidad
se pega a todo lo que tocamos.
No somos solidarios.
Nadie nos ama.
Nos odiamos nosotros mismos.
Odiamos a todos los demás.
 
(1969)
 
(Poemas escritos por Claes Andersson)
 
 
Todos los contestatarios de aquel Mayo del 68 francés
se integraron en el sistema que iban a derribar y que tanto criticaron

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