martes, 2 de mayo de 2017

Una loca noche de fiesta totalmente disparatada

 
La cinta dura 93 minutos y la banda sonora corre
a cargo del guitarrista y compositor Lyle Workman
 
21 AND OVER
(NOCHE DE MARCHA)
(2013)
 
Una comedia divertida con una trama vertiginosa. Al estilo de “Despedida de soltero” (“Bachelor party”, 1984), “Tu primera vez” (“American pie”, 1999) o “Resacón en Las Vegas” (“The Hangover”, 2009), la historia que desarrolla consiste en un rito de iniciación al estilo norteamericano. Pura antropología. Aquí se ve el paso a la edad adulta de un muchacho estadounidense con orígenes chinos al cumplir los veintiún años. Dos viejos amigos de la escuela secundaria (Casey y Miller) lo visitarán para disfrutar de una juerga. A pesar de sus reticencias iniciales, pues a la mañana siguiente muy temprano el protagonista debe acudir a una importante entrevista médica que determinará el futuro de sus estudios, el joven Jeff Chang terminará cediendo con la excusa de que sólo se tomará una copa.
 
 
Justin Jitae Chon
(Garden Grove, California, USA, 1981)
Realiza un papel de capullo bisoño absolutamente creíble
 
El resto de la narración es un carrusel de situaciones imprevistas y jocosas. El momento en que el protagonista confunde un tampón con un caramelo y lo mastica hasta tragárselo es desternillante. El cine tiene la capacidad de servir como documento que refleje una época y esta película, sin pretensión sociológica ninguna, consigue transmitir la forma de pensar de los jóvenes: a divertirse que son dos días. Se nota que cada nueva generación quisiera imponer su visión lúdica y hedonista de la vida, como ya lo hicieron los hippies en los sesenta, sin embargo, lo que queda de todo aquello es un barrio marginal de drogadictos en Copenhague llamado Christiania y algún vejestorio chalado con el pelo canoso y largo.
 
Miles Alexander Teller
(Downington, Pennsylvania, USA, 1987)
Se erige en el principal personaje estelar de la película. Literalmente se come la pantalla él solo desbancando al resto del reparto
 
Sin entrar en mayores consideraciones, lo que pretenden Jon Lucas y Scott Moore, escritores y directores de este film, es que el espectador se lo pase bien. Y lo consiguen sobradamente. El género cómico es muy difícil y desgraciadamente está emparentado con lo ridículo, de ahí el menosprecio que sufre. Se le mira por encima del hombro, pero la risa forma parte de lo mejor del repertorio humano y hay que agradecerle a todo el equipo de filmación que lograra hacernos pasar un buen rato. Su trabajo ha recibido críticas negativas, algo que por fortuna debe importarles un bledo, puesto que la recaudación no ha hecho caso a los sesudos analistas cinematográficos: costó hacerla 13 millones de dólares y logró recaudar 48.
 
 
Sarah Wright Olsen
(Louisville, Kentucky, USA, 1983)
The all-american dream girl. Una sabia mezcla de la azarosa naturaleza entre Farrah Fawcett-Majors y Olivia Newton-John
 
Rodada en la Universidad de Washington, los exteriores producen cierto encanto por los cuidados jardines del campus. También invita a la nostalgia por aquellos tiempos en que la universidad era un sitio que servía para algo más que para colgar un título en la pared. Hoy es un lugar donde básicamente los estudiantes son clientes que suman créditos mientras van en busca de becas de intercambio para viajar, beber y pasárselo en grande.
 
(Reseña escrita por Andrés González Déniz)
 
 
Skylar Astin Lipstein
(Nueva York, USA, 1987)
A pesar de tener más dotes para el drama, supo dar la imagen de chico que pretende tener fundamento y buscarse una novia en serio

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