lunes, 20 de marzo de 2017

Da nobis panem nostrum et dimitte debita nostra

 
"La cesta de pan"
(1926)
Salvador Dalí
(Figueras, 1904 - 1989)
 
PANIS NOSTER,
SANCTIFICETUR NOMEN
 
El pan que se llamó “mersu”
en la antigua Acadia
fue hecho con harina y agua,
leche, aceite, cerveza o dátiles.
En la diosa Ceres está la raíz “ker”,
cuyo alcance semántico implica “crecer”
la semilla sobre el lecho arado.
“Pā” es nutrir y proteger en indoeuropeo
y el vocablo “pastor” conlleva este lexema.
 
Se hacen imitando cúbicos ladrillos de adobe
los panes a cuya multiplicación sagrada
aspiran los hambrientos.
Compartir las “micas” (migajas)
es hacer buenas amistades.
En torno a más de setenta variedades
de pan los griegos horneaban.
Todos los tipos iban en función
de la clase social que los comía.
 
 
Distintas variedades de pan rústico
 
Los romanos tenían pan plebeyo
de algarrobas, castañas, garbanzos
y habas para saciarse.
Los esclavos zampaban pan sórdido
de cáscaras y restos.
 
El “castrensis” de los soldados
era de mendrugos sobrantes.
En Al-Medina se amasó pan
con polvo de esqueletos triturados
el año decimoctavo de los musulmanes.
 
Se llegó a prensar con coles y nabos
en el Medioevo, cuando al canibalismo
y la carroña empujó el hambre.
En la Guerra de los Treinta Años
las gentes se lo comieron
con estiércol, sogas, arcilla,
serrín y cortezas de árboles.
Con la riqueza de los manjares
soñaban los pordioseros.
Se cuenta incluso que a un hijo
lo devoró su madre.
 
(Poema escrito por Andrés González Déniz)
 
 
"Busto de mujer retrospectivo"
(1933)
Salvador Dalí, marqués de Púbol
Pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor surrealista

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