miércoles, 4 de febrero de 2009

El lanzamisiles azulgrana


Hay personas que nacen con estrella o para estrellarse en la vida. Ronald Koeman es de las que vinieron a este mundo para saborear el éxito. Incluso tiene fortuna cuando parece que fracasa, como le ocurrió siendo entrenador del Valencia al ganar una Copa del Rey frente al Getafe de los descartes madridistas.
Lo de este hombre como jugador se sale de los parámetros normales en el fútbol. Es el defensa que ha marcado más goles en toda la historia del balompedismo: 193 tantos en 533 partidos. Todavía no sé de nadie que haya nacido y sea capaz de superarle. A lo mejor está entrenando en algún campo perdido y aún es un niño. El caso es que ningún hombre ha logrado arrebatarle este récord hasta ahora.
Pero eso no es todo. Como futbolista europeo tenía la técnica y la potencia de los mejores artilleros brasileños y argentinos en el lanzamiento de faltas directas hacia la portería. Impresionante. Disparaba con la precisión de Maradona y duro como Rivelino. Marcó goles al Real Madrid en los que la barrera se convertía en espectadora privilegiada de la trayectoria del esférico. Todavía me parece estar viendo a los defensas merengues girar la cabeza para seguir el recorrido del balón y contemplar cómo se les cuela haciendo inútil la estirada del guardameta Paco Buyo.
Koeman era un peligro de hospitalización urgente para los porteros. Incluso hoy pueden verse en Youtube la cantidad de tortazos que se daban contra los postes sin que consiguieran interceptar la pelota que terminaba empujando las mallas de manera contundente. Y encima decir Koeman es recordar automáticamente el gol que le endosó a la Sampdoria de Génova el 20 de mayo de 1992 para traer la primera Copa de Europa a las vitrinas del Barça. Todos los barcelonistas recuerdan dónde lo vieron y qué estaban haciendo a esa hora. Yo lo vi en un bar que ya no existe, y recuerdo que por los nervios del cero a cero que reflejaba el marcador ya no quería ni fijarme en la pantalla. Hasta que oí al árbitro señalar una infracción fuera del área. De inmediato me giré y vi a Koeman asumir la responsabilidad de lanzar el que podría ser otro misil imparable. Y vaya que sí lo fue. Podría estar viendo ese gol toda la noche y seguir cantándolo. Teníamos 4 Recopas y 2 Supercopas de Europa, 2 Campeonatos de la UEFA, 3 Copas de Ferias (como antes se llamaba la competición de la UEFA), 2 Copas Latinas y un largo etcétera, pero nos faltaba la que ahora llaman "Champions".
Decir Koeman también es mencionar al líder del "Dream Team", el equipo de los sueños para los amantes del buen fútbol con el que Ronald ganó 4 Ligas españolas, 1 Copa del Rey, 3 Supercopas de España, 1 Supercopa europea y la mencionada Copa de Europa. A todo este palmarés habría que añadir los títulos que obtuvo con el PSV Eindhoven (otra Copa de Europa, 3 Ligas, 2 Copas holandesas) y con el Ajax de Amsterdam (1 Liga y 1 Copa de Holanda). No conforme con todo esto que consiguió de jugador, para colmo con su currículum como entrenador viene a incrementar todavía más prestigio y fama: 3 Ligas neerlandesas, 1 Copa y 1 Supercopa de los Países Bajos, 1 Supercopa en Portugal con el Benfica y 1 Copa del Rey en España con el Valencia. Menuda trayectoria. Con estas credenciales tendría que tener las puertas abiertas en todas partes, aunque bien es verdad que no todos los equipos manejan el dinero suficiente para contratarlo.
Como es un hombre recto e inquebrantable al aterrizar en la ciudad del Turia quiso hacer limpieza en el vestuario ché. El resultado fue el predecible: conspiración de los jugadores veteranos apartados por su mano sabia. Y es que en la actualidad se sabe del inmenso poder que tienen los futbolistas, sobre todo a partir del "caso Bosman". Lo malo es que quienes se le rebelaron no eran ni la cuarta parte de buenos de lo que lo fuera él y además estaban en declive. Pero así es la vida y así se escribe la historia. Los mejores se retiran y luego es muy difícil reemplazarlos. Yo no he visto a otro jugador como Ronald Koeman (apodado cariñosamente "Tintín"), y dudo mucho que antes de morirme surja alguien comparable. Lo más que le agradezco es el terror que suscitaba cuando se disponía a chutar las faltas y la cantidad de veces que machacó la portería y la fanfarronería de la mafia blanca.


Koeman contactando el balón entre Stoichkov y Bakero

Dirigiendo a portería un misil Katyusha


Celebrando el gol perseguido por Michael Laudrup


Ronald Koeman (Zaandam, 1963)


Alzando la Copa de Europa en la plaza de Sant Jaume

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